

15 personas conseguimos encontrarnos en el inhabilitado monasterio desierto de los carmelitas de H. de Anero en Cantabria. 20 deseos personales era el número confirmado para asistir. Varias prueba de antígenos positivos, incluso en el último instante y algún imprevisto, imposibilito 5 de ellos. ¡Como nos gusta los números!, sabemos que son vanidades, pero no hay nada como nombrarlas para ayudar a su espanto.
¡Un gran disfrute…! si esta palabra es capaz de expresar una percepción. La sensación de que el encuentro en Dios se hizo conciencia.

Dejamos los textos utilizados aquí, ahora ¡Ya!. Es la pretensión que merece la pena de esta entrada en el blog.
La Bienvenida busca encender la Conciencia
“Recordamos que siempre somos Bienvenidas, hoy especialmente las personas nuevas. Dejémonos sentirla, es tomar conciencia de la Presencia quien realmente la da.
Hemos decidido habilitar esta mañana para en comunidad y a solas, posibilitar la experiencia consciente en el Misterio, en el Espíritu Santo, en la Verdad de lo que somos, Amor. Llamemos como lo llamemos lo viviremos en el Silencio.
Las palabras que nos dejaron los/as misticas/os de todos los tiempos, llenas de la vibración del encuentro en el Misterio, nos facilitan la Experiencia.
San Juan de la Cruz hoy termina sus comentarios a la “Llama de Amor viva” con la 4 canción. Los místicos Al-Halaj y Ernesto Cardenal siguen siendo buenos a acompañantes para terminar la llama. Hoy incorporamos algún esbozo del místico hindú Nisargadatta.
Nombraremos en alto, nuestra vocación de Carmelo, de CEI (carmelo ecuménico e interreligioso), de posibilitar un Espacio y Tiempo en el Silencio, de encuentro en el “Dios “Amor, en la Naturaleza:
En el Silencio y la soledad Sonora.
En un Espacio seguro, confidencial, donde cuidar y cuidarnos.
En donde disponer de pequeñas dosis de formación contemplativa.
En donde habilitar pequeños tiempos, suficientes para compartir nuestra experiencia en la oración, con palabras cortas, moderadas, que quepan todas. Palabras que contagien de Espíritu.
Regresar al antiguo monasterio desierto de Hoz de Anero, más allá del espacio físico, es recordarnos una y otra vez, su sombra contemplativa de encuentro en “Dios”. Símbolo de la historia de tantas personas que decidieron vivir la vida en la “Llama”, como experiencia plena de los seres humanos.”

1º Texto Extracto de “Vida en el Amor” *
de Ernesto Cardenal
Toda persona posee una alcoba interior. En el interior de cada ser humano hay un tálamo nupcial, al cual sólo tiene acceso el esposo/a. Todos tenemos dentro de nosotros una intimidad oscura, un cuarto cerrado, un lugar que ha sido creado para el amor, un paraíso interior, pero la mayoría de los seres humanos no lo sabe.
Y por eso la mayoría de los seres humanos tienen el interior vacío, sin amor. Porque el amor humano, aun el más intenso, no llega nunca a violar ese interior. Es la alcoba del vino. Es el lugar del que habla la esposa del Cantar de los Cantares: «Me introdujo en la cámara del vino». El esposo/a afuera está golpeando, como lo dice en el Apocalipsis: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él y él conmigo».
Toda persona escucha en el fondo de su ser ese llamado. Es la voz quejumbrosa que Nietzsche decía oír en su corazón y que le producía dolor y miedo. Es la voz del Cantar de los Cantares: «Abreme, hermana mía, esposa mía, paloma mía, inmaculada mía. Que está mi cabeza cubierta de rocío y mis cabellos de la escarcha de la noche». Pero la amada desde su lecho responde: «Ya me he quitado la túnica. ¿Cómo volver a vestirme? Ya me he lavado los pies. ¿Cómo volver a ensuciármelos?».
Y la mayoría de los seres humanos llevan en lo más profundo de su ser un tálamo vacío, con una voz dolorosa que se escucha a veces en el silencio de la noche, y unos golpes en la puerta. Por eso el interior de la mayoría de las personas es triste. Puede haber risas y fiestas afuera, y uno acude afuera de sí a responder al llamado que está escuchando dentro.
Tienes dentro de ti las caricias, la presencia y el amor, y tu estás solo/a. Si te vuelves hacia adentro lo hallarás, pero no lo haces, porque antes tendrías que pasar por la agonía de renunciar a todo y aun a ti mismo, porque el amado/a está llamando más adentro de ti mismo/a, o mejor dicho, en tu más profundo tú, tan profundo que tú crees que está más allá de ti mismo. Está más adentro de ti que tu conciencia y tus sueños.
Y tú tienes horror de estar sola/o. En el tren, o en la antesala del doctor, o dondequiera que estés, tienes horror de estar sola/o, sin un libro o una revista que leer y sin nada que ver o hacer o decir. Y mientras tanto tu única compañía continúa afuera, con los cabellos llenos de rocío.
El ser humano ha sido creado para el amor; solamente para amar a su creador. Y todo el tiempo que no emplee en ese amor es tiempo perdido.
El amor es la única ley que rige el universo. La ley que mueve al sol y las demás estrellas, como dice Dante, porque es la ley de cohesión que une todas las cosas. La materia de la que está hecho el universo es amor. Todo cuerpo en el universo ejerce una fuerza de atracción gravitacional sobre todo otro cuerpo. (…) Y cada partícula de materia en el universo atrae a toda otra partícula de materia.
(…) El amor es estar juntos. Y el amor es nuestra única dicha.
Y toda alma que Dios crea la crea enamorada. Esta era la inquietud inmensa del corazón de Agustín, hasta que por fin entendió por quién latía su corazón y a quién amaba.
Dios es ese sentimiento íntimo de soledad, y la conciencia de que existe un compañero, con la que todos nacemos.
Y está dentro del alma. Allí donde reside el sueño, en la oscuridad del subconsciente, en las profundidades de la personalidad. En esa intimidad que no se comunica a nadie, ni a la esposa/o de uno/a ni aun a uno/a mismo/a. En la fuente de los sueños, de los mitos y del amor: allí tiene su tálamo el Amado. Cuando esa alcoba nupcial está vacía, entonces el ser humano está habitado por dentro por la soledad, el miedo, la melancolía y el tedio. Podrás estar lleno de dinero y de propiedades y tener grandes depósitos en los bancos; tu casa puede estar llena de todo; pero tú en tus adentros, estarás vacío. Entonces de ese interior vacío, sin Dios, sopla el viento helado de la soledad. A veces de noche, esa alma reprimida, privada por tanto tiempo de la caricia de Dios (tal vez después de una noche de placeres y de fiestas) se despierta aterrorizada por su propia soledad, y otras veces en mitad de la noche se despierta y llora.
*Ediciones Trotta
2º Texto de Nisargadatta Maharaj
Maestro Hindú del Vedanta Advaita del S.XX
«Cuando miro en mi interior,
y veo que no soy nada,
eso es sabiduría.
Cuando miro hacia fuera
y veo que lo soy todo,
eso es amor.
Entre estas dos riberas,
fluye el río de mi vida»
3º Texto Canción 4ª de Llama de Amor Viva B Extracto
San Juan de la Cruz
Canción 4ª
¡Cuán manso y amoroso recuerdas en mi seno, donde secretamente solo moras, y en tu aspirar sabroso, de bien y gloria lleno, cuán delicadamente me enamoras!
DECLARACION: Canción 4ª Extracto
- Conviértese el alma aquí a su Esposo (Dios, el Misterio) con mucho amor, estimándole y agradeciéndole dos efectos admirables que a veces en ella hace por medio de esta unción, (…).
- El primer efecto es recuerdo de Dios en el alma, y (…) El segundo es aspiración de Dios en el alma, (…)
- Y así, es como si dijera: El recuerdo que haces, ¡Oh Verbo Esposo!, en el centro y fondo de mi alma, que es la pura e íntima sustancia de ella, en que secreta y calladamente solo, como Señor de ella, moras, no sólo como en tu casa, ni sólo como en tu mismo lecho, sino también como en mi propio seno, íntima y estrechamente unido, ¡cuán mansa y amorosamente le haces!, esto es, grandemente manso y amoroso. Y en la sabrosa aspiración en que en ese recuerdo tuyo haces sabrosa para mí, que está llena de bien y gloria, ¡con cuánta delicadez me enamoras y aficionas a ti! (…) Síguese el verso:
“¡Cuán manso y amoroso recuerdas en mi seno!”
- Muchas maneras de recuerdos hace Dios al alma, (…) este recuerdo es un movimiento que hace el Verbo en la sustancia del alma, de tanta grandeza y señorío y gloria y de tan íntima suavidad, que le parece al alma que todos los bálsamos y especies odoríferas y flores del mundo se trabucan y menean, revolviéndose, para dar suavidad, y (…) todo a una y en uno.(…)
- (…) la bajeza de esta nuestra condición de vida, que, como nosotros estamos, pensamos que están los otros y como somos, juzgamos a los demás, comenzando de nosotros mismos el juicio y no de fuera. Y así, el ladrón piensa que los otros también hurtan;(…) y el bueno piensa bien de los demás,(…); .Y de aquí es que, cuando nosotros estamos descuidados y dormidos delante de Dios, nos parezca que Dios es el que está dormido y descuidado de nosotros, como se ve en el Salmo 43 (v. 23), donde David dice a Dios. ¡Levántate, Señor!, ¿por qué duermes?, poniendo en Dios lo que había en los hombres, (…)
- Pero, a la verdad, como quiera que todo el bien del hombre venga de Dios (…), con verdad se dice que nuestro recuerdo es recuerdo de Dios, y nuestro levantamiento es levantamiento de Dios. (…) De donde, porque el alma estaba dormida en sueño, de que ella jamás no pudiera por sí misma recordar, y sólo Dios es el que la pudo abrir los ojos y hacer este recuerdo, muy propiamente le llama recuerdo de Dios, diciendo:
“Recuerdas en mi seno.”
¡Recuérdanos tú y alúmbranos, Señor mío, para que conozcamos y amemos los bienes que siempre nos tienes propuestos, y conoceremos que te moviste a hacernos las mercedes y que te acordaste de nosotros!
- Totalmente es indecible lo que el alma conoce y siente en este recuerdo de la excelencia de Dios (…)
- …la causa por que el alma no desfallece y teme en aqueste recuerdo tan poderoso y glorioso, es por dos cosas.
La primera porque, estando ya el alma en estado de perfección, como aquí está, en el cual está la parte inferior muy purgada y conforme con el espíritu, (…)
La segunda causa es lo que hace al caso, que es la que el primer verso le dice aquí el alma, que es mostrarse manso y amoroso. Porque así como Dios muestra al alma esta grandeza y gloria para regalarla y engrandecerla, así la favorece para que no reciba detrimento (…). Y así, tanta mansedumbre y amor siente el alma en él, cuanto poder y señorío y grandeza, porque en Dios todo es una misma cosa (…); y así, antes el alma queda poderosa y fuerte que desfallecida. (…)
- (…) Y, porque todo esto pasa en la íntima sustancia del alma, dice luego ella:
“Donde secretamente solo moras.”
- Dice que en su seno mora secretamente, (…). Es de saber que Dios en todas las almas mora secreto y encubierto en la sustancia de ellas, (…) Pero hay diferencia en este morar, (…) en unas mora agradado, y en otras mora desagradado; en unas mora como en su casa, mandando y rigiéndolo todo, y en otras mora como extraño en casa ajena, donde no le dejan mandar nada ni hacer nada.
El alma donde menos apetitos y gustos propios moran, es donde él más solo y más agradado y más como en casa propia, rigiéndola y gobernándola mora, y mora tanto más secreto, cuanto más solo. Y así, en esta alma, en que ya ningún apetito mora ni otras imágenes ni formas de alguna cosa criada, secretísimamente mora, con tanto más íntimo interior y estrecho abrazo. (…)
- ¡Oh, cuán dichosa es esta alma que siempre siente estar a Dios reposando y descansando en su seno! ¡Oh, cuánto le conviene apartarse de cosas, huir de negocios, vivir con inmensa tranquilidad, porque con una motica no inquiete ni remueva el seno del Amado! Está él allí de ordinario como dormido en este abrazo con la sustancia del alma, la cual ella muy bien siente y de ordinario muy bien goza. Porque, si estuviese en ella siempre recordado, que sería comunicándose las noticias y los amores, sería estar en gloria. (…)
- En otras almas que no han llegado a esta unión, aunque no está (Él, Dios) desagradado, por cuanto aun no están bien dispuestas para ella, mora secreto en su alma; porque no le sienten de ordinario sino es cuando él les hace algunos recuerdos sabrosos, aunque no son del género de éste, ni tienen que ver con él. (…) Mas en este recuerdo que el Esposo hace en esta alma (…) él lo hace todo. Y entonces (…), siente el alma la aspiración de Dios, y por eso dice:
“¡y en tu aspirar sabroso, de bien y gloria lleno, cuán delicadamente me enamoras!”
- En aquel aspirar de Dios yo no querría hablar, ni aun quiero: porque veo claro que no lo tengo de saber decir, y parecería menos si lo dijese. Porque es una aspiración que Dios hace (…) Porque, siendo llena de bien y gloria, la llenó de bondad y gloria del Espíritu Santo, en que la enamoró de sí sobre toda lengua y sentido en los profundos de Dios.
Y por eso, aquí lo dejo.
4º texto de Al -Hallaj del Libro DIWAN *
VIII. AUSENCIA
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1 Si los jinetes del alejamiento te asaltan
y el grito de la angustia te arrebata la esperanza,
2 toma el escudo de la humildad en tu mano izquierda
mientras blandes en la derecha la espada del llanto.
3 Y, por tu alma, estate al acecho,
velando ante el peligro de la emboscada furtiva.
4 Y aunque te sientas abandonado en las tinieblas,
avanza hacia la luz de las antorchas de la pureza.
5 Dile al amado: ¡mira mi pequeñez;
concédeme el perdón antes del encuentro!
6 Porque el amante no renuncia jamás a su amor
mientras su anhelo no se vea satisfecho.
VIII. AUSENCIA
88
1 iBasta ya de tanta pena, que te llamo en todo momento
como si yo estuviera lejos de ti o tú ausente de mí!
2 Aspiro a recibir de ti tu favor, sin avivar ningún deseo,
pues no imagino a mi corazón sumando otros deseos
al deseo único de ti.
* EDITORIAL Fragmenta; traducción de Halil Bárcena

