Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. En la oración de este jueves vamos a reflexionar sobre la muerte y resurrección de Jesús.
Santa Teresa en una de sus visiones de Cristo Resucitado dice: “Porque si es imagen, es imagen viva, no hombre muerto, sino Cristo vivo; y da a entender que es hombre y Dios. No como estaba en el sepulcro, sino como salió de él después de resucitado. Y viene a veces con tan grande majestad, que no hay quien pueda dudar, sino que es el mismo Señor, en especial en acabando de comulgar” (Vida, 28, 8).
Javier Melloni escribe: «Jesús murió como vivió, totalmente descentrado de sí. La cruz es el lugar de encuentro de lo divino en lo humano, de lo humano en lo divino. Como cristianos no podemos apropiarnos de quien es absoluta desapropiación de sí. Jesús, siendo el camino para la Vida, nos impulsa a reconocer los demás caminos hacía la misma Vida que están abiertos y desapropiados también».
Melloni, nos habla de resucitar como un nuevo comienzo, un brote, un impulso hacia la Vida. Es un cambio de nivel de conciencia. “Es la emergencia de algo totalmente nuevo, inédito e inesperado”. Pero para que esto suceda, antes tiene que haberse dado una muerte. El sepulcro representa el tránsito entre lo antiguo y lo nuevo. Es cuna de Vida nueva, de humanidad inaugurada por una Presencia naciente. Si volvemos al sepulcro, podemos quedarnos con lo que ya sabemos, con las imágenes conocidas de Jesús o bien disponernos a que irrumpa lo inédito, igual que la semilla debe morir para que surja la Vida. Lo que pasa es que nosotros esperamos ver algo que ya conocemos y el árbol y la semilla no se parecen en nada. Resucitar nos hace seres abiertos. Primero hay que quitar la losa de la tumba, como quien retira un velo de sus ojos. Luego vendrá lo nuevo, que será diferente para cada uno de nosotros». Así como las entrañas de María albergaron el primer nacimiento de Cristo, las entrañas de la tierra y de la historia albergan las semillas del segundo nacimiento. Tenemos a Cristo dentro de nosotros esperando resucitar. Toda la creación está llamada a resucitar. Todo está grávido de resurrección”.
Hoy queremos hacer presente en la oración contemplativa a San José, cuya fiesta se celebró el día 19 de marzo. Santa Teresa de Jesús fue una de las personas, que más propagó la devoción a S.José, quien será un abogado e intercesor en todas las situaciones de su vida.
“No me acuerdo, hasta hoy, de haberle suplicado nada que no me lo haya concedido”.
San José es venerado en la Iglesia Católica, Iglesia Ortodoxa, Iglesia Ortodoxa Oriental, Iglesia Anglicana y Luterana.
Hoy recordamos a nuestros hermanos judíos, que el día 23 al atardecer y el día 24, celebran la fiesta de Purim, que significa suerte, en recuerdo de la salvación milagrosa del pueblo judío durante su exilio en Persia. El libro de Ester cuenta que, durante el reino de Asuero, el ministro Amán decretó el exterminio de todos los judíos del país. Pero Ester, al ser elegida reina de Persia, logró salvarlo de la destrucción.
Oración on line:
Día 21.3.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos para orar:
Edith Stein, OCD, ciudadana prusiana y judía. Breslau 1.891 – Auschwith 1.942. Tomó el hábito de carmelita como Teresa Benedicta de la Cruz. Canonizada en 1.998. Declarada co-patrona de Europa en 1.999.
Diálogo nocturno, Obras completas, tomo V.
“La noche cubrió el mundo en pleno día.
Sin embargo, en medio de la noche, como iluminada por un rayo,
apareció sobre un monte pelado una cruz.
La cruz desapareció en la noche, pero nuestra noche fue improvisadamente iluminada por una nueva luz, como no habíamos sospechado: dulce y feliz.
Provenía de las llagas de aquel Hombre apenas recién muerto sobre la cruz; de repente apareció en medio de nosotros.
Él mismo era la luz, la luz eterna, esperada desde antiguo, resplandor del Padre y salvación de los pueblos.
Abrió sus brazos y nos habló con voz celestial: “Venid a mi todos los que fielmente servísteis a mi Padre y vivísteis con la esperanza en el Salvador; mirad, Él está con vosotros, os conduce al Reino de su Padre”.
Oración de la Amidá, bendiciónque se reza en la fiesta judía del Purim.
“Te agradecemos, nosotros, porque Tú eres El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres por toda la eternidad. Roca de nuestras vidas, escudo de nuestra salvación, eres Tú de generación en generación. Te agradeceremos y relataremos Tu alabanza por nuestras vidas encomendadas en Tus manos y por nuestras almas confiadas a Ti. Y por Tus milagros, que todos los días están con nosotros; y por Tus maravillas y Tus bondades, que haces en todo momento, noche, mañana y tarde. Dios bondadoso, que no se agoten Tus compasiones. Misericordioso, que no terminen Tus piedades, siempre tenemos esperanza en Ti”.

