ORACIÓN CEI ON LINE 11.5.2023

Queridos amigos de Cei: Un jueves más llenos de alegría, nos reunimos para orar contemplativamente.

«Nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti», dice San Agustín. Tenemos dentro de nosotros una añoranza que, a modo de brújula, nos indica que nuestro tránsito por la vida, no es más que un camino de retomo a Dios. En lo más profundo de nuestra alma sentimos que somos espíritu, que somos peregrinos en este universo limitado en el espacio y en el tiempo. Algo dentro de nosotros nos dice que Dios mismo es nuestro hogar, que nos ha puesto en este mundo y nos espera como el padre espera al hijo pródigo. El camino de la oración contemplativa desvela, hace más atento y disponible, nos despoja de todo. Y sólo desposeídos podemos ser poseídos por Dios.

Santa Teresa nos dice: «Importa mucho y todo que no nos imaginemos huecas en lo interior, pues es así que tenemos el cielo dentro de nosotros..” Mirad que convida el Señor a todos..”. “ Tengo por cierto que todos los que no se quedaren en el camino, no les faltará esta agua viva..”. Y otra y muy importante es «tener una determinada determinación”, para seguir el camino de la transformación necesario, para sentir la presencia plena de toda las cosas.

También Nisargadatta Marahaj expone: «El Maestro es la Realidad. Busca en tí y lo encontrarás. Comprenderás que constantemente estás en comunión con él. No es un ser. Es el Ser de todos los seres”.

Hoy nos ayudará a entrar en el silencio contemplativo: un texto de Santa Teresa de Jesús, Vida, 11 y una oración de Paramahansa Yogananda, maestro hinduista.

Oración on line: día 11.5.2023 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.

La duración será aproximadamente de 1,15h.

Unirse a la reunión Zoom

https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09

ID de reunión: 837 1363 6409

Código de acceso: 8CiBPK

Textos para orar:

Santa Teresa de Jesús, Vida, 11

“Pues hablando ahora de los que comienzan a ser siervos del amor, que no me parece otra cosa determinarnos a seguir por este camino de oración al que tanto nos amó, es una dignidad tan grande que me regalo extrañamente en pensar en ella.

Alabad por ello a su Majestad y fiad de su bondad, que nunca faltó a sus amigos.

Sí, que no está el amor de Dios en tener lágrimas, ni estos gustos y ternura que por la mayor parte los deseamos y consolarnos con ellos, sino en servir con justicia y fortaleza de alma y con humildad”.

Paramahansa Yogananda, (1877-1952), maestro hinduista.

“He escuchado Tus advertencias

a través de la voz de mi razón,

y Te he contemplado arando la tierra de mi alma

con grandes esfuerzos.

Has sembrado las simientes de Tu sabiduría en ella;

todos los días he regado estas semillas plantadas por Ti,

y al final de mi vida,

Te ofreceré los frutos en el altar del amor”.

Paramahansa Yogananda (1877-1952)

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