

Bienvenida Octubre 2023
Bienvenidas, especialmente nuestras determinaciones de seguir haciendo la experiencia, la “determinación” que experimento y que hoy nos recordará de nuevo Santa Teresa. Puede parecer contradictoria a lo que Jalics en su texto nos dice: “en la contemplación no necesitamos lograr nada”.
Paradojas del camino contemplativo, donde tiene sentido la “determinación” en su andar, y donde descubrir, sin lograr nada.“ Creí que yo lo invocaba y hete aquí que Su invocación había precedido a la mía”, que dice el místico sufí Bayazid en su texto.
El recorrido de este Espacio y Tiempo en el camino contemplativo del silencio, va encontrando soportes que pueden ayudar y apoyar en la experiencia de cada un@.
Así, la atención al cuerpo, como vasija física de nuestro ser, posibilita su relajación, donde la respiración y el cuidado de la postura, es el soporte esencial.
La atención a la mente, a la dinámica rumiante y racional, con la introducción de un mantra, invocación o frase corta personal, es soporte donde descansar la mente y donde “no lograr nada”.
Afianzamos las intuiciones primeras que repetimos cada bienvenida, también como soportes de este Espacio y Tiempo; en el Silencio Contemplativo, en el Dios Amor, en la Naturaleza, en el Silencio y la Soledad sonora. Un Espacio seguro, confidencial, donde cuidar y cuidarnos; donde disponer de pequeñas dosis de formación contemplativa; donde habilitar pequeños tiempos, suficientes, para compartir nuestra experiencia en la oración, con palabras cortas, moderadas, que quepan todas. Palabras que contagien de Espíritu y donde lo importante es la Presencia, las/los otras/os.
Sigue siendo conveniente dejar señalado por escrito el programa de esta mañana, por sus novedades:
Una vez acondicionado nuestro espacio:
- Bienvenida, en torno a las 10,15-30 horas y repaso del programa.
- Primera parte: de 50 a 60 minutos.
- Sintonización corporal (relajación),
lectura del primer texto
20 minutos meditación-oración en silencio junt@s
3 minutos de pie para soltar el cuerpo con unos
ligeros ejercicios.
- Seguimos otros 20 minutos de meditación-oración ensilencio junt@s
- Breve compartir de 10-15 minutos.
Descanso de alrededor de 25-30 minutos donde podemos hablar con moderación, pero siempre fuera del edificio del monasterio.
- Segunda parte: de 90 a 100 minutos.
- Canto de interiorización,
lectura de textos,
20 minutos de meditación-oración en silencio,
junt@s.
- Meditación-oración libre a solas o junt@s (en la
naturaleza, en la capilla-iglesia, en la sala…), en silencio, en torno a 45-60 minutos.
- Compartir libremente, 15 minutos.
- Comida, los apuntados, a partir de las 14 horas.
Sabemos que aquí, entre estas paredes, acogid@s por esta Comunidad que alumbra la Presencia, podemos confiar.
Y quizá abandonarnos en las manos de Quien sabemos nos quiere, sin nada que conseguir.

1º Textos “Camino de Perfección” de Sta. Teresa de Jesús
Extractos de los capt; 23, 24 y 25
CAPÍTULO 23: Trata de lo que importa no tornar atrás quien ha comenzado camino de oración, (…)
1. Pues digo que va muy mucho en comenzar con gran determinación, por tantas causas que sería alargarme mucho si las dijese. (…)
2. (…) que este poquito de tiempo que nos determinamos de darle de cuanto gastamos en nosotros mismos y (…) démosle libre el pensamiento y desocupado de otras cosas, y con toda determinación de nunca jamás se le tornar a tomar, por trabajos que por ello nos vengan, ni por contradicciones ni por sequedades; sino que ya como cosa no mía tenga aquel tiempo (…).
3. (…) porque no se entiende que dejarlo algún día, o algunos, por ocupaciones justas o por cualquier indisposición, es tomársele (abandonarlo) ya. La intención esté firme, que no es nada delicado mi Dios: no mira en menudencias.
5. Es también necesario comenzar con seguridad de que, si no nos dejamos vencer, saldremos con la empresa; esto sin ninguna duda, que por poca ganancia que saquen, saldrán muy ricos. No hayáis miedo os deje morir de sed el Señor que nos llama a que bebamos de esta fuente. Esto queda ya dicho, y querríalo decir muchas veces, porque acobarda mucho a personas que aún no conocen del todo la bondad del Señor por experiencia, aunque le conocen por fe.
CAPÍTULO 24: Trata cómo se ha de rezar oración vocal con perfección, y cuán junta anda con ella la mental.
1. las que forzado habemos de rezar, pues somos cristianos, que es el Paternóster y Avemaría; porque no puedan decir por nosotras que hablamos y no nos entendemos, salvo si no nos parece basta irnos por la costumbre, con sólo pronunciar las palabras, que esto basta. Si basta o no, en eso no me entremeto, los letrados lo dirán. Lo que yo querría hiciésemos nosotras, hijas, es que no nos contentemos con solo eso. Porque cuando digo «credo», razón me parece será que entienda y sepa lo que creo; y cuando «Padre nuestro», amor será entender quién es este Padre nuestro y quién es el maestro que nos enseñó esta oración.
6. (…) Mas yo os digo, cierto, que no sé cómo lo aparte, si ha de ser bien rezado lo vocal y entendiendo con quién hablamos. Y aun es obligación que procuremos rezar con advertencia. Y aun plega (agrade) a Dios que con estos remedios vaya bien rezado el Paternóster y no acabemos en otra cosa impertinente. Yo lo he probado algunas veces, y el mejor remedio que hallo es procurar tener el pensamiento en quien enderezó las palabras. Por eso tened paciencia y procurad hacer costumbre de cosa tan necesaria.
CAPÍTULO 25: En que dice lo mucho que gana un alma que reza con perfección vocalmente, y cómo acaece levantarla Dios de allí a cosas sobrenaturales
1. Y porque no penséis se saca poca ganancia de rezar vocalmente con perfección, os digo que es muy posible que estando rezando el Paternóster os ponga el Señor en contemplación perfecta, o rezando otra oración vocal; que por estas vías muestra Su Majestad que oye al que le habla, y le habla su grandeza, suspendiéndole el entendimiento y atajándole el pensamiento, y tomándole -como dicen- la palabra de la boca, que aunque quiere no puede hablar si no es con mucha pena; entiende que sin ruido de palabras le está enseñando este Maestro divino, suspendiendo las potencias,(…).
Gozan sin entender cómo gozan. Está el alma abrasándose en amor y no entiende cómo ama. Conoce que goza de lo que ama y no sabe cómo lo goza. Bien entiende que no es gozo que alcanza el entendimiento a desearle. Abrázale la voluntad sin entender cómo. Mas en pudiendo entender algo, ve que no es éste bien que se puede merecer con todos los trabajos que se pasasen juntos por ganarle en la tierra. Es don del Señor de ella y del cielo, que en fin da como quien es.
Esta, hijas, es contemplación perfecta.
3. Ahora entenderéis la diferencia que hay de ella a la oración mental, que es lo que queda dicho: pensar y entender qué hablamos y con quién hablamos y quién somos los que osamos hablar con tan gran Señor. Pensar esto y otras cosas semejantes de lo poco que le hemos servido y lo mucho que estamos obligados a servir es oración mental. No penséis es otra algarabía, ni os espante el nombre. Rezar el Paternóster y Avemaría o lo que quisiereis, es oración vocal.
(…). En estas dos cosas podemos algo nosotros, con el favor de Dios; en la contemplación que ahora dije, ninguna cosa: Su Majestad es el que todo lo hace, que es obra suya sobre nuestro natural.

sala de Oración-meditación
2º Texto. Texto de Bayazid Bistami*
“Me equivoqué al comienzo de mi experiencia:
Creí que yo Lo invocaba y hete aquí que Su invocación había precedido a la mía.
Pensé que yo Lo solicitaba y Lo conocía, pero Su conocimiento se había adelantado al mío.
Estimé que Lo amaba y sin embargo, es Él quien me había amado, y el primero.
Y yo me figuraba que lo adoraba mientras Él ya había puesto a mi servicio las criaturas de la tierra”.
* místico sufí persa, silo IX.
3º Texto. 2º La Percepción (atención) de Franz Jalics
Extracto del libro “Ejercicios de contemplación”
Con la percepción aparece también una experiencia totalmente nueva: no necesitamos lograr nada. La presión por lograr eficacia, el tener que hacer algo trae consigo miedo y angustia. En la contemplación no necesitamos lograr nada. Estamos liberados de la presión de ser eficaces.
Nos mantenemos en contacto con la naturaleza. Podemos mirar el cielo azul, escuchar el murmullo de un arroyo, observar a las hormigas, admirar la belleza de una flor, sentir el viento en nuestra cara y dejar actuar sobre nosotros el movimiento de las nubes. Si escuchamos a lo lejos el ruido de un automóvil, también podemos percibirlo. Lo importante es no querer juzgar o cambiar nada, sino asimilar todo de la manera en que se nos manifiesta.
Podría ser que nos aburriéramos. El tedio es un sentimiento que podemos observar. ¿Cómo siento este aburrimiento? Esta pregunta puede llevar nuestra atención hacia el interior y a la percepción de nuestro tedio. Así estaremos nuevamente en la percepción. Después de un rato volvemos a la percepción de la naturaleza.
La actitud contemplativa nos conduce a una increíble calma. Todo lo que está presente puede estar presente. No necesitamos cambiar nada. Lo dejamos todo como está. Tampoco buscamos conocimientos ni observamos: contemplamos. ¿Dónde está la diferencia entre observar y contemplar? La contemplación es un acto desinteresado, la observación busca algo para sí mismo. Conocemos muy bien la diferencia. Nunca pediríamos a Dios que nos observara. Pero nos sentimos felices cuando nos contempla bondadosamente. En la vida eterna no vamos a observar a Dios, sino a vivir en su contemplación.
(…) Es un camino largo y duro (la contemplación; el encuentro con él), que le tomará mucho de su precioso tiempo. Es un camino a través de bellos paisajes, pero también a través del desierto. (…) Se preguntará con frecuencia por qué se embarcó en este camino. En esos momentos simplemente tendrá que mantenerse firme, sin entrar en discusión sobre el «porqué». Es natural que surjan preguntas sobre el sentido de lo que hacemos, (…).
