Queridos Amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. El día 26 de agosto se ha celebrado en el Carmelo Descalzo la fiesta de la Transverberación de Santa Teresa, y el hilo conductor de la oración de este jueves, va a ser contemplar la transverberación, como el momento en que el ser humano deja de protegerse de aquello que lo trasciende y permite que el Amor atraviese su interior hasta transformarlo.
La palabra transverberaciónindica una gracia mística, que la Santa recibió posiblemente en más de una ocasión y que ella describe con muchos detalles. Tuvo una visión de un ángel que, con un «dardo de oro largo […] me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas […]. Me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios”. Y sigue: «No es dolor corporal -dice-, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto» (Vida, 29, 13). En Teresa de Jesús, la transverberación es la experiencia de ser alcanzada, herida y transformada por un Amor, que la precede y habita.
El dardo de fuego que experimenta Teresa de Jesús, no como dolor corporal sino espiritual, es la Presencia del Dios Amor, que atraviesa y ensancha el corazón, y nos dice que somos criaturas habitadas por el Amor, sostenidas por el Amor y llamadas a vivir de ese Amor. Se trata de una herida producida por el intenso amor, que Dios infunde en el corazón y el alma “como si una saeta la metiesen por el corazón” y que causa un dolor grande y sabroso, pero que “no es en el sentido, ni tampoco es llaga material, sino en lo interior del alma” (CC 54, 14) y que, para entenderlo, es necesario tener la misma experiencia.
En Jesús de Nazaret, su corazón herido se convierte en Fuente de Vida para todos. Jesús hace de su propia vida una entrega que culmina en la herida. Teresa recibe la herida; Es la paradoja de un corazón que, cuando es herido, deja de cerrarse y se convierte en lugar de encuentro y entrega.
El significado de la transverberación para el hombre de hoy es un despertar interior, que invita a descubrir que el centro de la persona (el corazón) es habitado por un fuego interior, por una presencia viva capaz de vencer el vacío de la sociedad actual.
La tranverberación es el paso de un corazón que busca amar, a un corazón que se deja amar. El centro del ser deja de estar ocupado por el ego, por el yo, que quiere controlar y poseer la vida. Es entonces cuando el corazón se convierte en morada. Es una hermosa visualización de lo que ocurre cuando una persona despierta a la Presencia amorosa que ya la habita. Teresa de Jesús no quiere un corazón sin afectos; quiere un corazón unificado por el Amor.
Hoy recordamos a nuestros hermanos musulmanes, que el día 25 han celebrado el aniversario del nacimiento del profeta Muhammad en el año 570.
También los zoroastrianos y los parsis indios celebran Khordad Sal, que es la festividad sagrada que conmemora el aniversario del nacimiento del profeta Zaratustra (también conocido como Zoroastro), el fundador del zoroastrismo.
El 28 viernes, los cristianos celebramos a San Agustín, Obispo de Hipona y el 29 sábado, el martirio de San Juan Bautista, primo de Jesús.
Oración on line:
Día 27.8.2026 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm. La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom:
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Santa Teresa de Jesús, OCD, Libro de la Vida, 29.
“Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mi hacia el lado izquierdo…
Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas; al sacarle, me parecía que las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual… es un requiebro tan suave, que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo de a gustar a quienes pensaren que miento”.
Ibn ‘Arabî, Murcia 1165 – Siria 1240. Místico musulmán reconocido por la tradición sufí, como el mayor maestro.
“Cuando en mi corazón se manifestó Tu Misterio,
mi existencia se aniquiló y mi estrella empalideció.
mi corazón ha revestido la condición de misterio de mi Señor,
y yo me he ausentado de la forma visible de mi cuerpo.
He atravesado el Mar de la proximidad
hasta que mis ojos vieron un Fuego que no puedo nombrar.
Y dije a mi Señor: Tú a quien mi corazón ha contemplado,
ahora ya no puedo sino aprestarme a dispararle un dardo al blanco de Tu Amor.
Tú eres mi íntimo Compañero, mi Fiesta solemne,
el objeto de mi pasión, mi fruto Dorado, Señor”.

