

Bienvenida Mayo 2024

Buen día y bienvenidas.
Recordamos que son deseos que siempre manan del centro de nuestro corazón donde el agua viva se desborda permanentemente. Las aguas del manantial se cubren de gravillas, piedras, losas que aparentemente obstaculizan su fluir. ¡Paradoja del misterio! Añaden nutrientes, sales, incluso brillo y esplendor si cabe. Esta imagen del manantial y el agua tan usada por l@s místic@s, nos dibujará la intención de este encuentro. Así construimos un Tiempo y un Espacio en el Silencio Contemplativo como agua en calma donde bucear en el manantial del Dios–Misterio y lo hacemos acompañadas y a solas. Donde bebemos de la experiencia contemplativa de las diferentes tradiciones con sus textos y algunos modos de hacer como soportes actualizados a nuestros días. Algunos soportes son:
Textos que inspiren, que conectan los corazones y el alma, el alma y los corazones.
El Cuerpo, vasija atendida, en su respiración y su postura; con relajación, estiramientos ligeros, movimiento y quietud donde sintonizar la calma del cuerpo y el manantial.
La Mente Consciencia que se alimenta del Todo en los textos inspirados, en la vasija en calma, en la repetición personal pausada del mantra, invocación o frase corta. La mente poco a poco se hace Silencio “del que surgen todos los sonidos”, y va desapareciendo la rumiación mental que busca controlarlo todo.
La Naturaleza cual ojos donde mirar y ser mirada por ella, donde sentirnos amadas en la Presencia.
Todo ello para envolvernos en el Soporte que lo abarca todo y nada, el Amor Misterio de Dios, cada un@ utilizando la palabra y en el idioma materno que su corazón sienta y reconozca. Donde la confidencialidad que cuida nos cuida, la sabiduría que nos legaron nos forma; donde el tiempo de intercambio de nuestra palabra es deseada, suficiente para que quepan todas.
De nuevo, dejamos a nuestros sentidos percibir esta casa-albergue de Güemes cual símbolo de peregrinar. Gracias por cobijar un manantial tan hermoso donde acceder al agua-viva que nos posibilita dejarnos hacer su voluntad. “hacer su voluntad” es el punto central del Camino de Perfección y del texto de hoy de Sta. Teresa y de Ramana Majarshi.
1º Texto.
Extracto CAMINO DE PERFECION, capítulo 32
Santa Teresa de Jesús.
Que trata de estas palabras del Paternóster: «Hágase su voluntad en el cielo como en la tierra», y lo mucho que hace quien dice estas palabras con toda determinación, …
- 1.Ahora que nuestro buen Maestro nos ha pedido y enseñado a pedir cosa de tanto valor, que encierra en sí todas las cosas que acá podemos desear, y nos ha hecho tan gran merced como hacernos hermanos suyos, veamos qué quiere que demos a su Padre y qué le ofrece por nosotros y qué es lo que nos pide; (…)
- 2.«Sea hecha tu voluntad; y como es hecha en el cielo, así se haga en la tierra». Bien hicisteis, nuestro buen Maestro, de pedir la petición pasada para que podamos cumplir lo que dais por nosotros; (…) Haciendo vuestro Padre lo que Vos le pedís de darnos acá su reino, yo sé que … hecha la tierra cielo, será posible hacerse en mí vuestra voluntad. Mas sin esto, y en tierra tan ruin como la mía y tan sin fruto, yo no sé, Señor, cómo sería posible….
- 3.(…) Querría preguntar a los que por temor no los piden (trabajos) … , lo que dicen cuando suplican al Señor cumpla su voluntad en ellos, o es que lo dicen por decir lo que todos, mas no para hacerlo. (…)
- 4.Ahora quiérolo llevar por otra vía. Mirad, hijas: ello se ha de cumplir, que queramos o no, y se ha de hacer su voluntad en el cielo y en la tierra; creedme, tomad mi parecer, y haced de la necesidad virtud. ¡Oh Señor mío, qué gran regalo es éste para mí, que no dejaseis en querer tan ruin como el mío el cumplirse vuestra voluntad! … ¡Buena estuviera yo, Señor, si estuviera en mis manos el cumplirse vuestra voluntad o no! Ahora la mía os doy libremente, aunque a tiempo que no va libre de interés; porque ya tengo probado, y gran experiencia de ello, la ganancia que es dejar libremente mi voluntad en la vuestra. (…)
- 5. … os quiero declarar (a quien lo estamos leyendo) lo mucho que ofrecéis, no os llaméis después a engaño y digáis que no lo entendisteis. (…) porque decir que dejamos nuestra voluntad en otra parece muy fácil, hasta que, probándose, se entiende es la cosa más recia que se puede hacer, si se cumple como se ha de cumplir. (…)
- 6.Pues quiéroos avisar y acordar qué es su voluntad. No hayáis miedo sea daros riquezas, ni deleites, ni honras, ni todas estas cosas de acá; no os quiere tan poco, y tiene en mucho lo que le dais y quiéreoslo pagar bien, pues os da su reino aún viviendo ¿Queréis ver cómo se ha (hace) con los que de veras le dicen esto? – Preguntadlo a su Hijo glorioso, que se lo dijo cuando la oración del Huerto. (…)
- 7.Pues veis aquí, hijas, a quien más amaba lo que dio; por donde se entiende cuál es su voluntad. Así que éstos son sus dones en este mundo. Da conforme al amor que nos tiene: a los que ama más, da de estos dones más; a los que menos, menos, y conforme al ánimo que ve en cada uno y el amor que tiene a Su Majestad. A quien le amare mucho, verá que puede padecer mucho por El; al que amare poco, poco. Tengo yo para mí que la medida del poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor. Así que, hermanas, si le tenéis, procurad no sean palabras de cumplimiento las que decís a tan gran Señor, (…) 8. (…)
- 9.Porque todo lo que os he avisado en este libro va dirigido a este punto de darnos del todo al Criador y poner nuestra voluntad en la suya y desasirnos de las criaturas, y tendréis ya entendido lo mucho que importa, … Porque nos disponemos para que con mucha brevedad nos veamos acabado de andar el camino y bebiendo del agua viva de la fuente que queda dicha. Porque sin dar nuestra voluntad del todo al Señor para que haga en todo lo que nos toca conforme a ella, nunca deja beber de ella. Esto es contemplación perfecta, lo que me dijisteis os escribiese.
- .10.Y en esto -como ya tengo escrito- ninguna cosa hacemos de nuestra parte, ni trabajamos, ni negociamos, ni es menester más, porque todo lo demás estorba e impide de decir «fiat voluntas tua»: cúmplase, Señor, en mí vuestra voluntad de todos los modos y maneras que Vos, Señor mío, quisiereis. Si queréis con trabajos, dadme esfuerzo y vengan; si con persecuciones y enfermedades y deshonras y necesidades, aquí estoy, no volveré el rostro, Padre mío,… . Pues vuestro Hijo dio en nombre de todos esta mi voluntad, no es razón falte por mi parte; sino que me hagáis Vos merced de darme vuestro reino para que yo lo pueda hacer, pues él me le pidió, y disponed en mí como en cosa vuestra, conforme a vuestra voluntad.
- .11. ¡Oh hermanas mías, qué fuerza tiene este don! No puede menos, si va con la determinación que ha de ir, de traer al Todopoderoso a ser uno con nuestra bajeza y transformarnos en sí y hacer una unión del Criador con la criatura. (…)
- .12. (…) Su Majestad nunca se cansa de dar. Porque no contento con tener hecha esta alma una cosa consigo por haberla ya unido a sí mismo, comienza a regalarse con ella, a descubrirle secretos, a holgarse de que entienda lo que ha ganado y que conozca algo de lo que la tiene por dar. Hácela ir perdiendo estos sentidos exteriores, porque no se la ocupe nada. Esto es arrobamiento. Y comienza a tratar de tanta amistad, que no sólo la torna a dejar su voluntad, mas dale la suya con ella; porque se huelga el Señor, ya que trata de tanta amistad, que manden a veces -como dicen- y cumplir El lo que ella le pide, como ella hace lo que El la manda, y mucho mejor, (…).
- .13. (…) porque (solo la) humildad es la que puede algo, y ésta no adquirida por el entendimiento, sino con una clara verdad que comprende en un momento lo que en mucho tiempo no pudiera alcanzar trabajando la imaginación, de lo muy nonada que somos y lo muy mucho que es Dios.
- 14.Doos (os doy) un aviso: que no penséis por fuerza vuestra ni diligencia llegar aquí, que es por demás; antes si teníais devoción, quedaréis frías; sino con simplicidad y humildad, que es la que lo acaba todo, decir: «fiat voluntas tua».

2º Texto.
“ESTO ES CONTEMPLACION PERFECTA”
Extracto del libro Paso a Paso, de Tomas Álvarez, OCD Camino Perfección, Teresa de Jesús, capítulo 32
En los capítulos centrales del Camino (…) hemos hecho el recorrido de las tres peticiones: santificar y glorificar su nombre; pedirle su reino (que nos lo dé o nos introduzca en él); y ahora ofrecerle nuestra voluntad, como se la ofreció Jesús en Getsemaní, para que haga la suya en nosotros.
La escalada de las tres peticiones ha ido llevando la atención Teresa desde la oración bocal …, al recogimiento (interiorización de esa invocación) y al ingreso en la quietud contemplativa («venga tu reino»).
Por fin esa escalada llega a la cima: hacer el don de sí, diciendo «hágase tu voluntad», es abrirse al don de la contemplación perfecta, es decir, al pleno don de El, en amistad consumada.
Y, a la vez, iniciar la contemplación perfecta es llegar a la «fuente de agua viva», anunciada y anhelada desde capítulos anteriores (cap. 19). Llegar a la fuente es entrar en la misteriosa experiencia de la «unión”.
(…) Para ella decirle a Dios «hágase tu voluntad» no es una oración cualquiera, dicha y redicha de carretilla. Es una palabra que marca uno de los hitos cimeros de la oración cristiana. Equivale a poner en mano del Señor carta blanca para que programe y realice mi vida.
Por eso piensa ella que esta palabra no puede pronunciarse de sopetón. Ni por propia iniciativa del orante. Ha tenido que preceder la petición y el don del «reino». … si El no nos da por anticipado su reino, no seremos capaces de darle efectivamente nuestra voluntad. …
Conocemos ya la consigna pedagógica de la Santa: el Padre nuestro lo oramos en comunión con el maestro que nos lo enseñó. … Cuando el orante hace el don de sí en la oferta de su voluntad, Jesús está de por medio, se la ofrece por nosotros (n. 1), hace de embajador nuestro (n. 3), suple y robustece nuestras cobardías y deficiencias. Ha sido El quien previamente ha pedido el «reino» para nosotros. El ofrece cuando nosotros ofrecemos. … “Vos le pedís de darnos acá su reino, … porque hecha la tierra cielo, será posible hacer en mí vuestra voluntad.”
(…) «hágase tu voluntad» es ofrecerle la nuestra. Para Teresa, ése es claramente el sentido de la petición. Petición en la forma, oferta profunda en el fondo. … sabe que no es poco lo que da de nuestra parte cuando pone esa oración en nuestra boca (…).
No es extraño que orar esa petición de verdad cueste. O que haya quien la pronuncie con miedo o con reticencias: … Son los dos escollos de siempre: decir ese «hágase» entre el miedo y la superficialidad. En ese caso, «no lo digamos», prefiere la Santa. A ella misma, sin duda, le ha costado superar esos dos escollos. Pero, por fin, llegó el momento en que de verdad pudo decir a Cristo o al Padre, como San Pablo, «qué queréis, Señor, que haga». … en uno de sus poemas más hermosos (escribió): «Vuestra soy, para Vos nací: ¿qué queréis, Señor, de mí?»
… Ya en capítulos anteriores ha dicho al lector que «en esto está el todo». «En darnos todo al todo sin hacernos partes» (cap. 8,1). Radicalismo del amor, que ahora es reiterado por la Santa: «Todo lo que os he avisado en este libro va dirigido a este punto de darnos del todo al Criador y poner nuestra voluntad en la suya, y desasirnos de las criaturas» (n. 9).
Para hacer posible esa donación de sí en totalidad, necesariamente ha de entrar en juego una de las consignas perentorias de la ascesis teresiana: la determinada determinación. (…)
Difícilmente hubiera podido la Santa subrayar con mayor vigor su radicalismo: dar nuestra voluntad del todo; para que El haga la suya en todo; sin lo cual nunca habrá agua viva de la fuente.
«Esto es contemplación perfecta, lo que me dijísteis os escribiese. … es, en definitiva, la gracia que sobreviene al hecho de haberse dado del todo a El.
3º Texto. Ramana Maharshi
India 1.879-1950. Maestro espiritual hinduista.
“Entrégate a Él, atente a Su voluntad
y, tanto si Él aparece como si desaparece,
espera Su dicha.
Si Le pides que obre como tú quieres,
eso no es entregarse, sino dar una orden.
No puedes pretender que te obedezca
y al mismo tiempo pensar que te has entregado.
Él sabe lo que es mejor
y cuándo y cómo hacerlo.
Deja todo enteramente en Sus manos.
Suya es la carga;
entonces ya no tienes que preocuparte por nada.
Todas tus preocupaciones son Suyas.
Eso es entrega…
“
