ORACION CEI ON LINE 7.12.2023

Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. En la fiesta de María Inmaculada, celebramos la posibilidad de descubrir lo divino que hay en todo ser humano. María transparentó lo divino, que había en ella, con su FIAT y con su fidelidad a Dios. Dejó pasar la luz que habitaba su interior sin poner ningún obstáculo a que se desplegara totalmente lo que de divino había en ella. María deja actuar al Espíritu Santo viviendo en una disponibilidad total. Por eso, llegó a la plenitud de lo humano. María es buena noticia (evangelio) para todos.

La Virgen María, modelo de contemplación, está muy presente en los Santos del Carmelo. María es el Silencio contemplativo que ha acogido la Palabra. Para San Juan de la Cruz, María es testigo del Misterio, que trae en sus brazos a Dios, Esposa-Iglesia y Humanidad, en la que se han consumado los desposorios de Dios con el hombre: “abrazado con su esposa, que en sus brazos la traía”.

El Corán contempla y presenta a María como la mejor de las mujeres (Corán 3,42-43), haciendo de ella un ejemplo a seguir por todos los creyentes, porque creyó en la veracidad de la palabra de Dios (Corán 66,12). Por esto Dios la escogió para ser la madre de Jesús, el profeta de la bondad.

Hoy nos unimos a nuestros hermanos judíos en la festividad de Janucá, que se celebra en 2023 del 7 al 15 de diciembre. También es conocida como la Fiesta de las Luces o Luminarias. Conmemora la re-dedicación del Segundo Templo de Jerusalén. Por aquel entonces, Judea estaba bajo el dominio del Imperio Seléucida. Antíoco IV, rey Seléucida, intensificó la opresión contra los judíos prohibiendo sus prácticas y profanando el Templo de Jerusalén. La rebelión de los Macabeos y su victoria contra el Imperio, les devolvió la independencia en el año 165 a.C. La tradición judía habla de un milagro, porque pudo encenderse el candelabro del templo durante ocho días consecutivos, ya que únicamente contaban con aceite para iluminarlo durante una noche. Por este motivo las velas de un candelabro de nueve brazos, se encienden de manera progresiva, una cada noche, hasta un total de ocho, para conmemorar el milagro. Al terminar de encender las luces, se recita una oración de acción de gracias por la protección y el amor de Dios a sus fieles.

Hoy nos ayudarán a entrar en el silencio contemplativo:

-Edith Stein, OCD, con un fragmento de un texto del tomo IV de sus obras completas.

-Martin Lutero, con un fragmento del sermón que pronunció en 1522, y con otro fragmento del sermón en el día de la Concepción de la Madre de Dios de 1527.

Oración on line:

Día 7.12.2023 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.

La duración será aproximadamente de 1,15h.

Unirse a la reunión Zoom

https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09

ID de reunión: 837 1363 6409

Código de acceso: 8CiBPK

Textos orantes:

Santa Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz, OCD, ciudadana prusiana y judía, Breslau 1891 – Auschwith 1942.

Tomo IV de sus obras completas:

“La imagen pura de la esencia femenina está ante nuestros ojos en la Inmaculada, la Virgen, que estaba llena del Espíritu Santo, el templo en el cual puso su morada y la plenitud de la Gracia y todos sus dones.

Ella no quiso ser otra cosa que la esclava del Señor, la puerta a través de la cual pudiese entrar en la humanidad: pues no por sí misma, sino por su renuevo había ella de volvernos a traer la salvación perdida”.(Isaías 11, 1) «Saldrá un vástago del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces”.

Martin Lutero, Alemania1483-1546, teólogo; comenzó e impulsó la reforma protestante.

(Sermón del día de la Concepción de la Madre de Dios, en Septiembre 1522)

“La veneración de María está escrita en lo más profundo del corazón humano». (Sermón de Septiembre 1522).

“Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma, ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado”. (Sermón sobre la Concepción de la Madre de Dios de 1527).

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