Textos de la mañana en el Silencio del 22 de Marzo

BIENVENIDA         Marzo 2023

De nuevo sintámonos bienvenid@s. Hoy es un poco más singular al reencontrarnos después del retiro con Beatrice. Allí conocimos nuevas personas y algunas hoy han podido estar aquí. Sois bienvenidas.

Este es un espacio y tiempo para la experiencia personal en compañía y a solas. Acompañadas de la Presencia, el Espíritu, donde se transparenta más intensamente. El silencio… es la fértil tierra donde vivir esta experiencia, así es la identidad de nuestra tradición carmelita y de otras tradiciones interreligiosas. Junto a ello, Teresa de Jesús (la mujer fundadora de la reforma carmelita descalza en una época muy ruda para las mujeres) impulso la necesidad de acompañarnos de letrados pero con experiencia de Dios, es decir; formación, e inspiradora experiencia de Dios. Los textos que escogemos en este espacio es lo que persiguen. Confesaros que su búsqueda, es un regalo en nuestro camino personal de relación con Dios. Queremos compartir, repartir, vivir esta oportunidad de selección con alguna de vosotr@s. Hoy traemos 3 textos; de Teresa de Jesús, de Ibn Arabi y de Teresa Guardans.

En consideración a las personas nuevas indicamos aquí la dinámica de la mañana: la dividimos en dos partes con un descanso entre ambas de 30 mit donde podemos relacionarnos con  la palabra, cual una recreación en las comunidades monásticas. Cada parte tendrá distintos textos y posibilitaremos al menos 40 mit para poder entra en el silencio (tenemos la duda de repartir los 40 mit en dos de 20, lo iremos decidiendo entre todas). Terminamos cada bloque con unos breves momentos finales de compartir. Iremos señalando las distintas indicaciones.

¡No nos olvidemos de la naturaleza que nos rodea y habita!, otra gran indicación de la madre Teresa.  La naturaleza es nuestro espejo evocador del Amor de Dios, para zambullirnos confiadamente en sus manos. Por ello buscamos lugares donde la naturaleza se respire en cada inspiración, ilumine cada mirada.

A modo de resumen somos bienvenidas a: Un Espacio y Tiempo de encuentro en el Dios Amor, en la Naturaleza, en el Silencio y la soledad Sonora. Un Espacio seguro, confidencial, donde cuidar y cuidarnos. Donde disponer de pequeñas dosis de formación contemplativa. Donde habilitar pequeños tiempos, suficientes, para compartir nuestra experiencia en la oración, con palabras cortas, moderadas, que quepan todas. Palabras que contagien de Espíritu. Donde lo importante es la Presencia, las/os otras/os.

Aludimos a nuestra herencia contemplativa para nombrar nuestra “sed” de encuentro, relación, oración… que llena en verdad nuestras vidas y nos lanza a un camino personal y compartido de plenitud, felicidad.

    de Teresa de Jesús

Camino de Perfección; Capt 19 Extracto                                          

                                     Un Acercamiento, del libro «Paso a Paso» de Tomas Álvarez

“Es así como ora una contemplativa. Y precisamente de esa manera de orar va a hablarle ahora a las lectoras del libro. Para comenzar por la oración contemplativa va a fundarse sobre el presupuesto de que él y muchos otros lectores tienen difícil la otra forma de orar: meditando o discurriendo. A ellos va a decirles: para vosotros, precisamente, es la contemplación…

La contemplación es una fuente. Es agua viva, inagotable. Y fuego inapagable…

Tras ese baile de imágenes, Teresa no sólo está delatándose a sí misma (es ella la que grita: » ¡con qué sed se desea tener esta sed!), sino que está enviando a las lectoras un doble mensaje, de doctrina y de vida -que en el engranaje mismo de la oración cristiana hay unos resortes pulsores que responden a mociones del Espíritu y que son capaces de remover en nosotros capas profundas de amores y deseos insospechados-; y que no hay oración contemplativa de verdades en frío, sino que la entrada en la contemplación despierta y desvela el amor, los deseos, el sentido de Dios y la pulsión de infinito que late, adormecida, en el espíritu humano. La contemplación es un revulsivo de todo el ser del orante que va a sentirse citado a la presencia de Dios y requerido de amor.”

                      Extractos; Capit 19 de CP. Teresa de Jesús

“2. Hay unas almas y entendimientos tan desbaratados como unos caballos desbocados, que no hay quien las haga parar. Ya van aquí, ya van allí, siempre con desasosiego… Heles mucha lástima, porque me parecen como unas personas que han mucha sed y ven el agua de muy lejos, y cuando quieren ir allá, hallan quien las defienda (obstaculice) el paso  al principio y medio y fin… estaban dos pasos de la fuente de agua viva que dijo el Señor a la Samaritana, que quien la bebiere no tendrá sed.

Mas ¡con qué sed se desea tener esta sed! Porque entiende el alma su gran valor, y aunque es sed penosísima que fatiga, trae consigo la misma satisfacción con que se mata aquella sed, de manera que es una sed que no ahoga sino a las cosas terrenas, antes da hartura, de manera que cuando Dios la satisface, la mayor merced que puede hacer al alma es dejarla con la misma necesidad, y mayor queda (ganas) siempre de tornar a beber esta agua.

3. El agua tiene tres propiedades, que ahora se me acuerda que me hacen al caso, que muchas más tendrá.

La una es que enfría, que, por calor que hayamos, en llegando al agua, se quita; y si hay gran fuego, con ella se mata, salvo si no es de alquitrán, que se enciende más.  …

6. Es la otra propiedad limpiar cosas no limpias. Si no hubiese agua          para lavar,  

¿qué sería del mundo?… Que de una vez que se beba, tengo por cierto deja el alma clara y limpia de todas las culpas. Porque -como tengo escrito- no da Dios lugar a que beban de esta agua (que) no está en nuestro querer (poder),…

8. La otra propiedad del agua es que harta y quita la sed. Porque sed me parece a mí quiere decir deseo de una cosa que nos hace gran falta, que si del todo nos falta nos mata…¡Oh Señor mío, y quién se viese tan engolfada en esta agua viva…

… punto importante para muchas cosas, así para acortar el tiempo de la oración, por gustosa que sea, cuando se ven acabar las fuerzas corporales o hacer daño a la cabeza. En todo es muy necesario                                                                 discreción (descanso).

14. ¿Para qué pensáis, hijas, que he pretendido declarar el fin y mostrar el premio antes de la batalla, con deciros el bien que trae consigo llegar a beber de esta fuente celestial, de esta agua viva? Para que no os congojéis del trabajo y contradicción que hay en el camino, y vayáis con ánimo y no os canséis…. pensando no tendréis fuerza para llegar a él y que no sois para ello.

 15. Mirad que convida el Señor a todos. Pues es la misma verdad, no hay que dudar. Si no fuera general este convite, no nos llamara el Señor a todos,…no les faltará esta agua viva.”

Extracto del capt.  “RECOPILANDO” del libro “Silencio”  de Teresa Guardans

(…) la práctica silenciosa no requiere complicarse la vida con metodologías rebuscadas, pero es importante entender el conjunto, entender qué es lo que estamos haciendo —desde la perspectiva de ese ser humano que somos y sobre el que tenemos toda la responsabilidad—. ¿Y qué estamos haciendo? Dar vida a la vida que llevamos en nuestro interior, ese tesoro de comprensión, de comunión, de profunda gratuidad, «fuente de felicidad para uno mismo y para los demás». Porque el silencio deja al descubierto la realidad, el fondo infinito que nos habita y somos. Nos ayuda a desenmascarar las falsas certezas a las que nos aferramos, nos anima a soltarlas, a librarnos de ellas: «Ahora conozco ese tesoro de verdadera libertad, inagotable no solo para mí sino también para todos los demás>>, proclama Yoka Daishi (China, siglo VII)… ¿Y por qué tantos textos? Creo que es importante saber que no estamos inventando la pólvora, que hombres y mujeres de todos los tiempos han puesto su esfuerzo, sus aciertos y errores a nuestra disposición. Y es bello, muy bello, saberse parte de esa correa de transmisión, sentirse responsables de que la vida siga fluyendo, alimentando la profunda cualidad humana, procurando darle hoy las formas más adecuadas para nuestro tiempo.

Pero la práctica en sí puede ser muy simple. Tan simple como poner toda la atención en la respiración, en ese don de la vida que cruza generaciones, latiendo en cada uno, instante a instante. Tomando conciencia de que un día se detendrá. El respirar de la vida que recibo y ofrezco: más consciente, con cada respiración de la fragilidad, de lo improbable, de la maravilla de la existencia de cada ser. A cada inspiración, a cada expiración, recibo, ofrezco, agradezco, cuido… en mí, en todo; no dejo de cultivar el anhelo por llegar a sentir algún día una profunda y sincera comunión con todo.

(…) el silencio no es más que procurar una y otra vez, situar el vivir en el ser que de verdad somos. Es intento y vivencia. Pero sin tener noticia del <<agua» (…) podría quedarse en un ejercicio «de superficie», en un simple hábito «calmante», sin más. (…)

«El silencio no es un capricho —nos decía Antoni Tàpies—, (…) no es un añadir nada, no es opcional, nos va el sentido de la vida en ello. Pues la cuestión es vivir o no vivir conscientes de ese núcleo del existir que está ahí, en cada uno, que alimenta y da forma a esa dimensión de honda cualidad que da consistencia (y raíces) a nuestras vidas. Dimensión de gratuidad; su desarrollo significa e implica crecer en comunión profunda con todo y con todos, latir desde ahí, amar desde ahí, vivir desde ahí. No haciendo nada, o haciendo mucho, depende de lo que se entienda por «hacer»: «La flor llena el espacio de perfume, la vela de luz; no hacen nada, y sin embargo cambian todo con su mera presencia. Su presencia misma es acción» (Nisargadatta). (…)

        La capacidad de maravilla nace y crece en el silencio; no se impone, no se transmite por decreto, pero se cultiva, se contagia, cuando nos permitimos sentir la realidad, la vida, como algo ilimitado, irreducible, digno de ser explorado y atendido, a cada momento; y nos ayudamos, unos a otros, a vivirlo.

Y ahora sí, pondremos punto final, y lo haremos con aquel dicho de rabí Hilel (siglo I a.C.): «Si no yo ¿quién? Si no ahora, Nadie puede encontrar el propio tesoro interior sino uno mismo, una misma. Ahí está ese inmenso legado de sabiduría para ayudarnos y acompañarnos; y la posibilidad de compartir los momentos de silencio e indagación con otras personas. Pero solo yo, tú, cada uno, podemos abrir de par en par las ventanas de nuestra casa, y no hay recetas estándar para ello: intentar, probar, alimentar la comprensión y el anhelo…

Ibn Arabi * (El libro de las teofanías)

Con cada ola que mi Océano barre la orilla en que te hallas,

voy a tu encuentro y te llamo sin cejar nunca en mi empeño,

porque infinita es mi paciencia

e inexorable es mi determinación.

Escuchas el rumor de mi voz,

admiras el poder de mi corriente,

sientes que te acaricia la profundidad de mis vientos.

Pero ¿te percatas de la espuma?

En verdad, no soy mar, ni ola, ni rumor, ni viento.

Soy la espuma que brota de la cresta de la ola

y que desaparece de inmediato ante tus ojos.

Búscame, pues, en la espuma.

Si eres de los valientes, zambúllete en mi Océano,

aunque no esperes emerger de nuevo a la superficie,

porque perderás completamente tu forma

y te disolverás en mí.

Serás gota entre las gotas de mi ser.

Luego te resucitaré desde mis profundidades

y haré que brotes cual espuma sobre la cresta de mi ola.

¿qué sería el mar sin las gotas?

No sería el mar.

¿qué sería de las gotas sin el mar?

Se evaporarían al instante.

*Murcia, 1.165 – 1240, genio prolífico y viajero infatigable; uno de los grandes místicos de todas las épocas. De padre murciano y madre bereber, creció y se educó en Sevilla.

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