

El encuentro de Junio como buen Junio es el fin del curso como periodo y expresión conocida en nuestras vidas de instrucción. Nuestro caso como ciclo de actividad previo al descanso veraniego. Queremos continuar en Septiembre en el Silencio Contemplativo una mañana al mes. Nuestras previsiones hablan del Sábado 14 y el lugar por buscar y concretar. Lo comunicaremos en la Invitación. Disfrutemos en el Silencio Contemplativo del verano allí donde estemos y con quien estemos. SIN MÁS, DEJAMOS LOS TEWXTOS UTILIZADOS
Bienvenida Junio 2024 ,
(Monasterio de las Trinitarias de Suesa)

El «Reino» esta, donde Él esta.
Nos sabemos Bienvenidas, una de las maneras de bendición permanente del Dios-Amor. Permitirnos recibirla es vivir en su voluntad. Hoy queremos terminar la andadura con el libro “Camino de Perfección” que nos ha acompañado desde hace más de un año. Parece una buena opción señalar algunas de sus enseñanzas inspiradoras. Quizás ayude a la comprensión unas consideraciones: Aunque sea evidente, una mujer es la escritora (que no debían, ni podían saber leer ni escribir entonces), en un lenguaje y contexto religioso cultural de hace 5 siglos.
Las mujeres tampoco podían, ni estaba bien visto tener una relación directa y personal con Dios-Amor; no era esperada, ni apropiada. Solo se esperaba una relación de fe ritualizada, de rezos, bajo el paraguas de un catecismo de creencias, preceptos y doctrinas, donde lo religioso y lo cultural eran lo mismo. Teresa de Jesús vive insertada en este marco, que ella sin poder evitarlo lo traspasa en muchos momentos. Podemos decir que viaja al futuro, trasciende lo cultural-religioso de su época al permitirse o dejarse llevar de la experiencia personal de su relación directa con Dios. Cabalgando desde la vida-espiritual de su época (ritos, rezos, religiosidad cultural), se descubre en una relación-encuentro con el Dios total, un Dios personal, en una forma esponsal-completa (el matrimonio era el mayor ideal social de la mujer de su época). Ella, en este contexto, construye desde su experiencia un Camino de Perfección para posibilitar que las mujeres cercanas y todas las personas puedan llegar a tener esa Relación-Personal con Dios que a ella le ha cambiado la vida y le ha dado el Sentido total. El camino que ella vive y puede señalar no puede ser otro que a través del rezo del Canon Oracional diario, de su tradición cristiana “El Padrenuestro”. Lo hace desde una vivencia que trasciende los corsés y ataduras de su época. Así, para ella, pedir el Reino es pedir el cielo aquí, en la vida, ya que no puede ser diferente “su Reino y el Cielo” y esta experiencia es lo que le da la fuerza para hacer la voluntad de Dios. Donde se hace su voluntad, él vive y donde él está, vive; eso es el “Reino” ineludiblemente. Dios, desde su vivencia, no está fuera, ni lejos, está ya, aquí y ahora; así ella lo va sintiendo cada vez más, invadiéndola entera y todo, hasta la unión completa que llama las VII moradas. Los textos hoy del Camino abordan el final de la oración del Padrenuestro. Como sabemos, el final de él alude alguna de las dificultades o “tentaciones” que encontramos en ese camino. Con ellas queremos terminar esta aproximación al libro “Camino de Perfección”.
Recordaremos lo que caracteriza este Espacio y Tiempo en el Silencio Contemplativo, acompañadas y a solas. Aquí queremos beber de la experiencia contemplativa de las diferentes tradiciones; carmelita, ecuménica e interreligiosas, en sus textos y con algunos de sus soportes que actualizamos a nuestros días como son: Textos inspiradores, que conectan los corazones con el alma. Atender nuestro Cuerpo; su respiración, su postura, con relajaciones, estiramientos ligeros, movimiento y quietud donde sintonizar la calma del cuerpo y el manantial del que procede. La Mente Consciencia se alimenta; de los textos aludidos, de la repetición del mantra personal, invocación o frase corta, donde poco a poco se hace Silencio, y desaparece la rumiación mental que quiere controlarlo todo. La Naturaleza cual ojosdel amado/da donde mirar y ser mirada, donde sentirnos queridas en la Presencia. Todo ello bajo el gran Soporte que lo abarca todo y nada, el Amor Misterio de Dios. Donde la confidencialidad que cuida nos cuida, la sabiduría que nos legaron nos forma; donde el intercambio de nuestras palabras es apropiada, suficiente para que quepan todas.
Dejemos ahora, que nuestro corazón se conecte al agradecimiento hacia la comunidad que habita esta casa. Sabemos que cobija un luminoso camino de encuentro en Dios, que posibilitan y apoyan que otras personas hagamos el nuestro. ¡Gracias!

1º TEXTO: Extracto CAMINO DE PERFECCIÓN, Capts; 38 y 39
Santa Teresa de Jesús.
1. Grandes cosas tenemos aquí, hermanas, que pensar y que entender, pues lo pedimos. Ahora mirad que tengo por muy cierto los que llegan a la perfección que no piden al Señor los libre de los trabajos ni de las tentaciones ni persecuciones y peleas. … porque esperan salir con más ganancia. …
2… siempre pidan los libre el Señor de ellos (las tentaciones), son unos enemigos que hay traidores, … vienen disfrazados …, no se dejan conocer, sino que nos andan bebiendo la sangre y acabando las virtudes, y andamos en la misma tentación y no lo entendemos. … y supliquemos muchas veces en el Paternóster que nos libre el Señor y que no consienta andemos en tentación; que no nos traigan engañadas, … 3. (…)
4. Procurad, hermanas, siempre humildad y ver que no sois dignas de estas mercedes (regalos, mercedes, gustos), y no las procuréis. (…) Bien es andar con aviso no haga quiebra en la humildad o engendrar alguna vanagloria. Suplicando al Señor os libre en esto, no hayáis (tener) miedo, hijas, que os deje (no permita) su Majestad regalar mucho de nadie, sino de Sí.
5. …puede hacer gran daño …, es haciéndonos creer que tenemos virtudes no las teniendo, que esto es pestilencia. … acá (en este caso) parece que damos y servimos y que está el Señor obligado a pagar, y así poco a poco hace mucho daño. Que por una parte enflaquece la humildad, por otra descuidámonos de adquirir aquella virtud, que nos parece la tenemos ya ganada. Pues ¿qué remedio, hermanas? … suplicar al Padre Eterno que no permita que andemos en tentación.
6. También os quiero decir: … Otras veces me parece tengo mucho ánimo y que a cosa que fuese servir a Dios no volvería el rostro (retroceder); … otro día viene que no me hallo con él (animo) para matar una hormiga por Dios … Así, unas veces me parece que de ninguna cosa que me murmurasen ni dijesen de mí no se me da nada (afectaría); … que antes me da contento; vienen días que sola una palabra me aflige y querría irme del mundo, porque me parece me cansa en todo. Y en esto no soy sola yo, que lo he mirado en muchas personas mejores que yo y sé que pasa así.
7. Pues esto es, ¿quién podrá decir de sí que tiene virtud ni que está rica, pues al mejor tiempo que haya menester (se necesite) la virtud se halla de ella pobre? … Verdad es que, sirviendo con humildad, en fin nos socorre el Señor en las necesidades;,… . Y es grandísima merced suya, que es para que la tengáis (la virtud de humildad) y entendáis con verdad que no tenemos nada que no lo recibimos.
8. … notad otro aviso: hácenos entender el demonio que tenemos una virtud, digamos de paciencia, (…) Yo os aviso no hagáis caso de estas virtudes, ni pensemos las conocemos sino de nombre, ni que nos las ha dado el Señor, hasta que veamos la prueba;… una palabra que os digan a vuestro disgusto, vaya la paciencia por el suelo.
9. Trae otra tentación, que nos parecemos muy pobres de espíritu, … . Mucho ayuda el traer costumbre de decirlo,(pero es distinto) a parecer que se tiene. Mucho hace al caso andar siempre sobre aviso para entender esta tentación, así en las cosas que he dicho, como en otras muchas; porque cuando de veras da el Señor una sólida virtud de éstas, todas parece las trae tras sí; es muy conocida cosa. … el verdadero humilde siempre anda dudoso en virtudes propias, y muy ordinariamente le parecen más ciertas y de más valor las que ve en sus prójimos.
CAPÍTULO 39
- Pues guardaos también, hijas, de unas humildades… con gran inquietud de la gravedad de nuestros pecados.(…) Dale (provoca) una desconfianza que, se le caen los brazos para hacer ningún bien (…)
- La humildad no inquieta ni desasosiega ni alborota el alma, por grande que sea; sino viene con paz y regalo y sosiego. …, si es buena humildad, … No alborota ni aprieta el alma, antes la dilata y hace hábil para servir más a Dios. Estotra pena (exageración de pecados propios) todo lo turba, todo lo alborota, toda el alma revuelve, es muy penosa.
- Cuando así os hallarais, atajad el pensamiento de vuestra miseria lo más que pudiereis, y ponedle en la misericordia de Dios…
- Pone otra (tentación) bien peligrosa, que es una seguridad de parecernos que en ninguna manera tornaríamos a las culpas pasadas y contentos (distracciones superficiales)del mundo; …nunca tanto andéis seguras que dejéis de temer podéis tornar a caer, y guardaros de las ocasiones.
- (…) Y tened este cuidado: que en principio y fin de la oración, por subida contemplación que sea, siempre acabéis en propio conocimiento. … trae consigo humildad y siempre deja con más luz para que entendamos lo poco que somos.
- (…) Decidnos, Señor, alguna cosa para que nos entendamos y aseguremos. Ya sabéis que por este camino (de oración -contemplación) no van los muchos, y si han de ir con tantos miedos, irán muy menos.
- Cosa extraña es ésta, ¡como si para los que no van por camino de oración no tentase el demonio!… A la verdad, tienen razón, porque son tan poquísimos a los que engaña el demonio de los que rezaren el Paternóster como queda dicho, …da admiración (…)
2º TEXTO: «UN ESCOLLO EN EL PUERTO DE LA ORACION»
Extracto del libro Paso a Paso, capt. 38 y 39 de Tomas Álvarez, OCD. sobre (Camino Perfección, Teresa de Jesús)
Por eso ahora, un tanto paradójicamente, (Teresa) al hablar de tentaciones y peligros, no se dirige al principiante, sino ante todo a los avezados y adelantados: … A ellos precisamente y a todo auténtico orante quiere hablarles de algo negativo, pero sumamente importante, especie de larva tóxica que puede nutrirse y crecer en la entraña misma de la oración.
- El Escollo Solapado
Los modernos maestros de oración lo han denunciado en términos fuertes. Tanto desde la teología espiritual como desde la psicología religiosa, la gran dificultad que entraña la oración en sí misma es lograr realmente la relación con Dios. Ponerse al habla con El. Pasar la barrera de la trascendencia. Por ello, el gran peligro que acecha al orante es la involución o la autosugestión: creer que habla a Dios o que lo está escuchando, cuando en el fondo se está hablando y escuchando a sí mismo. De ser así, la oración se convertiría en una espiral deformante sin fin. Y de rebote falsearía toda la vida religiosa de la persona. (…)
Contra ese relativo escollo prevalecen las actitudes de fondo del buen orante. Dos o tres fundamentales. La humildad sincera: … La intención recta: «Dios mira nuestra intención» y le basta. Y, sobre todo, la fidelidad de Dios mismo: … Esa suprema garantía de la fidelidad de Dios para los rectos de corazón será la salida liberadora de la espiral del error.
La gran tentación, en cambio, es otra. Reside en la zona del engreimiento. En la solapada deformación de la imagen que el orante tiene de sí mismo. … La Santa lo dice con su típico grafismo: «Adonde el demonio puede hacer gran daño sin entenderle, es haciéndonos creer que tenemos virtudes no las teniendo, que esto es pestilencia, …” Ese es, según ella, el grave riesgo de deformación y «traición» que acecha a la persona de oración, no desde fuera, sino desde la entraña misma del trato con Dios.
2. Atención al escollo
Que entre las dificultades que aquejan al orante cristiano o al contemplativo adulto, la Santa ponga el dedo en esa llaga y asegure que es ésa la gran tentación, no deja de sorprender al lector. ¿Por qué crear ahora ese centro de atención? (…) el colmo del absurdo consiste en pensar que somos acreedores ante Dios; que no recibimos de El, sino que El recibe de nosotros lo que nos está dando; … Total falseamiento de postura en el corazón mismo de la oración… Teresa lo recalca … «Poco a poco hace gran daño». … «hasta que han hecho mucho daño en el alma no se dejan conocer, sino que nos andan bebiendo la sangre y acabando las virtudes es «ponzoña» que oscurece la luz y la verdad (n. 2). … En el diagnóstico teresiano, ese tipo de tentación comporta un doble fallo radical. Pone en quiebra los dos postulados básicos del trato con Dios: la verdad y la humildad. Dos fuerzas que se integran mutuamente. (…) Pues bien, es contra la verdad adoptar ese gesto de propietario en materia de virtudes. Las virtudes cristianas no las poseemos como una técnica o como fondos capitalizados a pulso. Es menester «que entendáis con verdad que no tenemos nada que no lo recibimos» (n. 7). Que esos haberes interiores que van ennobleciendo el espíritu y acercándolo a Dios son dones «en depósito» (n. 8). Y que en nuestras manos están sometidos a extraños vaivenes de sube y baja. Y en segundo lugar, la humildad, simple derivado del espíritu de verdad, Humildad «es andar en verdad», … «en principio y fin de la oración, por subida contemplación que sea, siempre acabéis en propio conocimiento» (39, 5). (…)
3. El séquito de tentaciones menudas (…) Contra la verdad y la humildad no sólo se peca por engreimiento, atribuyéndose a sí mismo lo que uno no tiene. Se peca también por carta (hacerse) de menos: no reconociéndose a sí mismo objeto de los dones de Dios, de su amor, de su acogida benéfica. Falsa humildad, depresiva y desasosegada, que conduce también a una postura de mentira frente a Dios. También por esta tentación ha pasado ella misma: «la conozco» (…) La consigna de la humildad verdadera es: no nos atribuyamos lo que no es nuestro, pero no desconozcamos lo que se nos ha dado y efectivamente existe en nosotros. Por ahí va el “andar en verdad”.

3 TEEXTO: SOY UN MENDIGO ANTE TI
Al-Yunayd, siglo X, perteneciente a la escuela sufí de Bagdad, primero en plasmar por escrito la unión mística con Dios y la fusión con su voluntad.
“¡Oh Dios, nuestro Dios! Me presento ante Ti como un mendigo, oh el mejor de cuantos escuchan los ruegos de los solicitantes.
Te presento mi súplica humilde, sumisa, confusa, despreciada y mortificada. Su miseria clama hacia Ti, y su imperiosa necesidad de refugiarse en Ti, tiene la misma fuerza que la ha hecho nacer en mi.
Porque sabe que nada se hace sin tu consentimiento, y no se eleva a Ti la oración de un suplicante, sin que así lo hayas permitido.
Te suplico no permitas que la malignidad de mis actos, encubra el grito de mi oración. Sé mi compañero, sin importante en qué estado me hallo, y tiéndete hacia mí. Mi Dios, mi Señor, mi apoyo…”
