

Dos ideas-sentimientos generales desde el CEI queremos resaltar de este retiro tan especial que hacemos cada año en el desierto monasterio de S. José de las Batuecas: Una la expreso el padre Francisco; “Batuecas algo te tiene que decir…” que podemos sentir como “Dios, en Batuecas, algo te tiene que decir”. La otra la expreso Xavier; Aquí, en Batuecas, tenéis el lugar, el soporte físico y humano singular, especifico, es la identidad, alimento de vuestro ser contemplativo.
RESEÑAS

Ana I.
Han pasado varios días de mi vuelta de este retiro y me siento sacudida.
Interiormente todo me lleva a la Eucaristía que hemos vivido el domingo en la Ermita del Alcornoque.
Todo ha sido bueno pero esa Eucaristía se ha quedado grabada en mi. La hondura de las palabras y gestos de Javier Melloni, nuestra presencia y entrega, la naturaleza viva y partícipe de la celebración, las piedras en las que nos sentamos, la ermita… Como nos dijo Javier, «de una forma parecida celebraría Jesús con sus amigos».
La sencillez nos acompañó y a través de ella se abrió paso el Amor. Ahora mismo me siento torpe, no sé cómo expresarme. El pan partido, el cuerpo de Cristo partido, entregado, se hizo y se hace comestible.

Allí estábamos, ¡ qué ternura vernos! y ese soplo, ese aire que se hizo presente cuando rezamos el Padrenuestro en unidad. En ese momento pequeño nos unimos a toda la creación. Mi aprendizaje es que creo que he venido a esta tierra para aprender a ser comestible. Quiero dar las gracias a Javier Melloni, y al CEI por permitirme conoceros un poco más, estáis en mi corazón.

CALI Batuecas 2025. Un Paraíso y un cielo.
Un Paraíso es el recinto: construcciones sobrias, armoniosas y bellas, integradas en el paisaje. La vegetación y el sonido del agua acompañan todo el lugar. Alrededor, los arroyos, la espesura de los árboles, los primeros colores del otoño, el canto de los pájaros, las rocas fragmentadas de pizarra, las montañas y las pequeñas capillas componen una escena de belleza serena y silenciosa.
Un Cielo, por todas las personas que han participado. La comunidad Carmelita que habita Batuecas es acogedora, sencilla y profundamente espiritual; compartimos con ellos su Liturgia y su vida de oración. El grupo del CEI formó una comunidad fraterna, afectuosa y atenta, unida en el silencio y la plegaria, acompañada por el Consejero Padre Francisco Brändle.
El privilegio de este año fue contar con Javier Melloni, que expuso con la coherencia de su vida el tema de la no violencia, entendida ampliamente como desarrollo de las capacidades de generosidad, aceptación, compasión, perdón, respeto a la naturaleza y responsabilidad en la alimentación. Todo ello, inspirado en Gandhi y en las Bienaventuranzas de Jesús (sin excluir otros pueblos ni religiones), marca las directrices para alcanzar la plenitud humana que transformará el mundo, como anuncia la profecía de Isaías sobre una tierra sin mal:

“El lobo habitará con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito;… nadie hará daño en todo mi Monte Santo, porque el país estará lleno del conocimiento del Señor.” (Is 11, 7–9)
La enseñanza culminó en la figura del Cordero de Dios en el trono, símbolo del triunfo del amor vulnerable y redentor, el único capaz de abrir el Libro de la Vida y descifrar el sentido del sufrimiento, del mal y del devenir del Universo, porque solo Él posee la sabiduría, la pureza y el amor absolutos: la fragilidad que vence, la humildad que salva, la ternura que confía, capaz de lamer la mano de quien lo va a sacrificar.
A modo de conclusión final, experimento y creo ahora más que nunca que otro mundo es posible y probable, porque ya hay muchas personas que viven (y quieren vivir) los principios de la no violencia, donde “la valentía consiste en morir, no en matar”, y desarrollar la compasión, el perdón, la sencillez, la bondad, la confianza, el respeto, la austeridad… el Amor Universal y desde lo que somos con todas las limitaciones, empujamos para que ese mundo nuevo se haga realidad.
Esa Presencia silenciosa y tierna me habita; no es fuerza ni conquista, sino el latido del Cordero dentro de mi corazón, recordándome que el Amor es el poder más grande. Con sencillez y humildad estoy en Él, y Él está (con toda Majestad) en todos, en Todo. El Universo entero le rinde homenaje en una adoración cósmica donde formamos una sola Unidad. “Como las aguas colman el mar.”
Majo
“Batuecas lleva años esperándote, algo te tiene que decir”. Con estas palabras daba la bienvenida nuestro querido padre Francisco a Javier Melloni. Después de mucho intentar este encuentro por fín pudimos disfrutar de tres días completos compartiendo y escuchando a Javier. … realmente lo que me gustaría resaltar es lo que nos tiene que decir BATUECAS a cada uno de nosotros. Para los que estuvisteis por primera vez y para los que ya hemos ido varias veces, Batuecas o mejor dicho el Desierto de San José es el lugar donde volver al orígen, es una experiencia de Dios, porque lo sentimos a cada paso y en cada contemplación. Dios se nos regala en un templo que es naturaleza que acoge y abraza. Y sí, así me he sentido abrazada por Dios y por mis hermanos. Estar cerca de vosotros y de ese templo impresionante, que es la manifestación más clara y preciosa de ese misterio divino, no tiene comparación con nada. Espero que el desierto de Batuecas os haya hablado al corazón, seguro que es un lugar que no se olvida y al que se desea volver, porque es como la sed en Dios, allí bebemos de esa agua aunque sea por unos pocos días y regresamos saciados por un tiempo saboreando todo lo vivido y compartido.



Conchi M.
Para mí ha sido un regalo estar en el Desierto de San José de las Batuecas, un regalo envuelto en música de agua cristalina invitándome a serenarme y a acudir a la Fuente de donde brota la Vida.
Javier Melloni me ha ayudado a tomar conciencia de la dureza de mi corazón y a abrirme a la misericordia del Señor que quiere transformar mi corazón de piedra en un corazón de carne derramando su gracia sobre mí.
Las celebraciones en la Iglesia con los Carmelitas Descalzos y el silencio de la oración han sido una maravilla, mi agradecimiento a ellos. A Javier Melloni le agradezco sus charlas fecundas y la Eucaristía del domingo compartida. Gracias al CEI por darme está oportunidad de venir a las Batuecas y experimentar una gran comunión entre nosotros.
El murmullo del agua cristalina me dice que es hora de no malgastar la vida.
Pili M.
El retiro en Las Batuecas ha sido una bonita experiencia. El lugar propicia el encuentro con nuestro interior, con Jesús y a su vez una conexión especial con el resto de las personas. Además, conocer y escuchar a Javier Melloni ha sido el complemento ideal para crear un ambiente especial, íntimo, relajado, en paz y armonía con la naturaleza y con nosotr@s mism@s. Agradezco de corazón al CEI por animarme a participar y por la cercana acogida que me transmiten. Pili

Pedro
-Han sido unos días que me acompañan y me acompañarán llenos de felicidad, Amor, confianza y entrega que me habéis regalado todos y cada uno de vosotros. Gracias, abrazo pleno! Hasta siempre DV . Ya no lucho ni me defiendo. Me entrego, confío y recibo luz

Merche S. Cuatro días en Batuecas, a solas y plenamente acompañada … En este lugar sagrado el Silencio se respira y habita calladamente en el cielo, los árboles, en el murmullo constante del agua, y en la Naturaleza toda, también en las hermanas y hermanos. Me he dejado impregnar por este Silencio, que es Espacio y brisa que sopla, donde todo se acoge y tiene su lugar, sin juicios, sin bueno ni malo, sin defensas …
Desde este Espacio, que sentía como uno de los muchos nombres de Dios, he ido soltando pretensiones, exigencias, condiciones, y me he dejado estar. Desde este lugar se puede atisbar, ver de lejos, intuir, lo que significa desarmarse, deponer las armas y entregarse.
Y es que la charla que Melloni fue hilando a lo largo de los 4 días fue la No Violencia, la entrega como un modo de vida. Como una forma de vivir posible y realizable que Gandi y otros muchos maestros pasados y presentes, anónimos o no han hecho posible. Una NO VIOLENCIA que Jesús de Nazaret vivió en plenitud.
Paco ¿Dónde están las almas? ¿Dónde están las almas que escuchaban palabras divinas? ¿Dónde el sonido de trasfondo del correr del agua pura que corría por la sagrada acequia, el sonido de los pájaros y los insectos? También el imperceptible sonido de los humildes seres silenciosos, ¿dónde? Todos, hermanos nuestros. Todavía allí, permanentes. ¡Loado mi Señor!
¿Cómo la chumbera? este año, más tardía. ¿Y la otra gran chumbera asequible sólo para los elegidos? El nogal sin nueces y la higuera rebosante de dulce fruto. El paseo, geométrico, uniendo dos palpitaciones. ¿Cómo están ahora?
Las vistas de los montes salpicados de cruces, altares y oraciones, seculares oraciones. ¿Cómo están?

Noches eternas, serenas, cielos oscuros iluminados por infinitos luceros, algunos en el recuerdo o desaparecidos ya ante la irrealidad de nuestra visión.
Entorno sagrado, centro sagrado, espíritu sagrado, deshacedor de cuerpos y conversor en espíritu de incienso. Incienso absorbente y absorbido por todos y por todo.
¿Cómo está ahora el lecho dónde reposaste, el escritorio donde te inclinaste o la silla dónde te sentaste mirando el infinito, mezclando oración, transcendencia y vida? Estancia todavía habitada, siempre habitada, en su soledad.

¿Cómo el lugar donde se nos despertaba el espíritu y se nos decía, escucha, ve y sí ve también por esos nuevos horizontes? Trinidad cercana. ¿Dónde estás ahora? ¿Qué pensamientos te llegan? ¿Cómo te trasladan al recuerdo y cuanta esperanza en el devenir? Todo, todo esperanza, con el alma temblorosa.
¿Dónde tienes puesta la mirada? ¿Hacia dónde son atraídos tus puros pasos a través de tu corazón? Gracias, gracias, gracias, a vuestras presencias, también a las ausencias, al monasterio, a los que lo sustentan, oran y laboran.
Todo está bien. Todo está en su sitio . . . y oro . . . y lloro.

