Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, Cei. El próximo domingo día 8 de junio celebramos el Corpus Christi. También nos unimos a nuestros hermanos ortodoxos, que ese mismo día 11 celebran el «Domingo de todos Los Santos», en honor a los Santos Mártires y Doctores de la Iglesia Ortodoxa.
«El Corpus Christi es una metáfora de la Unidad. La Eucaristía es la celebración de la Unidad. Desde ella, el acento se coloca en la unidad radical de todo, más allá de las diferencias. Unidad, que, según los relatos de los evangelios, vivió Jesús conscientemente y de manera explícita.Y, para expresar que esa unidad no conoce fronteras, se extiende incluso al pan, sobre el que pronuncia las palabras “Esto es mi Cuerpo”. Todos somos “Cuerpo de Cristo”. Lo que es Jesús, lo somos todos; Él es un “espejo” en el que podemos vernos reflejados”. (Enrique Martínez Lozano).
San Juan de la Cruz, nos ayuda a descubrir en la Eucaristía la fuente de agua viva, el Pan de Vida: «Aquesta viva fuente que deseo, en este pan de vida yo la veo, aunque es de noche… Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo pan por darnos vida, aunque es de noche”…
Teilhard de Chardin escribe la Misa sobre el Mundo en pleno desierto de Ordos (China), en 1.923, durante una expedición científica y, ante la imposibilidad de celebrar la Eucaristía, reflexionó sobre la irradiación de la Presencia Eucarística en el Universo: “Cuando Cristo desciende sacramentalmente a cada uno de sus fieles, cuando dice, por mediación del sacerdote: «este es mi cuerpo», estas palabras desbordan el trozo de pan sobre las que se pronuncian; hacen que nazca el Cuerpo Místico entero y que se extienda al Cosmos mismo”.» La Materia entera experimenta lenta e irresistiblemente la gran Consagración”.
Hoy oramos:
-con el Evangelio de S.Juan 6,56 “El que come mi carne…»
-con un texto del Manuscrito A: «El cielo en la tierra” de Santa Isabel de la Trinidad, mística contemplativa (1880-1906), canonizada por el Papa Francisco en 2016.
-con una oración a la Eucaristía de San Juan Crisóstomo, (347 – 407) Padre de la iglesia de oriente, Patriarca de Constantinopla.
Oración on line: día 8.6.2023 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos para orar:
Evangelio San Juan 6,56
“El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él”
Santa Isabel de la Trinidad, OCD, mística contemplativa (1880 – 1906). Canonizada por el Papa Francisco 2.016.
Manuscrito A, “El cielo en la tierra”
“El primer testimonio del amor de Jesús es habernos dado a comer su cuerpo y a beber su sangre…
El amor posee esta característica: siempre da y siempre recibe.
Pues bien, el amor de Cristo siempre es generoso. Da todo cuanto tiene y todo lo que es. A su vez, se posesiona de todo cuanto tenemos y de todo lo que somos…
Penetra hasta la médula de nuestros huesos. Cuanto más amorosamente se lo permitimos, más plenamente disfrutamos de Él…
Él mismo hace en nosotros su pan, consumiendo antes con su amor nuestras faltas y pecados… Quiere consumir nuestra vida para transformarla en la suya, llena de gracia, de gloria y destinada a ser nuestra, con tal que renunciemos a nosotros mismos…
Él vive en nosotros y nosotros vivimos en Él
Este Amor nos abrasa, nos consume, nos atrae hacia la unidad, donde nos espera la bienaventuranza…”
San Juan Crisóstomo, (347 – 407) Padre de la iglesia de oriente, Patriarca de Constantinopla, a la Eucaristía.
“Llámase a sí mismo Pan de vida (Jn 6,48), porque sustenta nuestra vida, tanto la presente como la futura, por lo cual añadió: “El que coma de este pan, vivirá para siempre”. Pues bien, para que esto lleguemos a ser no solamente por el amor, sino también en realidad, mezclémonos con aquella carne; porque esto se lleva a cabo por medio del manjar que Él nos dio, queriendo darnos una muestra del vehemente amor que nos tiene. Por eso se mezcló con nosotros y metió cual fermento en nosotros su propio cuerpo, para que llegáramos a formar un todo, como el cuerpo unido con su cabeza. Pues ésta es prueba de ardientes amadores. Porque quien aquí se os dio a sí mismo, mucho más se os dará en la vida venidera. “Quise hacerme hermano vuestro; por vosotros participé de la carne y la sangre; de nuevo os entrego la carne y la sangre, por medio de las cuales me hice hermano vuestro”.

