ORACIÓN CEI ON LINE 25.1.2023

Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. Todavía estamos dentro de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, por lo que el tema de reflexión de la oración contemplativa de hoy continúa siendo: “Amarás al Señor tu Dios.. y al prójimo como a ti mismo”. Nos unimos a todos los cristianos del mundo.

El mandamiento del amor es universal, porque el amor es el anhelo y la tarea de todos los seres. El Amor es lo que somos. Jesús nos enseñó a amar a Dios y al prójimo sin cuidarse de normas ni medidas. «Ama y haz lo que quieras” (S. Agustín).
Jesús nos revela que la gloria de Dios, es una humanidad solidaria y una felicidad compartida por todos los seres de la creación. Esta forma de amar lleva consigo el riesgo de la decisión personal de cada momento, que necesita la paz interior y una confianza radical. La vida se entiende entonces como “ser para los demás”.
En el Ev. de Lucas, (10,27), Jesús convierte en prójimo a todo ser humano, en especial al ser humano herido y necesitado. El buen samaritano hizo lo que pudo, se le acercó, le vendó las heridas, es decir, hizo hablar a sus manos con las palabras del corazón, con el lenguaje de la misericordia, que es el que más nos acerca a Dios. Jesús nos pide a nosotros hacer lo mismo: “Vete y haz tú lo mismo”. Jesús rompe todas las barreras étnicas y religiosas.
Cuando vemos el mundo a través de los ojos del samaritano, cada situación es una oportunidad de gracia, un gesto de compasión; no escojo yo al necesitado, es él quien irrumpe en mi vida modificando mis planes.. Entonces el amor se manifiesta plenamente.
Esta regla de oro se encuentra en todas las grandes religiones de una manera o de otra:

Cristianismo: «Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti”. Este principio expresa la plenitud del amor, es decir: “No hagas a los demás lo que no quieras para ti”.

Hinduismo: «Uno no debe comportarse con otros de una forma, que para uno mismo es inadecuada: ésta es la esencia de la moral”. (Mahabharata XIII).

Budismo: «Un estado que no es adecuado para mí o que no me es grato, tampoco ha de serlo para él; y un estado, que no es adecuado para mí o que no me es grato, ¿cómo puedo exigírselo para otro?» (Samyutta Nikaya V)

Jainismo: «Indiferente frente a la cosas del mundo, el hombre debe actuar y tratar a todas las criaturas del mundo, como él quisiera ser tratado» (Sutrakritanga I)

Confucio: «Lo que no desees para ti, tampoco se lo hagas a otros hombres» (Discursos 15)

Rabino Hillel: «No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti» (Sabbat 31,a).

Islam: «Ninguno de vosotros es un fiel, si no desea a su hermano lo que desea para sí mismo» (40 hadices de an-Nawawi 13).

Oración on line:

Día 25.1.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.

La duración será aproximadamente de 1,15h.

Unirse a la reunión Zoom

https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09

ID de reunión: 837 1363 6409

Código de acceso: 8CiBPK

Textos orantes:

Confesión de amor inspirada en 1 Corintios 13

“Puedo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero si me falta el amor, soy simplemente un metal que resuena, un platillo ruidoso.

Puedo tener el don de profecía, la comprensión plena de la ciencia, conocer todos los secretos, pero si fallo en el amor, de nada vale.

Puedo tener la fe más plena, tanta hasta llegar a mover montañas, pero si me falta el amor, no soy nada. Puedo desprenderme de todos mis bienes y distribuirlos a los necesitados, incluso puedo entregar mi cuerpo a las llamas, pero si me falta amor, de nada me sirve.

El amor de Dios exige paciencia, es benigno; el amor es servicial, no tiene envidia, no presume ni es celoso, sino que encuentra su alegría en la verdad. El amor de Dios no se jacta. No busca su propio interés. No es irritable ni guarda rencor.

El amor no lleva cuenta del mal, ni celebra el error ajeno.

El amor lo cree todo. Lo espera todo. Lo soporta todo.

El amor de Dios siempre permanecerá en nosotros”.

Thich Naht Hanh, monje budista, Vietnam 1.926 – 2.022

De su libro Buda viviente, Cristo viviente:

“Lo que dice en 1ª Corintios se parece mucho a las enseñanzas sobre amor y compasión del budismo. El amor no tiene límites, nunca tiene fin. El amor renace una y otra vez. El amor y el cariño de Cristo renacen en cada uno de nosotros, al igual que el amor de Buda.

Este amor es posible, cuando existe la comprensión de que no estamos separados de los demás seres ni del entorno. Esta comprensión no puede ser meramente intelectual. Debe ser experimentada, comprendida interiormente mediante una profunda observación y toma de contacto, en una vida cotidiana de oración, contemplación y meditación”.

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