Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. El hilo conductor de la oración de este jueves es el amor inexplicable de Dios por la humanidad.
El Evangelio de Juan, 1 dice: “Dios es Amor”.
Dios no es un ser que ama, es el Amor. En Él, el Amor es su esencia. Dios ha derramado su Amor sobre nosotros, para que podamos mostrar ese mismo Amor a los demás, siendo ejemplo de su Amor inexplicable. La experiencia de sentirnos desbordados por un Amor total, nos lleva a un compromiso con las personas, a veces en condiciones límite, porque el Amor es la fuerza capaz de realizar acciones incomprensibles para la razón. Experimentar ese Amor inexplicable es vivir el cielo, es vivir Vida Verdadera.
Así lo expresa Etty Hillesum: “Si amo a los seres con tanto ardor, es porque en cada uno de ellos amo una parcela de ti, Dios mío, e intento sacarte a la luz en los corazones de los otros”.
El Amor que es Dios, tenemos que descubrirlo dentro de nosotros, como una realidad, que está unida al ser. El encuentro con el Misterio, nos ayuda a valorar la vida y la hondura que habita en todo ser humano. Interioridad y alteridad van juntas.
Oración on line:
Día 6.6.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Hadewijch de Amberes, siglo XIII, mística contemplativa, maestra de un grupo de beguinas, que hizo de su vida una ofrenda al Amado.
De su poema XVIII.
«Su abismo insondable es su forma más bella,
perderse en Él es alcanzar la meta.
Tener hambre de Él es alimentarse y deleitarse,
la inquietud de Amor es un estado seguro,
su herida mayor, bálsamo soberano,
languidecer por Él es nuestro vigor.
Eclipsándose se revela;
si hace sufrir, da salud;
si se esconde, nos muestra sus secretos;
es rehusándose como se entrega;
no tiene rima ni razón y es poesía,
cautivándonos nos libera”.
Khalil Gibran, Líbano 1.883 – New York 1931, cristiano maronita, creyente en la unidad fundamental de todas las religiones.
De su libro “El Profeta”
“Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean agrestes y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, dejadle,
aunque la espada envuelta en su plumaje pueda heriros.
Y cuando os hable, creedle,
aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños, como el viento asola vuestros jardines.
Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.
Así como os agranda, también os poda.
…Y luego os mete en su fuego sagrado,
y os transforma en pan místico para el banquete divino”.

