Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. El pasado domingo día 1, comenzó el tiempo de Adviento y el próximo domingo día 8 celebraremos la festividad de la Inmaculada Concepción de María.
Los cristianos vivimos el Adviento, como el tiempo de espera y anhelo del Dios Amor, que ya se está gestando en lo profundo de nuestro ser.
Adviento es una llamada a despertar. Despertar para dejar de ser esclavos y vivir la liberación. Dios está viniendo en todo instante, es la base y fundamento del ser, pero sólo el que está despierto se dará cuenta de esa Presencia amorosa, que en todo momento nos constituye y sostiene. La alegría del Adviento nos lleva a ese Fondo de Amor, de Paz, de Quietud, de Vida Divina, que constituye nuestra verdadera identidad.
El tiempo de Adviento está unido a la Virgen María, ya que es un tiempo de espera y de preparación para la llegada de su hijo, Jesús. María, madre de Jesús es la mujer del SI a la Voluntad de Dios. Su Fiat es un acto místico de apertura total al plan de Dios. María es modelo de espera activa y de esperanza cristiana.
S. Bernardo de Claraval invita en sus sermones a contemplar a María como “la puerta abierta por donde Cristo entra al mundo”.
Para Eckhart, en el Adviento no sólo se trata de esperar el nacimiento de Cristo, sino de abrirse a que Dios nazca en el alma. “¿De qué me sirve que Cristo haya nacido una vez de María en Belén, si no nace también en mi alma. Él quiere nacer aquí, en mí, ahora. Pero par que esto suceda, debo abrir mi alma completamente a Él”. Es un misterio eterno que ocurre en el presente.
En sus sermones, Eckhart reflexiona sobre la Encarnación: “Cuando el alma se vacía de todas las cosas creadas, entonces Dios debe nacer en ella, porque su naturaleza es dar vida”. María es el arquetipo del alma en estado de completa receptividad, que permite a Dios entrar y obrar en ella. Es necesario vaciarse de todo apego, de todo ego, para recibir la presencia divina. María simboliza este vaciamiento por su entrega total a la voluntad divina.
Oración on line:
Día 5.12.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Thomas Merton (Francia 1915 – Tailandia 1968). Monje trapense, teólogo, místico. Defensor entusiasta del diálogo y el entendimiento entre las religiones.
“Tiempos de celebración”.
“Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren, no sólo en Cristo, sino en nosotros, en el ser humano, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo.
El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo, no podría ser un misterio de esperanza.
Nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal y como es y no como podría ser. El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser, no altera la verdad de que Cristo está presente en él y que Su plan no ha fracasado ni cambiado: en efecto, todo se hará conforme a Su voluntad. Nuestro adviento es la celebración de esa esperanza”.
Yâmî Nûr al-Dîn ‘Abd al Rahmân, (1414-1492), famoso poeta turco que reavivó el antiguo sufismo.
“¡Oh Dios!
Líbranos de la preocupación por las vanidades de este mundo,
muéstranos las cosas tal como son…
ayúdanos a no confundir lo que es con lo que no es.
No nos abandones a nosotros mismos.
Muéstrate generoso salvándonos de nosotros mismos,
y concédenos el conocerte.
¡Oh Dios mío!,
dame un corazón puro y un alma vigilante.
Libérame de mi mismo
y permite que me aproxime a Ti”.

