Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. En la oración de este jueves, vamos a caer en la cuenta de que somos morada de Dios. Toda la creación está llena de su Presencia presente como expresión de la Divinidad, que nos habita. En Levítico (26,11): «Pondré mi morada en medio de vosotros, y mi corazón nunca más os dejará”.
Son los místicos los que entienden, como algo natural, la presencia de lo divino en el mundo y son ellos los verdaderos mistagogos, que nos ayudan a adentrarnos en su propia experiencia de presencia.
En San Juan de la Cruz Dios está presente en el fondo del alma, como aspirar sabroso que enamora. Afirma que: “Para el limpio de corazón todas las cosas son noticia de Dios”. Todo habla de su Presencia: «¡Descubre tu Presencia y mátame tu vista y hermosura…!”. Cántico B, 11
Insiste Juan de la Cruz: «Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma.. Gózate y alégrate en tu interior recogimiento con Él, pues le tienes tan cerca..”. El gozo de sabernos habitados por Dios, brota del hecho de que Dios mismo, en su naturaleza, es amor y gozo.
Santa Teresa de Jesús siente la presencia gozosa y cierta de Dios en lo más íntimo de su alma, que por amor está como prisionero en el centro de su ser..”Alma buscarte has en Mí y a Mí buscarme has en tí”. En (1M1.1): «No es otra cosa el alma del justo, sino un paraíso adonde dice Él tiene sus deleites”. También escribe ante el Amor prisionero: “Algunas veces leyendo, venirme a deshora un sentimiento de la presencia de Dios, que de ninguna manera podía dudar que estaba dentro de mí o yo toda engolfada en Él”. (V 10).
Los místicos nos hacen caer en la cuenta de que Dios, que crea por amor, está presente en todo, en cada rincón de nuestro mundo, en cada corazón humano.
Hoy día 1 hasta el 7 de este mes, se celebra la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional, concebida para promover una cultura de paz y no violencia entre todas las religiones, confesiones y creencias. Fue propuesta por primera vez en 2010 por el Rey Abdullah II de Jordania en las Naciones Unidas, con el objetivo de alcanzar un mayor entendimiento, cooperación y diálogo. En este sentido, la Asamblea General de las Naciones Unidas busca crear alianzas y compromisos de parte de los estados para llevar a cabo un mensaje de Esperanza, Solidaridad y Armonía interconfesional, donde se involucren todas las corrientes religiosas, que existen en el planeta. Se declaró que se que se celebrara len a primera semana de febrero de cada año.
Oración on line:
Día 1.2.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Hermano Carlo Carretto, eremita, Italia 1910–1988. Del Instituto Hermanitos de Jesús, de Carlos de Foucauld. De su libro “El desierto en la ciudad”
“Dios ha llegado a mi corazón como una gran parábola. Todo cuanto me rodeaba me hablaba de Él… me sentí vuelto hacia Él, como Presencia siempre presente… Nunca tuve dificultad en percibir la presencia de Dios. Esta experiencia de Dios en todas las cosas, en todas las situaciones, no es algo solamente mío, sino que es del Pueblo de Dios, es decir, de aquellos que creen. Así se expresa en el salmo 139:
“Señor Tú me escrutas y me conoces,
Tú sabes cuándo me siento y cuándo me levanto.
De lejos penetras en mis pensamientos,
me escrutas cuando camino y cuando descanso.
¿Adónde iré lejos de tu aliento?
¿Dónde me refugiaré lejos de Tu rostro?
Si subo al cielo, allí estás Tú,
y si bajo a los infiernos, allí estás.
Si me voy a vivir más allá de los mares,
allí también me guía tu mano
y me aferra tu diestra”
Ibn ‘Arabi, (1165-1240), místico musulmán, reconocido por la tradición sufí, como el mayor maestro.
“Cuando en mi corazón se manifestó Tu Misterio,
Mi existencia se aniquiló y mi estrella empalideció.
Mi corazón ha revestido la condición de misterio de mi Señor.
Desde Él he ido hacia Él, por Él.
Y dije a mi Señor:
Tú, a quien mi corazón ha contemplado,
Tú eres mi íntimo Compañero, mi Fiesta Solemne,
El objeto de mi pasión, mi Fruto Dorado, Señor”


