El Carmelo se crea en el siglo XII por unos peregrinos que imitando al profeta Elías se quedaron a vivir de forma eremítica en la laderas del monte Carmelo en Palestina, y su comunidad tomó el nombre de María porque querían vivir la palabra como la vivió María;
“ María, meditando, guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc 2,19)
La oración nos dice Santa Teresa: “Es tratar de amistad con quien sabemos nos ama”
Esta contemplación infusa, por cuanto es sabiduría de Dios amorosa, hace dos principales efectos en el alma, porque la dispone purgándola e iluminándola para la unión de amor de Dios. (2N 5,1).
La contemplación pura consiste en recibir. (Ll 3,36)
La contemplación es ciencia de amor, la cual, es noticia infusa de Dios amorosa, que juntamente va ilustrando y enamorando el alma, hasta subirla de grado en grado hasta Dios, su Criador, porque sólo el amor es el que une y junta al alma con Dios. (2N 18,5)
Contemplación no es otra cosa que infusión secreta, pacífica y amorosa de Dios, que, si la dan lugar, inflama al alma en espíritu de amor (1N 10,6)
Acostubrarse a soledad es gran cosa para la oración (CV 4,9)
Espantáme ver que en tan pocas palabras ( del paternóster) está toda la contemplación y perfección encerrada (CV 37,1)
También acaece, así muy de presto y de manera que no se puede decir, mostrar Dios en sí mismo una verdad que parece deja oscurecidas todas las que hay en las criaturas, y muy claro da a entender que él sólo es la verdad.
(6M cp10,5)
Porque Dios es suma Verdad y la humildad es andar en verdad.(6M 10)
Como dice en el cantar de los cantares (2,49) “Metióme el Rey en la bodega”, Esta es entiendo yo, la bodega donde nos quiere meter el Señor cuando quiere y como quiere, Su majestad nos ha de meter y entrar él en el centro de nuestra alma; y para mostrar sus maravillas mejor, no quiere que tengamos en esta mas parte de la voluntad que del todo se le ha rendido, ni que le abra la puerta de las potencias y sentidos, que todos están dormidos; sino entrar en el centro del alma y que le goce el alma en su mismo centro.
(4M 1,12)
De este modo doblegando nuestra voluntad, es como mejor nos aprovecha la oración. (7M 4,7)


