
la Presencia de Dios desde la ventana monástica de Suesa
Bienvenida Diciembre 2023
Estamos en el tiempo de la bienvenida por antonomasia en nuestra cultura, por ello tantos símbolos de destellos y estruendo. Tiempo de bienvenida, que guarda todos los deseos y actitudes de la esperanza. Esta, la esperanza, es el espejo del Nacimiento, del renacer, un eterno recordar y un continuo suceder, Encarnación lo llamamos. Dios palabra que lo expresa para muchas generaciones, también Misterio (raíz, tocón), del que somos parte amada, brote que nos proyecta a la Esperanza de hoy y por venir.
Nos acompañaran los textos de S. Juan de la cruz, de Isaías y del hindú Valmik con comentarios de sabiduría de Javier Melloni. Textos que quieren hilar(se) al hablar de nacimiento, brotes, encarnación, Dios (Brahman) desde diferentes culturas y tradiciones.
No olvidamos el introducir los soportes que cuiden y atienden el cuerpo y la mente. El cuerpo con la respiración, la postura y ligeros movimientos. La mente o pensamiento con el recuerdo de la invocación o mantra o frase corta personal que nos llevan al descanso rumiante y a “no lograr nada”.
Nacimos y Renacemos en el Dios Amor para ello la cercanía de la naturaleza que lo recuerda, el Silencio que lo pregona, la soledad que acompaña, la confidencialidad que cuida y nos cuida, la sabiduría que forma; donde el tiempo de intercambio de nuestra palabra es permitida, deseada, suficiente. Lo Significativo es que caben todas.
Esta buena casa comunitaria, de experiencia consciente de Dios, será nuestra casa del Retiro de Febrero del 2024. Del viernes 9 en la tarde-noche al domingo 11 después de comer. Hacer nuestra experiencia en Dios en esta casa es una Gracia. Más aun si disponemos de más tiempo y acogemos el ritmo de las horas monásticas.


1º Texto
Extracto “del Cristo Interior”
pag: 12, 12 y 14 de Javier Melloni
Como cristianos accedemos al Origen de todo lo que es a través de la persona de Jesús de Nazaret. La interiorización de Cristo en cada cual se convierte en su encamación continua, como continuo es también el acto creador de Dios. De esto habló un fraile dominico hace algunos siglos, Eckhart de Hochheim, maestro no sólo de las letras, sino, sobre todo, de la vida,(…). También Juliana, ermitaña de Norwich, dijo que Cristo era madre, que nos engendraba en su sangre, que sus llagas eran las oberturas de su matriz. Y Juan, el de la Cruz, aquel fraile mínimo, mudejarillo de Fontiveros, dijo que cuando al alma, estando enamorada, le falta lo natural, se infunde en ella lo divino, natural y sobrenaturalmente, porque no se dé vacío en la naturaleza. (…)
La Iglesia es más grande que ella misma, pero no lo sabe. (…) las semillas del Evangelio no saben de estas demarcaciones, y por ello hay Iglesia más allá de la Iglesia, como hay Evangelio más allá del texto y hay Cristo naciendo en todo corazón desalojado de sí mismo.
El Cristo naciente está albergado en cada interior humano. Hay semillas de divinidad —la llamada a vivir la existencia como plenitud del recibir y del darse, tal como acontece en el interior de Dios— esparcidas por doquier. Jesús de Nazaret vino a despertarnos y desde entonces estamos amaneciendo a pesar de tanto adormecimiento nuestro.
Prosigue la Encarnación.
(Romance de S. Juan de la Cruz)
Entonces Llamó a un arcángel,
que San Gabriel se decía,
y enviólo a una doncella
que se llamaba María,
de cuyo consentimiento
el misterio se hacía;
en la cual la Trinidad
de carne al verbo vestía;
y aunque tres hacen la obra,
en el uno se hacía;
y quedó el Verbo encarnado
en el vientre de María.
Y el que tenía sólo Padre,
ya también Madre tenía,
aunque no como cualquiera
que de varón concebía,
que de las entrañas de ella
Él su carne recebía;
por lo cual Hijo de Dios
y de el hombre se decía.
Del nacimiento.
Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,
abrazado con su esposa, (la humanidad)
que en sus brazos la traía;
al cual la graciosa Madre
en un pesebre ponía,
entre unos animales
que a la sazón allí había;
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa
al desposorio traía;
y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía;
el llanto de el hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual de el uno y de el otro
tan ajeno ser solía.
2º Texto
Navidad, nacimiento expresión de Encarnación
Isaias 11,1-9 Paz mesiánica

Algunos comentarios de Javier Melloni al texto*
En el reino de la necesidad, las pulsiones son ciegas y descontroladas. Aquí (en este texto) se han convertido en complementarias. Ya no son fuerzas corruptas, que pugnan por anularse mutuamente, sino habiendo sido nombradas e identificadas a lo largo de un exigente proceso de autoconocimiento, han podido ser reconciliadas. Así están descritos los tiempos mesiánicos (utopía esperanzada) en la tradición hebrea.
Este conocimiento que reconcilia y Unifica el interior de uno mismo también reconcilia con los demás, como extensión de la persona irrepetible (que somos).
Es el mismo conocimiento que menciona el Bhahavad Gîtâ:
“Quien reconoce como idéntico al Dios existente en si mismo y al Dios que late en todo lo creado, no hiere a los otros, porque en ellos se ve a sí mismo, y de este modo, alcanza con seguridad la Meta Suprema” (BG 13,28)
*Del libro “El Uno en lo múltiple” por J. Melloni Edt: Sal Terrae

3º Texto
Texto de Valmik*
Autor hinduista al que se le atribuye la versión más popular del (ss. IV-III a. C.) sobre las cuatro sentencias del Vedanta.
«El conjunto del vasto mundo que percibes es el inmaculado
Brahman (Dios) que goza de su propia gloria.
Así como son agua las olas que surgen del océano,
así también todos los objetos que ves son Brahman (Dios).
El amigo es Brahman y el enemigo también lo es.
Brahman se halla eternamente establecido en su propia existencia.
Oh Rama, quienes tienen esta convicción
están libres de afección y de aversión y tienen felicidad.
Sabe, oh Rama, que la presencia es Brahman
y que la ausencia también lo es. Nada está fuera de Brahman,
y quienes lo saben están libres de apego y de antipatía.
Brahman conoce a Brahman y está establecido en su propio Ser.
Oh Rama, Brahman es «yo Soy»; es el Sí interior.
La muerte es Brahman.
El cuerpo es Brahman.
Brahman muere y Brahman mata.
Del mismo modo que una cuerda se confunde con una serpiente,
también se ven en Brahman alegría y dolor.
Lo que las olas son al agua, el mundo es a Brahman.
Los verdaderos videntes lo perciben.
Pero los demás no han conocido todavía la Verdad,
lo ven todo por separado.
Quien conoce, ve a Dios en todas partes; el ignorante,
en cambio, ve el mundo en toda su diversidad y sufre como
sufre un niño que imagina que su sombra es un fantasma»
* sacado del libro “ El Uno en lo múltiple” de Javier Melloni
