Rumi creyó apasionadamente en el uso de la música, la poesía y el baile como medio de búsqueda para alcanzar a Dios. Para Rumi, la música ayuda a los devotos a centrar su ser en lo divino. Fue ésta la idea que en la práctica desarrollaron los Derviches Giróvagos en una forma ritual.
El Carmelo Ecuménico e Interreligioso asistió a la JORNADA INTERRELIGIOSA celebrada el día 24 de marzo de 2019 en la Sede Bahá´í sobre el místico sufí Rumi.
Mevleví o Derviches giradores, de Turquía, fundada por los discípulos del gran poeta sufíJalal al-Din Muhammad Rumi en el siglo XIII.








Los derviches giradores llevan a cabo una ceremonia de danza-meditación, llamada Sama, la cual, acompañada por música de flauta y tambores, giran sobre sí mismos con los brazos extendidos, simbolizando «la ascendencia espiritual hacia la verdad, acompañados por el amor y liberados totalmente del ego». La ceremonia se originó entre los místicos de la India y los sufís turcos. El Sama, como ceremonia mevleví, fue proclamado en 2005 e inscrito en 2008 en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.1
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven.
Este no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!
Los poemas de Rumi se pueden oír hoy en las iglesias, sinagogas, monasterios de Zen, así como en los escenarios del arte y de la música en Nueva York. Según el profesor Majid M. Naini, la vida y la transformación de Rumi proporcionan el testimonio y la prueba verdadera de que las gentes de todas las religiones y procedencias puede vivir juntas en paz y armonía. Las visiones, las palabras, y la vida de Rumi enseñan cómo alcanzar la paz y felicidad interna, para poder, finalmente, parar la corriente continua de la hostilidad y el odio y alcanzar la paz y armonía globales verdaderas.

¿Qué puedo hacer, oh creyentes?, pues no me reconozoo a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak, ni del país de Jurasán.
No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva, ni del Edén, ni de Rizwán.
Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor, los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana.
los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana.
Texto tomado de Fundación Wikimedia, Inc.,


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