Queridos amigos del Cei: Después de vivir la Pascua, Pentecostés, Santísima Trinidad, Corpus Christi, más que nunca, tenemos sed de Dios, del Dios vivo que nos habita.
Si sentimos el anhelo de Dios en nuestro interior, es porque antes somos deseados.
¿Hay sed de Dios? ¿Hay sed de interioridad, de profundidad, de silencio, de plenitud… ?
Tengo sed de Ti, oh fuente del amor…..
Tengo sed de Tí, tu Amor es libertad…
“El ser humano es un ser anhelante. El anhelo es la “voz” de nuestra identidad profunda, transciende el yo. Cuando vivimos desde el anhelo, no buscamos los intereses del ego, nos percibimos como cauces por los que la vida se expresa. El anhelo no nace del yo, sino de la propia vida que somos”. (Enrique Martínez Lozano).
Jesús nos pide de beber, como pidió de beber a la samaritana: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a él y él te habría dado agua viva» (Jn 4, 10). Nosotros también podemos pedir y decir, como la mujer samaritana: «Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed, ni tenga que venir hasta aquí a sacarla». (Jn 4, 15).
Jesús llama a los que tienen sed; da a beber de su amor y sacia por completo la búsqueda del ser humano. En su «tengo sed», podemos escuchar la voz de los que sufren, el grito escondido de los pequeños inocentes, a quienes se les ha negado la luz de este mundo, la súplica angustiada de los pobres y de los más necesitados de paz.
Así también lo vivió Madre Teresa de Calcuta, cuando el 10 de septiembre de 1946 recibió una segunda llamada dentro de su vocación. Ese día Jesús le hizo comprender que las palabras que había pronunciado en la cruz, «Tengo sed», no se referían únicamente a la sed material, que experimentaba en su agonía, sino al intenso deseo de Dios de amar y ser amado. Madre Teresa, supo ver que la sed de Jesús contiene toda la pasión de Dios. Saber que Dios suspira por el amor de cada hombre la conmovió tan profundamente que le cambió la vida. A partir de aquel momento se fue fraguando en su interior la necesidad de saciar la sed de Jesús sirviendo a los más pobres de los pobres.
Al profeta Elias, el Señor le sale al encuentro no en el viento huracanado, sino en la voz de un silencio tenue. Dios quiso enseñarle a Elías que en el silencio, su Presencia y su Palabra se hacen perceptibles. Descubrimos entonces que somos habitados por alguien más que nosotros mismos.
San Agustín lo expresa así: «Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí y yo afuera y así por fuera te buscaba.Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo. Me llamaste y clamaste y quebrantaste mi sordera; exhalaste tu perfume y lo aspiré y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti».
Hoy nos guiará en la oración contemplativa el salmo 62 – Mi alma está sedienta de ti-; Dichos de luz y Amor 2, de S. Juan De la Cruz; Del salmo “Dios mío, ten piedad de tu servidor”. Alí ben Husayn, (626-680) Bisnieto del Profeta Mahoma, honrado por su piedad religiosa.
Oración on line: día 23.6.2022 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
SALMO 62 Mi alma está sedienta de ti.
“Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, Toda mi vida te bendeciré
mi alma está sedienta de ti, y alzaré las manos invocándote.
mi carne tiene ansía de ti, Me saciaré como de enjundia y manteca
como tierra reseca, agostada, sin agua. y mis labios te alabarán jubilosos.
¡Cómo te contemplaba en el santuario En el lecho me acuerdo de ti
viendo tu fuerza y tu gloria! y velando medito en ti,
Tu gracia vale más que la vida, porque fuiste mi auxilio,
te alabarán mis labios. y a la sombra de tus alas canto con júbilo,
mi alma está unida a ti
y tu diestra me sostiene.
San Juan de la Cruz. Dichos de luz y amor, 2
“¡Oh Señor Dios mío!, ¿quién te buscará con amor puro y sencillo que te deje de hallar muy a su gusto y voluntad, pues que Tú te muestras primero y sales al encuentro de los que te desean?”.
Del Salmo “Dios mío, ten piedad de tu servidor”. Alí ben Husayn, (626-680) Bisnieto del Profeta Mahoma, honrado por su piedad religiosa.
“Oh Tú que colmas a quienes esperan
último recurso de quienes suplican,
meta final de aquellos que buscan
supremo anhelo de los que desean.
Yo te ruego humilde y encarecidamente:
apacigua mi sed con el frescor de tus dones,
derrama sin cesar sobre mi tus favores.
Heme aquí esperando
a la puerta de tu generosidad,
expuesto al hálito de tu benevolencia,
fijado en ti,
ligado a ti.

