Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. La oración de este jueves nos lleva a tomar conciencia de que la oración humilde y contínua, nos lleva como criaturas a revestirnos de la Verdad de Dios.
Hay en el corazón humano un deseo profundo de amar la verdad, hacerla vida, respirarla y encarnarla en lo cotidiano. Esta verdad no se conquista solo con esfuerzo, sino que se recibe en la humildad y en el silencio orante. Revestirse de la verdad es un cambio de actitud. Implica reconocer la propia verdad (luces y sombras) y aceptarse tal como Dios nos acepta, viviendo en humildad.
La verdad de Dios es luz que guía el camino de la vida. Así lo expresa San Juan de la Cruz en el poema Noche Oscura, donde la fe y el amor guían al alma en la oscuridad. “Sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía..” Esa luz es el fuego del amor divino y la fe, que guía con más certeza que la luz del día.
A veces para revestirse de la Verdad, el alma ha de atravesar la Noche Oscura, el abandono, el no entender… Sin embargo, es en la Noche, donde la fe mejor se vacía de sí y deja espacio para que Dios la habite.
El alma que ama no busca ya su propio gusto, sino que con humildad entra en su celda interior, donde se encuentra con su Señor para conocer la verdad de sí misma y la verdad de Dios, porque no son dos caminos separados, sino la Vida en nuestra vida. En esa celda el alma más se abaja en amor y verdad, al reconocer la infinita bondad de Dios.
Catalina de Siena, en sus visiones, contempla al alma no revestida de si misma, sino de Dios, como si el Amor la cubriera, la habitara y la transformara por dentro. Desde entonces solo vive la Vida de Dios en ella.
Cuando el Espíritu Santo actúa, todo comienza a ordenarse: el amor se vuelve verdadero, la paz se hace firme y el corazón encuentra una estabilidad, que no depende del exterior, porque Dios mismo ha hecho morada en ella.
Es necesario una rendición confiada y permanecer en silencio, para que el Espíritu Santo nos transforme y unifique, para que la Verdad se vaya haciendo vida sin ruido y la criatura se convierta en lo que ama.
Oración on line:
Día 7.5.2026 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Santa Catalina de Siena, Italia, siglo XIV, mística, copatrona de Italia y Europa y doctora de la Iglesia.
De sus “Cartas”
“El que ama procura seguir la verdad y revestirse de ella. Por ningún otro camino gusta tanto el alma de esta verdad, como por medio de la oración humilde y continua, por la que se conoce a sí misma y a Dios. Esta oración entonces une al alma con Jesucristo crucificado, le hace seguir sus huellas y le convierte en otro Cristo por el deseo y la unión de amor. “La criatura se convierte en lo que ama”.
Y si Me preguntas quiénes son estos, te respondo: “Son otro Yo, ya que han perdido y negado su propia voluntad y se han vestido y unido a Mí por el amor”.
Thich Nhat Hanh, monje budista, Vietnam 1.926 – 2.022.
De su libro “Buda viviente, Cristo viviente”
“Las prácticas de la oración y meditación nos ayudan a entrar en contacto con las semillas más valiosas, que se encuentran en nuestro interior, y nos relacionan con el terreno de nuestro ser.
Cuando la energía del Espíritu Santo está en nuestro interior, son posibles la comprensión, el amor, la paz y la estabilidad. Dios está en el interior. Somos o no somos, pero Dios está en nosotros.
Si no continuamos creciendo, no seremos capaces de entrar en contacto con la realidad del absoluto. Por ello resulta fundamental recordar que la práctica no debe abandonarse tras adquirir algo de estabilidad y paz”.

