Oración Online CEI 05-11-2020

Queridos amigos, el día 31 de octubre se celebró el día de la Reforma. Otros años hemos asistido a esta celebración, hoy también nos sentimos en comunión con nuestros hermanos.

Un fragmento de un texto de Lutero dice así: “Ruego porque dejen a mi nombre en paz. No se llamen a sí mismos luteranos sino cristianos, mi doctrina no es mía.  Yo no he sido crucificado por nadie. ¿Cómo podría pues, beneficiarme a mí dar mi nombre a los hijos de Cristo? Dejen mis queridos amigos, de aferrarse a estos nombres de partidos y distinciones; y dejen que nos llamemos a nosotros mismos solamente cristianos, según aquel de quien nuestra doctrina viene.”

Oración on line: día 5.11.2020, jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.La duración será aproximadamente de 1,15h.


Día: 05 nov 2020

Hora 05:15 PM Madrid

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ID de reunión: 83713636409
Código de acceso: 8CiBPK

“Dios bueno,
En tus manos está mi alma.
Has mantenido mi alma viva.
Nunca podría averiguar donde mora.
Por esta razón no quiero saber
dónde la llevarás ahora.
Sólo esto sé con seguridad:
Ella permanece en Tus manos.
Confío que Tú la ayudarás.“

La luna brilla en mi interior;

pero mis ojos ciegos no pueden verla.

La luna está en mí, lo mismo que el sol.

Sin que lo toquen,

el tambor de la eternidad

resuena en mi interior;

pero mis oídos sordos no pueden oírlo.

Así, en tanto que el hombre

reclame el Yo y lo Mío,

sus obras serán como cero.

Cuando todo amor del yo

y de lo mío haya muerto,

entonces es cuando se consumará

la obra del Señor.

Que el trabajo no tenga otro afán que el conocimiento.

Alcanzado el conocimiento, déjese el afán.

El afán de la flor es el fruto;

cuando el fruto madura,

la flor se marchita.

Kabir, místico y santo de la India, 1.440-1518
Predicó la unidad esencial de todas las religiones.

Los aportes de Lutero para restaurar las grandes doctrinas bíblicas están resumidas en los cinco solos (sola escritura, sola gracia, sola fe, solo Cristo, solo gloria a Dios); y, naturalmente, el poner en marcha la reforma de la Iglesia, sin olvidar que en los planes de Lutero nunca estuvo fundar una nueva iglesia ni transformar la sociedad. Lo suyo fue una reforma espiritual y religiosa; otro tema que merece una atención específica. Lutero escribió, entre noviembre de 1520 y junio de1521, un Comentario al Magnificat (cfr. Lucas 1:46-.56), en el que expresa con gran belleza la ternura de su devoción a María. Se trata de una reflexión profundamente teológica, pero envuelta en un ropaje intensamente espiritual.

El texto que comenta Lutero es el siguiente:

Engrandece mi alma al Señor,
y mi espíritu se regocija en Dios, mi salvador.
Porque se ha la bajeza de su sierva;
pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
Santo es su nombre,
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
Hizo proezas con su brazo,
esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos,
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos colmó de bienes,
y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo,
acordándose de la misericordia,
de la cual habló a nuestros padres,
para con Abrahán y su descendencia para siempre.


La reflexión de Lutero se centra desde su inicio en mostrar el valor de la Palabra de Dios a la que María tiene acceso por la iluminación del Espíritu Santo.

Lutero cierra su meditación así:

“Bien, esto mismo es lo que hace la dulce madre de Dios: por el ejemplo de su experiencia y por medio de su palabra nos dice la forma en que se tiene que reconocer, amar y alabar a Dios”.

Sin embargo, la prioridad de Lutero se centra en desgranar el sentido del texto y dedica una meticulosa atención a los vocablos alma y espíritu para resaltar la acción divina en el ser humano por medio de la fe, descartando el valor de las obras… Para Lutero son concluyentes las palabras de María: “Mi espíritu se regocija en Dios mi salvador”. En ese proceso de tránsito entre la devoción del monje agustino y las creencias ya firmes del reformador, Lutero se muestra espiritualmente centrado, no ocultando la piedad que le inspira la madre de Jesús, pero firme en la creencia de que sólo Cristo salva.

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