Queridos amigos, el reloj del Adviento que ponemos en marcha este domingo es compañía que impulsa y despierta. Nos orientamos hacia Belén. Se atisba la Estrella en el horizonte. Hemos de caminar en la senda de la búsqueda, del encuentro y de la vigilancia.
Pongamos el reloj de la oración y del compromiso en marcha.La espera es tiempo de conversión, el cara a cara con lo que está escondido. Sólo la espera que está en nosotros despierta la atención capaz de amar.Todo está ya dado en la espera.
Los textos que nos guiarán en la oración son de Isaías, del Romance “In Principio erat Verbum” de S.Juan de la Cruz, y un poema de Rabindranath Tagore.
Oración on line: día 26.11.2020, jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.La duración será aproximadamente de 1,15h.
Día: 26 nov 2020
Hora 05:30 PM Madrid
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ID de reunión: 83713636409
Código de acceso: 8CiBPK
Vuélvete por amor a tus siervos
y a las tribus de tu heredad.
¡Ojalá rasgases el cielo y bajases,
derritiendo los montes en tu presencia!
Bajaste y los montes se dirritieron
con tu presencia.
Jamás oído oyó ni ojo vió a un Dios sino a tí,
que hiciese tanto por el que espera en él”
(Is.63.17b,19. 64-3)
Entonces llamó a un arcángel que San Gabriel se decía,
y enviólo a una doncella
que se llamaba María,
de cuyo consentimiento
el misterio se hacía;
en la cual la Trinidad
de carne al Verbo vestía;
y aunque tres hacen la obra, en el uno se hacía;
y quedó el Verbo encarnado
en el vientre de María.
Y el que tenía sólo Padre, ya también Madre tenía,
que de las entrañas de ella
él su carne recibía,
por lo cual Hijo de Dios y del hombre se decía.
Del Romance “In Principio erat Verbum”- de San Juan de la Cruz
¿No oíste los pasos silenciosos?
Él viene, viene, viene siempre.
En cada instante y en cada edad,
todos los días y todas las noches,
Él viene, viene, viene siempre.
He cantado en muchas ocasiones y de mil maneras;
pero siempre decían sus notas:
Él viene, viene, viene siempre.
En los días fragantes del soleado abril,
por la vereda del bosque,
Él viene, viene, viene siempre.
En la oscura angustia lluviosa de las noches de julio,
sobre el carro atronador de las nubes,
Él viene, viene, viene siempre.
De pena en pena mía,
son sus pasos los que oprimen mi corazón,
y el dorado roce de sus pies
es lo que hace brillar mi alegría.
Rabindranath Tagore

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