Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. La oración contemplativa de este jueves nos lleva a interiorizar la amistad…ser amigos de Dios.
La amistad, humana y divina, se nutre en la experiencia de Dios, que le da pleno sentido. Ser amigo de Dios es vivir en su presencia, es abandonarnos a Él en total confianza porque se de quién me he fiado… lo que nos llevará a la unión con Él. Podemos hablar de la amistad, como camino de unión con Dios.
El conocimiento del Dios de Jesús es un saber de amor sin velo. Es un conocimiento de amistad. En el Evangelio de Jn (15:15) Jesús nos dice: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí a mi Padre os las he dado a conocer”.
La amistad de Dios es puro don para el alma, que nos pide transcendernos, es decir, no cerrarnos sino abrirnos al prójimo sin límites; Su amistad nos lleva a la amistad humana, pero asentada en Dios. La amistad es una de las formas del amor.
Teresa de Jesús, descubre en Jesús al amigo verdadero, que nos tiene paciencia y que nos transforma por medio del amor. Cuando Teresa habla de amistad, se refiere a una manera de amar, que implica la comunicación y el trato amoroso, la fidelidad y la confianza. Su ejemplo nos ayuda a sentir la sed de la amistad de Dios, que está presente en lo más profundo del corazón humano.
Teresa habla en el libro de la Vida (15,5) de tiempos recios y señala que en dichos tiempos, «son menester amigos fuertes de Dios para sustentar a los flacos”.
Para Santa Teresa la vida de oración no es otra cosa “sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (V 8,5).
Juan de la Cruz escribe:
“Comunícase Dios al alma con tantas veras de amor, que no hay
afición de madre que con tanta ternura acaricie a su hijo, ni amor
de hermano, ni amistad de amigo que se le compare” (C 27,1).
Los místicos son conocidos como “los amigos de Dios”.
El día 21 de setiembre se conmemora el Día de la Paz, para fortalecer los ideales de paz, para promover el diálogo y la cooperación mutua entre todas las naciones y pueblos del mundo. Fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 30 de noviembre de 1981.
«En el CEI tratamos de unir y vivir la experiencia mística profunda de contemplación y encuentro con otras creencias y religiones, sin otra frontera que el Amor universal de Dios, por considerar que los místicos de todas las religiones han interpretado los más profundos anhelos del ser humano y son los que más se han acercado al Dios único, que es Amor y a la consecución de la Paz”. Clara Caro Román.
Oración on line:
Día 19.9.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Evangelio de San Juan 15,14
“Ya no os llamo siervos…, a vosotros os llamo amigos”
Santa Teresa de Jesús, OCD, del libro de la Vida 8,6
«¡Oh, qué buen amigo hacéis, Señor mio! Cómo le vais regalando y sufriendo y esperáis a que se haga de vuestra condición y tan de mientras (mientras tanto) le sufrís Vos la suya!.
¡Tomáis en cuenta, mi Señor, los ratos que os quiere y con un punto de arrepentimiento olvidáis lo que os ha ofendido. He visto esto claro por mi y no veo, Criador mío, por qué todo el mundo no se procura llegar a vos por esta particular amistad.
Es gran cosa haber experimentado con la amistad y regalo que trata el Señor a los que van por este camino de oración».
Du-l-Nun, Egipto 796-859. Uno de los grandes místicos de los primeros tiempos del sufismo.
“¡Dios mío!
Ante Ti no tengo más recomendación que Tus favores, ni otra mediación que Tu cariño.
¡Dios mío!
En medio de las gentes Te invoco como se dirige uno a los señores;
pero en la intimidad lo hago como se habla a un amigo.
Ante la gente te digo: ¡Dios mío!,
pero cuando estoy solo contigo Te digo ¡Amor mío!
Y doy testimonio de Tu soberanía, confesando que Tú eres mi Señor, y el lugar de mi retorno”.
