Queridos Amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. Este jueves día 26, nos reunimos a meditar en silencio contemplativo, ante el Misterio del Nacimiento de Jesús.
El Ev. de Jn 1, nos dice: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros..”. En el Ev. de Lc 1, se nos dice: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz..”.
El mensaje de la Navidad puede expresarse en la afirmación de que Dios se manifiesta en lo más pequeño, un niño, porque todo lo manifiesto, por pequeño que sea, es expresión del Misterio último. Todo lo divino y humano unido, sin separación alguna. En Jesús de Nazaret está unido lo divino y lo humano, pero no en apariencia, sino hasta las últimas consecuencias de dar la vida por amor.
Para los cristianos, esta certeza se expresa en Jesús, el Dios-Niño, que es a su vez expresión de lo que somos todos. La encarnación manifiesta que la naturaleza humana es capaz de Dios, el ser humano es partícipe de la naturaleza divina. El Misterio de Dios nos visita y sale a nuestro encuentro, ese único Misterio en el que vemos Su Rostro en todo rostro, su Presencia en todas las cosas. En realidad, en todas ellas el Misterio se ve así mismo. Y así lo expresa S. Juan de la Cruz en CB 3,6: «Yo soy tuyo y para tí y gusto de ser tal cual soy por ser tuyo y para darme a tí.»
Al caminar hacia Belén, nos encontramos con la fragilidad y pequeñez del Niño y también con la fragilidad de la humanidad dolorida. Al caminar a Belén, descubrimos que Dios nos llama a acoger su presencia en cada momento de nuestra vida, para ser portadores de su amor y de su paz, la gran utopía del Reino, que comienza en la Navidad.
Hoy nos unimos a nuestros hermanos judíos, que desde el día 25 de diciembre al 2 de enero, celebran Janukkat o Fiesta de las Luces. Este año de 2024, coincide con la Navidad cristiana. Esta fiesta hace revivir la reinauguración del templo de Jerusalén por Judas Macabeo en 164 a.C., después de haber transcurrido tres años, desde su profanación por Antíoco Epífanes. Janukkat, conmemora el milagro de luz que se produjo cuando Judá dedicó el templo al Dios de los hebreos. Según el Talmud (uno de los textos sagrados del judaísmo), los seléucidas sólo dejaron una ampolla de aceite intacta, lo suficiente para mantener encendido el candelabro del templo durante un día. Pero ardió durante ocho días, el tiempo suficiente para que los judíos victoriosos consiguieran más aceite. El milagro inauguró una fiesta para darle las gracias a Dios y celebrar la victoria de la luz sobre la oscuridad.
Oración on line:
Día 26.12.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Thomas Merton, (Francia 1915 – Tailandia 1968). Monje trapense, teólogo, místico, defensor entusiasta del diálogo y el entendimiento entre las religiones.
“Este hecho, que soy persona, constituye una verdad y un misterio teológicos. Dios se hizo ser humano en Cristo. Al convertirse en lo que yo soy, Él me unió a Sí mismo e hizo de mí su epifanía, de manera que ahora se supone que yo lo revelo a Él. Mi existencia misma, como ser humano, depende de que, en virtud de mi libertad, yo obedezca Su luz, permitiéndole así revelarse a Sí mismo en mí. Y el primero en ver esta revelación es mi propio yo. Yo soy Su misión para mí mismo y, a través de mí, para todos los demás. ¿Cómo podré yo verlo o recibirlo a Él, si desprecio o temo lo que soy, una persona? ¿Cómo puedo amar lo que soy –un ser humano- si odio al ser humano en los demás?”.
Kabir, (1440-1518). Místico y santo de la India, predicó la unidad esencial de todas las religiones.
“¡Oh, corazón mío! El Espíritu Supremo, el Dueño omnipotente está junto a ti. ¡Despierta, despiértate!
Corre a echarte a los pies de tu Bienamado, pues tu Señor está muy cerca. Estuviste dormido durante siglos innumerables, ¿y no quieres despertar esta mañana?”..

