Textos


Bienvenida de Abril 2024, Güemes
Ofrecer de nuevo la bienvenida a una mañana de sábado en el silencio, quizás sea una de las oportunidades mejores que la vida nos ha regalado a quien lo organizamos.
Hoy sumamos 50 ocasión desde que este equipo empezamos a prepararlo. El libro de las Moradas de Sta. Teresa de Jesús abrió con sus textos este espacio y tiempo en el silencio contemplativo. Queremos expresar la bendición que ha sido y es zambullirse en la vida, de Teresa, construida desde su relación con Dios. Creo que nos cambia la vida. Hoy, en su libro de Camino de Perfección nos presenta el centro, el umbral de la puerta del tesoro que la da todo el sentido insuperable a su vivir y trasmite la convicción de que es para todas.
Tomas Álvarez ha sido uno de los grandes especialistas en la santa y un gran trasmisor moderno de ella. Seguimos utilizando sus textos. El Bhagavad Gita nos pone el acento interreligioso que nos abre el corazón al Dios inabarcable, agua viva de infinitos manantiales.
Este Espacio y tiempo que se alimenta de la experiencia contemplativa de las diferentes tradiciones no solo en los textos también en los modos de hacer, que diría Teresa. Aquí usaremos la palabra soporte (en los que apoyarnos para hacer cada una su camino). Queremos seguir señalándolos porque no es cuestión de saber sino de experiencia (de nuevo la santa):
Textos que inspiren, que conectan los corazones y el alma, el alma y los corazones.
Reconocer al cuerpo, poco a poco, y por ello facilitar una corta relajación y estiramientos, atendiendo a la respiración y a la postura.
La mente maravillosa también se alimenten de los textos aludidos y la dirigen al regazo de la Presencia, donde nada hay que hacer. Los mantras, invocaciones o frases cortas personales apoyan “el silencio” de la mente rumiante que lo quiere controlar todo.
Vanos experimentando que el soporte esencial es el sustento en el Dios amor, cada cual con la palabra y en el idioma materno que su corazón sienta y reconozca. La proximidad de la naturaleza lo recuerda, el Silencio lo pregona, la soledad que acompaña, la confidencialidad que cuida y nos cuida, la sabiduría que forma; donde el tiempo de intercambio de nuestra palabra es deseada, suficiente para que quepan todas.
Reconocemos el lugar que nos acoge y el agradecimiento que se cobija en nuestro corazón. Hermosa antigua casa de Espiritualidad de la orden de los Dominicos donde han dedicado tanta energía a la comprensión y difusión del Misterio Amor. Hoy, esta casa, con su Fundación San Martín de Porres la ha convertido en instrumento de vida para personas que la sociedad empuja a la exclusión.
Con todo ello, disponemos nuestro corazón, toda nuestra persona, al encuentro con el Dios Amor que siempre nos espera, que siempre nos acoge

1º TEXTO: Extracto CAMINO DE PERFECION, capítulo 31
de Santa Teresa de Jesús.
Que prosigue … qué es oración de quietud…. avisos para los que la tienen.
1(…) el Señor ha querido dármelo a entender… esta oración de quietud, adonde a mí me parece comienza el Señor,… a dar a entender que oye nuestra petición y comienza ya a darnos su reino aquí (…).
2. Es ya cosa sobrenatural y que no la podemos procurar nosotros por diligencias que hagamos. Porque es un ponerse el alma en paz, o ponerla el Señor con su presencia… porque todas las potencias se sosiegan. Entiende el alma, por una manera muy fuera de entender con los sentidos exteriores, que está ya junto cabe su Dios, que con poquito más llegará a estar hecha una misma cosa con Él por unión. (…) Y así lo entiende acá el alma… de que se ve en el reino, al menos cabe (junto) el Rey (…).
3. Siéntese grandísimo deleite en el cuerpo y grande satisfacción en el alma. Está tan contenta de sólo verse cabe la fuente, que aun sin beber está ya harta. No le parece hay más que desear. Las potencias sosegadas, que no querrían bullirse (moverse), todo parece le estorba a amar, (…) No les da pena nada, ni parece se la ha de dar. En fin, lo que dura, con la satisfacción y deleite que en sí tienen, están tan embebidas y absortas, que no se acuerdan que hay más que desear, sino que de buena gana dirían con San Pedro: «Señor, hagamos aquí tres moradas». 4. (…)
5. Es gran merced… vida activa y contemplativa es junta. De todo sirven entonces al Señor juntamente; porque la voluntad estáse (se está) en su obra sin saber cómo obra y en su contemplación; las otras dos potencias (el entendimiento y la memoria) sirven en lo que Marta; así que ella y María andan juntas (…)
6. Paréceme será bien dar aquí algunos avisos para las que de vosotras, hermanas, el Señor ha llegado aquí por sola su bondad, … El primero es, que como se ven en aquel contento y no saben cómo les vino, al menos ven que no le pueden ellas por sí alcanzar (…) No es ya obra nuestra, que es sobrenatural y cosa muy sin poderla nosotros adquirir. … entender claro que no podemos quitar ni poner en ella, sino recibirla como indignísimos de merecerla, con hacimiento de gracias, y éstas no con muchas palabras, sino con un alzar los ojos…
7. Bien es procurar más soledad para dar lugar al Señor y dejar a Su Majestad que obre como en cosa suya; y cuanto más, una palabra de rato en rato, suave, como quien da un soplo en la vela, cuando viere que se ha muerto, para tornarla a encender; mas si está ardiendo, no sirve de más (palabra) de (sino para) matarla, a mi parecer. Digo que sea suave el soplo, porque por concertar muchas palabras con el entendimiento no ocupe la voluntad. 8 (…)
9. Y advertid mucho a esta comparación, que me parece cuadra mucho: está el alma como un niño que aún mama cuando está a los pechos de su madre, y ella, sin que él paladee, échale la leche en la boca por regalarle. Así es acá, que sin trabajo del entendimiento está amando la voluntad, y quiere el Señor que, sin pensarlo, entienda que está con Él y que sólo trague la leche que Su Majestad le pone en la boca y goce de aquella suavidad; que conozca le está el Señor haciendo aquella merced y se goce de gozarla; mas no que quiera entender cómo la goza y qué es lo que goza, sino descuídese entonces de sí… Porque si va a pelear con el entendimiento para darle parte trayéndole consigo, no puede a todo; forzado dejará caer la leche de la boca y pierde aquel mantenimiento divino.
10. En esto diferencia esta oración de cuando está toda el alma unida con Dios. (…) Pues cuando se viere en este tan subido grado de oración (que es, como he dicho ya, muy conocidamente sobrenatural), si el entendimiento -o pensamiento, por más me declarar- a los mayores desatinos del mundo se fuere, ríase de él y déjele para necio, y estése en su quietud, que él (el pensamiento) irá y vendrá; que aquí es señora y poderosa la voluntad, ella se le traerá sin que os ocupéis. (…) La experiencia dará esto a entender, que quien no la tuviere … le parezca muy oscuro esto (…)
11. Ahora, pues, concluyamos con que puesta el alma en esta oración, ya parece le ha concedido el Padre Eterno su petición de darle acá su reino. ¡Oh dichosa demanda, que tanto bien en ella pedimos sin entenderlo! ¡Dichosa manera de pedir! Por eso quiero yo, hermanas, que miremos cómo rezamos esta oración del Paternóster y todas las demás vocales. … Y alma a quien Dios le da tales prendas es señal que la quiere para mucho: si no es por su culpa, irá muy adelante. Mas si ve que poniéndola el reino del cielo en su casa se torna a la tierra, no sólo no la mostrará los secretos que hay en su reino, mas serán pocas veces las que le haga este favor, y breve espacio. 12. (…)
13. (…) Mirad que perdéis un gran tesoro y que hacéis mucho más con una palabra de cuando en cuando del Paternóster, que con decirle muchas veces aprisa. Está muy junto a quien pedís, no os dejará de oír. Y creed que aquí (esto)es el verdadero alabar y santificar de su nombre, porque ya, como cosa de su casa, glorificáis al Señor y alabáisle (le alabáis) con más afección y deseo, y parece no podéis dejarle de servir.

2º TEXTO:
“Agua viva en la experiencia de Dios.”
sobre Camino Perfección, de Teresa de Jesús, capítulo 31
Extracto del libro Paso a Paso, de Tomas Álvarez, OCD
… Al terminar el capítulo anterior Teresa prometió “hablar un poco de principio de contemplación”. Ahora cumple lo prometido. Nos acercamos, con ella, al agua viva de la oración contemplativa. El capítulo 31 sigue glosando las dos primeras peticiones del Padrenuestro: “santificar su nombre” y “pedirle su reino”.
Ser introducidos por Él en la oración contemplativa es comprobar “que oye nuestra petición” y “comienza a darnos su reino”…
Y, sin embargo, el capítulo, así programado, chocó enseguida contra ciertos escollos de la época y no logró el pase publicístico en la primera edición del libro … Hablar de quietud en la oración podía ser sospechoso. (…)
En un primer momento se propone hablar sólo “un poco” de contemplación… Pero al revisar esa primera redacción, ella misma la encontró insuficiente y optó por completarla (…). Estamos, pues, ante unas páginas importantes, escritas a conciencia… A las lectoras del Camino, Teresa va a hablarles de contemplación, no como teóloga doctrinaria, sino como mística contemplativa. Para ella la oración de quietud es “principio de contemplación” y por eso mismo es la entrada en el Reino que pedimos en el Padrenuestro… “entender que oye nuestra petición / y comienza ya a damos su reino aquí … ahora en la “oración de quietud” se produce algo así como una pausa … y una irrupción … del misterioso Interlocutor (el Espíritu S.) de toda oración cristiana.
Los planos… -(en la) entrada en la quietud contemplativa— son tres: …
El dato fundamental es éste: comienza la experiencia de Dios, de su presencia, de su acción… no es él (el orante) quien se pone a sí mismo en paz, sino que es el Señor quien “lo pone en paz
en su presencia”.
De ahí la clara sensación de gratuidad absoluta de su oración: la “quietud” es cosa obrada por Dios en el orante…
Gracia especial, gratuidad absoluta, puro don de su amor. Pero que se convierten en vida sumamente personal por parte del orante. “No entiende cómo entiende”, pero “se ve en su reino”… Con todo, no son la mente y los pensamientos, sino la voluntad y el amor los captados directamente por la gracia de entrada en la presencia de Dios. La voluntad, y con ella la afectividad entera del orante, quedan subyugadas: “cautivas”, dirá la Santa. “Contenta de verse cabe la fuente, que aun sin beber está ya harta”. Y desde el amor, ahora paz y quietud se expanden en derredor…
Es posible que mientras la voluntad está “embebida y absorta”, la fantasía y la mente revoloteen a lo loco. No importa, lo que importa es que la voluntad siga centrada y subyugada. En la contemplación se entra por la puerta del amor. Desde él la onda expansiva de la contemplación alcanzará no sólo al cuerpo, sino a la vida entera del orante…
Como siempre, la oración revierte sobre la vida… En la oración contemplativa… la entrada en el reino es un revulsivo o un generador intensivo de presencia y compromiso en el quehacer. … Pero eso mismo hace de fuerza unificadora, de suerte que “vida activa y contemplativa” andan juntas…
Hablar de contemplación mística, de experiencia de Dios, de oración de quietud, es sin duda un plato fuerte para las lectoras del Camino, aprendices de oración.
Ante todo, ella (Teresa) habla de “oración de quietud” desde la experiencia, sin perderse en teorías y teologías… “Yo sé de una persona”… es el refrendo insuplantable del testimonio personal.
Que le conste al lector: quien escribe no habla de oídas. Es alguien a quien “la ponía el Señor aquí muchas veces”. “Aquí”, es decir, en “su reino”, en la paz gozosa de su presencia, en quietud (…) la experiencia de Dios que se produce en la oración contemplativa es, en cierto modo, “darnos su reino aquí”, para que nuestra oración se acerque a la doxología (alabanza) perfecta del “reino del cielo” …
Y, por fin… el juego de imágenes y símbolos… Baste enumerarlos:
Ante todo, reaparecen las imágenes de fondo, persistentes en todo el libro: la fuente de agua viva, el palacio interior, el camino. La llegada a la contemplación pone de manifiesto la fuerza expresiva y evocadora de ese múltiple simbolismo. …
La vela, la llama y el soplo: la voluntad es la vela, en que por gracia de Dios ha brotado una nueva llama, el amor; el soplo de la mente o de nuestros pensamientos puede alimentarla, pero puede también apagar esa llama incipiente…
Pero las más bellas imágenes las reserva Teresa para poner de relieve la acción de Dios: la gratuidad absoluta de la gracia y la experiencia contemplativas. Algo que se sitúa más allá de todas nuestras técnicas y fuerzas… Y, de nuevo, para realzar esa total gratuidad del don de Dios, la imagen más bella de todas: la del “niño que aún mama, cuando está a los pechos de su madre, y ella sin que él paladee, échale la leche en la boca para regalarle”… Imagen cuidadosamente elaborada por la Santa… Entonces… ¿qué hacer? … los consejos que da Teresa al principiante contemplativo se reducen a un sencillo “manual para aprender a recibir”.
1 No forzar la mano del “dador”: no forcejear por prolongar su gracia o la experiencia contemplativa…
2 “Es bien procurar más soledad para dar lugar al Señor y dejar que El obre como en cosa suya”
3 No desasosegarse porque la fantasía y el pensamiento se nieguen a compartir la paz de la voluntad. iNo importa!
4 Sí importa disponerse para recibir, para recibir más… “que entiendan lo que les falta”
5 Obras son amores…: que el contemplativo responda … 6 La oración de quietud es sólo “el principio de la contemplación”. Es grande la diferencia que hay entre ella y la oración de unión, en la que “está toda el alma unida con Dios”, meta final a la que apuntan estos primeros pasos de oración contemplativa.

3º Texto: Del Bhagavad Gita, 11.
Texto sagrado hinduista, siglos V a II, a. C.

