Queridos amigos del Cei, acabamos de iniciar la Cuaresma que es tiempo de conversión, de reflexión, de cambio. En la oración de hoy nos guiarán dos Salmos: El Salmo 102, judeo-cristiano, «himno a la bondad de Dios» y el Salmo “Danos tu benevolencia”, deAl-Ghazâlî, (1058-1111) místico y teólogo sufí persa. Estos salmos nos recuerdan el agradecimiento que brota de nuestro corazón por la ternura, que Dios siente hacia sus hijos y por la generosidad de su perdón; Dios es misericordioso, porque conoce nuestra fragilidad.
“La llevaré al desierto y le hablaré al corazón”, Oseas, 2. Las personas necesitamos pasar por experiencias de despojo, fragilidad, vulnerabilidad, crisis…, para poder “ablandar” nuestro corazón y, de ese modo, hacernos más receptivos. En la tradición de los Padres del desierto, el ayuno es el medio que utiliza el hombre para crear un espacio vacío, en el que repose el Espíritu, que permite distinguir lo esencial de lo superfluo. El ayuno es una mirada a uno mismo, una toma de conciencia sincera para discernir quién soy, para retomar el camino desde lo más profundo de mí mismo. El ayuno pule el espejo del alma, que permite percibir, sin manchas, la imagen de la Presencia que llevamos y que se convertirá en el eje de toda existencia.
Con cuidado amoroso, habremos de acoger nuestro dolor y aquietar nuestra mente, dándonos tiempo para que, al calmarse el “oleaje” mental-emocional, pueda regresar la luz y, con ella, la lucidez y la serenidad.
Oración on line: día 3.3.2022, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.Unirse a la reunión Zoom
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Código de acceso: 8CiBPKTextos orantes:
Del Salmo 102. Himno a la bondad de Dios.
“Bendice alma mía al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice alma mía al Señor,
y no olvides sus beneficios.
El perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
el rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la cólera y ruco en clemencia;
no está siempre acusando, ni guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestros pecados,
ni nos pagan según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque Él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro.
Bendice alma mía al Señor”.
Danos tu benevolencia. Al-Ghazâlî, (1058-1111), místico y teólogo sufí persa.
“Dios mío, te ruego que nos des toda tu benevolencia;
que nos protejas a cada instante;
que nos otorgues enteramente Tu perdón.
Haz que nuestra vida sea plena por Ti;
y nuestra existencia dichosa por Ti;
sólo cólmanos con tus inmensos dones,
y tus múltiples favores;
muéstranos la delicadeza de tu amor,
y la prontitud de tu bondad”

