Queridos amigos del Cei, uno de los frutos de la Pascua es La Paz. Shalom es el saludo del Resucitado. Su Presencia es sinónimo de aquella paz “que supera todo lo que podemos pensar” (Filp 4,7).
Quien defiende la vida, defiende la paz. Hay una dimensión espiritual, una paz serena que reina en la parte más profunda de nuestro ser, una llama que no se apaga pese a los vientos y tormentas del exterior. En la oración contemplativa acallamos la mente y, al silenciar el ego, aparece un estado de quietud, el estado de Presencia, donde descubres que todo está bien y donde se experimenta la confianza radical, que te permite “Ver”. Se entra en el Silencio, entendido como otra forma de presencia de Dios: “Dios está ahí, Dios está presente”. Ahí se ha dejado el reino del ego y somos introducidos en el reino del Espíritu. La Vida, la Paz y el Perdón se perciben como palabras del Resucitado.
En la oración de hoy tenemos muy presentes a nuestros hermanos ucranianos. El P. Miguel Márquez, superior general de los Carmelitas Descalzos, acaba de regresar de visitar a las comunidades carmelitas presentes en Ucrania. Con su mirada contemplativa nos ayuda ver, tras el horror de la guerra, los signos del Resucitado en los rostros de un pueblo, que no ha perdido la esperanza. También tenemos presentes otras guerras casi olvidadas en Etiopía, Yemen, la guerra del hambre en Africa….
Hoy oramos con el Ev de S. Juan 10,10; con un texto del diario de Etty Hillesum; y con una oración de Al-Nuri, místico sufí.
Oración on line: día 28.4.2022 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos para orar:
Del Evangelio de Juan 10, 10
“… Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”
Del Diario de Etty Hillesum, judía holandesa, buscadora de Dios, 1914-1943, campo de concentración de Auschwitz.
«El robo más grande contra nosotros lo cometemos nosotros mismos. La vida me parece bonita y me siento libre. El cielo se extiende ampliamente tanto dentro de mí como sobre mí. Creo en Dios y creo en la gente y me atrevo a decirlo sin ninguna vergüenza. La vida es dura, pero eso no es grave. Hay que empezar a tomarse en serio a sí mismo, y lo demás viene por sí solo. Y lo de “trabajar por uno mismo” realmente no es un individualismo enfermizo. La paz sólo puede convertirse en una paz real más adelante, cuando cada individuo la encuentre en sí mismo, extermine y venza el odio hacia los demás, da igual de qué raza o pueblo, y lo transforme en algo que ya no sea odio, sino tal vez incluso amor. Pero probablemente eso sea exigir demasiado. Y aun así es la única solución.»
Oración de Al-Nuri, (m. 907), místico sufí, de la escuela de Bagdad
“Si tu desapareces lejos de mi vista,
Oh, Señor, esperanza mía,
la vida no es para mi
mas que un panorama de enlutadas gentes.
Pero cuando estás cerca de mí,
cuando te veo,
cuando oigo tus palabras,
entonces, Señor,
sí es la Gran Fiesta diaria,
que jamás concluye”.
