Presentación de las claves del encuentro

La mañana del sábado estaba llena de invitaciones. Güenmes pequeño pueblo de la costa de Cantabria. Hoy Güenmes, albergue de peregrinos del mundo ecuménico e interreligioso como nosotros. Nos ha hospedado la mañana del sabado y siendo albergue se convertía en desierto carmelita. Un lugar y tiempo en el Silencio. Llegamos 17 peregrinos y nos fundimos en docenas de seres humanos, de múltiples peregrinaciones de la Presencia sin palabras. Regresaremos si el camino nos lleva, no fue la primera vez…
Dejamos en esta entrada del blog los textos que utilizamos para las dos partes del encuentro. Mas de dos horas en el Silencio, con breves momentos de intercambios de palabras, con tiempos cortos de proclamación en alto de los textos y con ellos resbalarse en el silencio; la mitad juntas, en grupo, la otra mitad a solas si así lo elegíamos. Textos donde la piedra angular es el libro de la “Llama de amor viva” de S. Juan de la Cruz que vamos extractando para cada encuentro, terminamos la tercera canción. Ernesto Cardenal con textos extractados de su libro “Vida en el Amor”, nos ha facilitado y acompañado resonancias de similares vibraciones a la “Llama”. El evangelio del día fue un aperitivo esencial, con atrevimiento, de percibir la totalidad, al llamar al Señor “Padre-Madre”. Al-Halaj y no es una comparsa, es siempre camino de encuentro interreligioso que dispone el corazón para ello.

BIENVENIDA 28 Mayo 2022
Nos sabemos bienvenidas a la experiencia personal en la Presencia. Seguimos la experiencia de Dios de S, Juan de la Cruz tatuada en su libro “la Llama”. Hoy final de la tercera canción; inevitable las nubes al reconocimiento. ¡Constatar y aceptar la niebla! Seguir agudizando el oído para percibir el silbo de Dios al que aludía el profeta Elias.
Permitir que lancemos un posible hilo común donde agarrar, con ráfagas de los distintos textos que hoy usaremos, unas seguidas de las otras. Estas son;
“Una persona que ha probado una gota de esa dicha ya no puede seguir llevando la misma vida de antes.…
Y amar a Dios es participar de Dios (…) Y amar a otros es también participar de Dios…” (E. Cardenal)
“un abismo de luz llama a otro abismo de luz,… llamando cada semejante a su semejante y comunicándosele. Y así, la luz de la gracia que Dios había dado antes a esta alma, … llamó a otro abismo de gracia, que es esta transformación divina del alma en Dios,” (S. Juan de la Cruz)
“Tengo un amado a quien visito en la soledad de mis retiros” (Al-Halaj”
“Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado…pues el Padre-madre mismo os quiere, porque me queréis a mí…” (Evangelio S. Juan)
Queremos mantener la vocación del Carmelo, del CEI, de posibilitar un Espacio y Tiempo en el Silencio, en el Dios Amor, en la Naturaleza,
en el Silencio y la soledad Sonora.
En un Espacio seguro, confidencial, donde cuidar y cuidarnos.
En donde disponer de pequeñas dosis de formación contemplativa.
En donde habilitar pequeños tiempos, suficientes para compartir nuestra experiencia en la oración, con palabras cortas, moderadas, que quepan todas. Palabras que contagien de Espíritu.
Hoy habitamos todo esto en el paisaje de un albergue de peregrinos tan especial como “Güemes”, donde la huella interreligiosa, ecuménica y sin duda alguna también carmelita lo impregna todo.

1º texto. Ernesto Cardenal. Extractos del libro “Vida en el amor”
El alma humana nace enamorada. Pero no ve al amado de quien está enamorada, y como hay un reflejo de ese amado en todo lo creado, uno desde que nace tiende a abrazar todas las cosas. El niño tiende sus bracitos ávidos hacia todo lo que ve, y quiere llevar a la boca todo lo que toca, y todo lo quiere tocar y tragar. Después cuando crece se abraza a sus juguetes, y ya adulta continuará siempre abrazado a todas las cosas. Pero no se sacia nunca, porque lo que uno abraza no es Dios: a no ser que uno un día se desprenda de las cosas y abrace a Dios.
Pero a Dios sólo se le encuentra en la nada. Allí donde ya no hay cosas está Dios.
Las cosas no pueden poseerse, y con ellas estaremos siempre insaciados. «¡Oh mundo, no poder abrazarte lo bastante!», exclama Edna Saint Vincent Millay. Y ésta es la gran angustia del corazón humano, el desear poseer el mundo y no poder poseerlo (las estrellas que hicieron llorar a Alejandro por no poder conquistarlas). Y deseamos poseer el cuerpo humano en el amor, y tampoco él puede nunca poseerse totalmente. Sólo a Dios puede poseerse totalmente. Sólo a Dios podemos abrazar, porque los brazos del alma humana han sido creados para abrazar el infinito y nada más.
Ni el mundo ni la mujer pueden ser abrazados ni abrazar, y ni el mundo ni el humano sacian sino que sólo Dios es el único que sacia.
Una persona que ha probado una gota de esa dicha ya no puede seguir llevando la misma vida de antes, asistir a su oficina todos los días y mantener las convenciones sociales, sino que es un ser que se vuelve loco y hace disparates: puede salir a la calle en harapos o con un cucurucho en la cabeza para que se rían de él, o predicar en las calles, o encerrarse por el resto de sus días en una celda, o besar a los leprosos. Es lo que la gente llama una «conversión».
Amarte es ahora la única razón de mi existencia y mi única profesión y mi único oficio. Me he entregado a Ti con la misma pasión con que antes me entregué a la belleza de las muchachas y me he rendido a Ti como me rendí antes a ellas y me he dado por entero a Ti como me daba a ellas. Y sé que me amarás y saciarás mi sed de amor como no me amaron ni me saciaron ellas. (…)
Dios es amor. Pero el amor siempre es amor a algo o a alguien. Dios es amor ¿a quién? Amor a Dios naturalmente. Pero es amor a Dios (que es amor). Amor al Amor. Amor a un amor que es también amor al amor, y así hasta el infinito, y por eso Dios es infinito. Amor infinito a un infinito amor, o una infinita correspondencia de amor.
Por eso Dios es mutuo. Es uno y son dos a la vez, dos unidos en uno, y esa mutua unión de dos es también Dios y por eso Dios también es tres y uno. Amor del Amor, Dios es el Amor que se Ama, como un espejo que se refleja en otro espejo y son infinitos espejos o un espejo infinito.
Dios es Trino porque es Amor, proyección infinita, procreación y transmisión de sí mismo y entrega de amor. Y es Uno porque es amor, unidad, identificación y comunión de amante con amado y abrazo de amor.
Y amar a Dios es participar de Dios, porque Dios es ese amor a sí mismo. Pero no es un amor egoísta el de Dios, sino de entrega, porque Dios no es amor propio, sino Mutuo; porque Dios es Mutuo; porque Dios es Amor.
Y amar a otros es también participar de Dios. Lo que amamos en los otros es lo que hay de divino en ellos. Y lo divino que hay en nosotros es lo que los ama a ellos. Y lo que ellos aman en nosotros es lo que nosotros tenemos de Dios. Todo amor mutuo es, pues, algo del Dios que se ama mutuamente. (…)
2 Texto. Evangelio del día; según San Juan 16, 23-28
«En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre-madre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre-madre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre-madre por vosotr@s, pues el Padre-madre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre-madre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre-madre».
3 Texto. Canción 3ª de Llama de Amor Viva B Extracto
San Juan de la Cruz
Canción 3ª
¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su Querido!
DECLARACIO Extracto: Canción 3ª, Últimos 3 Versos
Que estaba oscuro y ciego.
70. (…) por dos cosas puede el sentido de la vista dejar de ver: o porque está a oscuras, o porque está ciego. Dios es la luz y el objeto del alma. (…) . La oscuridad del alma, es la ignorancia del alma, (…)
71. Hablando espiritualmente, una cosa es estar a oscuras y otra estar en tinieblas. Porque estar en tinieblas es estar ciego, como habemos dicho, en pecado; (…)
(…) conviene saber: un abismo de luz llama a otro abismo de luz, y un abismo de tiniebla a otro abismo de tiniebla, llamando cada semejante a su semejante y comunicándosele. Y así, la luz de la gracia que Dios había dado antes a esta alma, con que le había alumbrado el ojo del abismo de su espíritu, abriéndosele a la divina luz y haciéndola en esto agradable a sí, llamó a otro abismo de gracia, que es esta transformación divina del alma en Dios, con que el ojo del sentido queda tan esclarecido y agradable a Dios, que podemos decir que la luz de Dios y del alma toda es una, unida la luz natural del alma con la sobrenatural de Dios, y luciendo ya la sobrenatural solamente; (…)
72. Y también estaba ciego en tanto que gustaba de otra cosa. Porque la ceguedad del sentido racional y superior es el apetito, que, como catarata y nube, se atraviesa y pone sobre el ojo de la razón, para que no vea las cosas que están delante. Y así, (…) estaba ciego para ver las grandezas de riquezas y hermosura divina que estaban detrás de la catarata. Porque así como, poniendo sobre el ojo una cosa, por pequeña que sea, basta para tapar la vista que no vea otras cosas que están delante, por grandes que sean, así un leve apetito y ocioso acto que tenga el alma, basta para impedirla todas estas grandezas divinas (..)
73. ¡Oh, quién pudiera decir aquí cuán imposible le es al alma que tiene apetitos juzgar de las cosas de Dios como ellas son! Porque, para acertar a juzgar las cosas de Dios, totalmente se ha de echar el apetito y gusto fuera, y no las ha de juzgar con él; porque infaliblemente vendrá a tener las cosas de Dios por no de Dios, y las no de Dios por de Dios. (…) Y de esta manera el apetito y gustos sensitivos impiden el conocimiento de las cosas altas. (…)
74..Por lo cual, los que no son tan espirituales que estén purgados de los apetitos y gustos, sino que todavía están algo animales en ellos, crean que las cosas que son más viles y bajas al espíritu, que son las que más se llegan al sentido, según el cual todavía ellos viven, las tendrán por gran cosa; y las que son más preciadas y más altas para el espíritu, que son las que más se apartan del sentido, las tendrán en poco y no las estimarán, y aun a veces las tendrán por locura, como lo da bien a entender san Pablo (1 Cor. 2, 14), diciendo: El hombre animal no percibe las cosas de Dios; son para él locura, y no las puede entender. (…)
75. (…) que verdad es que no es aquel apetito, cuando el alma apetece a Dios, siempre sobrenatural, sino cuando Dios le infunde, dando él la fuerza de tal apetito, y éste es muy diferente del natural, y, hasta que Dios le infunde, muy poco o nada se merece. Y así, cuando tú, de tuyo, quieres tener apetito de Dios, no es más que apetito natural, ni será más hasta que Dios le quiera informar sobrenaturalmente. De donde, cuando tú de tuyo quieres apegar el apetito a las cosas espirituales, y te quieres asir al sabor de ellas, ejercitas el apetito tuyo natural, y entonces cataratas pones en el ojo y animal eres. Y así no podrás entender ni juzgar de lo espiritual, (…)
Con extraños primores
calor y luz dan junto a su Querido.
77. Porque, estando estas cavernas (…) hechas también ellas unas encendidas lámparas en los resplandores de las lámparas divinas, dando al Amado la misma luz y calor de amor que reciben. Porque aquí, de la misma manera que lo reciben, lo están dando al que lo ha dado con los mismos primores que él se lo da; como el vidrio hace cuando le embiste el sol, que echa también resplandores; aunque estotro es en más subida manera,(…).
78. Con extraños primores, es a saber: extraños y ajenos de todo común pensar (…). Porque, conforme al primor con que el entendimiento recibe la sabiduría divina, hecho el entendimiento uno con el de Dios, es el primor con que lo da el alma, (…). Y según los primores de los atributos divinos que comunica allí él al alma de fortaleza, hermosura, justicia, etc., son los primores con que el sentido, gozando, está dando en su Querido esa misma luz y calor que está recibiendo de su Querido. Porque, estando ella aquí hecha una misma cosa en él, en cierta manera es ella Dios por participación; que, aunque no tan perfectamente como en la otra vida, es, como dijimos, como sombra de Dios.
Y (…); porque la voluntad de los dos es una, y así la operación de Dios y de ella es una. De donde, como Dios se le está dando con libre y graciosa voluntad, así también ella, teniendo la voluntad tanto más libre y generosa cuanto más unida en Dios, está dando a Dios al mismo Dios en Dios, y es verdadera y entera dádiva del alma a Dios.
Porque allí ve el alma que verdaderamente Dios es suyo, y que ella le posee con posesión hereditaria, con propiedad de derecho, como hijo de Dios adoptivo, por la gracia que Dios le hizo de dársele a sí mismo, y que, como cosa suya, le puede dar y comunicar a quien ella quisiere de voluntad; y así dale a su Querido, que es el mismo Dios que se le dio a ella. (…)
79 (…) Y Dios se paga con aquella dádiva del alma (que con menos no se pagaría), y la toma Dios con agradecimiento, como cosa que de suyo le da el alma, y en esa misma dádiva ama él de nuevo al alma, y en esa reentrega de Dios al alma ama el alma también como de nuevo.
Y así, entre Dios y el alma está actualmente formado un amor recíproco (…), diciendo el uno al otro lo que el Hijo de Dios dijo al Padre por san Juan (17, 10), (…)Todos mis bienes son tuyos, y tus bienes míos y clarificado soy en ellos. (…)
80.Esta es la gran satisfacción y contento del alma: ver que da a Dios más que ella en sí es y vale, con aquella misma luz divina y calor divino que se lo da; lo cual en la otra vida es por medio de la lumbre de gloria, y en ésta por medio de la fe ilustradísima. De esta manera, las profundas cavernas del sentido, con extraños primores calor y luz dan junto a su Querido. Junto, dice, porque junta es la comunicación del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en el alma, que son luz y fuego de amor en ella. (…)
4 Texto. DIWAN (poema) de Al-Hallaj
Tengo un amado a quien visito en la soledad de mis retiros;1
siempre está presente, aun siendo invisible a las miradas.
2 Jamás me veréis aguzando las orejas para oír las palabras que musita;
3 palabras mudas, sin forma ni sonido, que no se parecen
en nada a la música de las voces.
4 Se diría que yo mismo soy el interlocutor,
dirigiéndome a mi esencia por mi esencia
5 El está presente y ausente a la vez, próximo y lejano;
pero ninguna descripción puede abarcarlo.
6 Está más cerca del corazón que la propia consciencia
y es más íntimo que el fulgor de la inspiración. 2
1. Jalwa, el original árabe. Se conoce con dicho término una de las prácticas más comunes en algunas vías del sufismo, el retiro espiritual.
2. El poeta recrea aquí la llamada «aleya de la proximidad», que afirma que Dios está «más cerca del ser humano que su propia vena yugular» (Corán 50,16).

