Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. El hilo conductor de este día es caer en la cuenta de la necesidad, que tenemos, de oración contemplativa, como experiencia de unicidad.
En la contemplación se entra en un estado pasivo, hecho de apertura y receptividad, donde sólo hay Presencia. Es un estado en el que se vive abierto a la profundidad de todo y en conexión con el todo. A través de la contemplación el ser humano entra en un modo de existencia, donde se vive inmerso en el Ser con la conciencia de que existir no es una conquista, sino el don, que subyace a todo lo que es. Sostenerse en ese don y vivir desde él, es hacia donde aspira todo camino contemplativo”. (Javier Melloni)
San Juan de la Cruz aclara: “La contemplación, por la cual el entendimiento tiene más alta noticia de Dios, llaman teología mística, que quiere decir sabiduría de Dios secreta, porque es secreta al mismo entendimiento que la recibe”.
Cada uno de nosotros hemos sido llamados a la íntima participación en la vida y el amor de Dios. San Juan de la Cruz (CB 39,7) lo expresa así: “¡Oh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!, ¿qué hacéis?, ¿en qué os entretenéis?”.
Henri Le Saux dice: “Nunca alcanzaremos verdaderamente a Dios con un pensamiento objetivo, sino en el fondo mismo de la experiencia purificada de mi propio yo, que es participación del único Yo divino, aquel que me hace ser yo mismo”.
Cuando se está en el umbral de la contemplación, las palabras van cesando y la imaginación también. Silenciarse será entrar en ese fondo, libre y vacío donde todo es uno.
Anthony de Mello establece esta escala de oración:
“Primero, yo hablo y Tú escuchas.
Luego, yo escucho y Tú hablas.
Después, ninguno habla y los dos escuchamos.
Finalmente, nadie habla, nadie escucha. Sólo hay silencio”.
El “yo” va despojándose cada vez más de sí mismo para llegar a otra orilla: EL SILENCIO.
Hoy nos llevarán al silencio contemplativo:
Frank Jalics, SJ (Hungría 1927-2021), maestro espiritual, un fragmento de su libro “El camino de la contemplación”.
Sumnun Al-Muhibb (Summun el Amante), sufí de la escuela de Baghdad, siglo X. Se hizo famoso por su amor a Dios e incluso colocó el amor de Dios por encima del conocimiento de Dios.
Oración on line:
Día 21.9.2023 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Frank Jalics, SJ (Hungría 1927-2021), maestro espiritual.
De su libro “El camino de la contemplación”
“La persona religiosa experimenta hoy notables ansias de practicar la oración contemplativa… busca la simplicidad y la paz que le confiere el camino de la contemplación.
Cuanto más se acelera el ritmo del mundo, tanto más necesitamos el equilibrio que nos proporciona un sosiego contemplativo.
Cuanto más nos asedia el mundo con palabras vacías, tanto mayor será la necesidad de refugiarnos en un recogimiento sin palabras, para acercarnos a nuestra esencia verdadera.
Cuanto más en la vida moderna nos desafíen a pensar con rapidez, tanto más debemos retirarnos a la visión contemplativa para lograr un equilibrio.
Cuantas más guerras libren los pueblos del mundo y reine la discordia en las familias, tanto más necesitamos de la paz y la armonía que nos ofrece el camino de la contemplación”.
Sumnun Al-Muhibb (Summun el Amante), conocido sufí de la escuela de Baghdad, siglo X. Se hizo famoso por su amor a Dios e incluso colocó el amor de Dios por encima del conocimiento de Dios.
“Me has lanzado al océano de Tu santidad.
En él me sumerjo y te deseo por todo cuanto de Ti me viene.
Pues todo lo que me pertenece en la tierra, me parece inexistente.
Tú has distraído mi corazón de todo lo que hay en el mundo
y de todo el placer que puedan ofrecerle.
Tú y mi corazón es un todo que no puede separarse…
Jamás cierro los ojos, cediendo al sueño,
sin que te encuentre presente dentro de mis propios párpados”.

