Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. Este jueves vamos a contemplar en nuestra oración, el Nacimiento de Jesús de Nazaret, la Navidad.
En la tradición cristiana, Navidad simboliza la gran alegría de que Dios se hace uno de nosotros, tomando la forma de lo más pequeño e indefenso, un bebé, Jesús, en el que Dios se revela como Amor y es símbolo de Todo lo Real. A través de Jesús, los cristianos reconocemos que lo divino se ha manifestado en lo humano, para que lo verdaderamente humano se reconozca divino. El Maestro Eckhart nos dice que la encarnación del Hijo de Dios no es sólo un hecho histórico, sino que “Dios siempre está engendrando a su Hijo eterno en el alma humana”. Y esto ocurre cuando el ser humano se vacía de sí mismo y así, es manifestación de Dios que busca habitar en el corazón humano y nos llama a participar en la vida divina.
San Juan de la Cruz, en la oración contemplativa del adviento, meditaba la belleza de Dios Padre, que quiere dar a su hijo Jesucristo una esposa, que le ame. En la meditación de los Romances sobre la Encarnación del Verbo se comprende cómo el Padre ha creado todo por amor. Adviento es un largo tiempo de espera a la llegada del Mesías.
Dice Javier Melloni: «Jesús es el ser humano en el que todo su espacio es de Dios y para Dios, porque todo él se sabe proveniente de Dios. Estamos llamados a participar de la esencia de Cristo Jesús por el mismo don que él participa de la nuestra. Tal es el sentido de lo que llamamos la Encarnación de Dios, que es inseparable de la divinización de lo humano. Este doble movimiento de descenso y de ascenso se hace a través de la donación y de la conciencia”.
Oración on line:
Día 19.12.2024 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
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ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
San Juan de la Cruz. “Del Nacimiento”
“Ya que era llegado el tiempo Los hombres decían cantares,
en que de nacer había, los ángeles melodía,
así como desposado festejando el desposorio
de su tálamo salía, que entre tales dos había;
abrazado con su esposa, pero Dios en el pesebre
que en sus brazos la traía; allí lloraba y gemía,
al cual la graciosa Madre que eran joyas que la esposa
en un pesebre ponía al desposorio traía;
entre unos animales y la Madre estaba en pasmo
que a la sazón allí había. de que tal trueque veía;
el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual de el uno y de el otro
tan ajeno ser solía”.
Martin Lutero, Alemania (1483-1546). Teólogo, filósofo, fraile agustino, figura central de la reforma protestante. De sus sermones sobre Navidad.
“Contemplad a Cristo yaciendo en el regazo de su joven madre. ¿Qué cosa puede ser más dulce que el Niño, qué más encantador que su madre? ¿Qué cosa más hermosa que su juventud? ¿Qué cosa más tierna que su virginidad? Mirad al Niño, ¡cuán inocente es! Sin embargo, todo lo que existe le pertenece, para que vuestra conciencia no le tema, sino que busque consuelo en él. No dudéis. Para mí no hay mayor consuelo, dado a la humanidad que éste, que Cristo se convirtiera en hombre, en un niño, un infante que jugaba en el regazo y en el pecho de su graciosísima Madre. ¿A quién no reconforta esta visión? Ahora ya está vencido el poder del pecado, de la muerte, del infierno, de la conciencia y de la culpa, si os acercáis a este Niño, que juguetea y creéis que ha venido, no para juzgarnos sino para salvarnos».

