
una mañana de sábado al mes: CEI

A Modo de Introdución:
Después del encuentro del fin de semana de febrero de este año 2025 en el monasterio de las hnas. trinitarias de Suesa, retomamos una mañana de sábado al mes en el silencio contemplativo. Un tiempo más corto de hacer la experiencia en Dios, pero abierto siempre a infinita Presencia de lo que suceda.
Santillana del Mar, cuando los trajines lo permiten, dispone en el centro de la villa de un oasis o «desierto» orante en algunos momentos del año. Marzo de este año es parte de ellos y fraternalmente nos han propuesto utilizarlo. Una casa cargada de experiencia acumulada de Dios, antiguo convento de distintas ordenes que hoy es una casa que sostiene al peregrino. Y en el buscar a Dios siempre somos peregrinos.
Dejamos a qui los textos que utilizamos esa mañana y esperaremos que algo del anhelo de la búsqueda.
Bienvenida

Gracias por estar aquí. Sintamos gratitud unas hacia otras; cada una de nosotras ha posibilitado este encuentro; no sería igual si faltara una/o. Por ello sabemos y sentimos que somos bienvenidas y apreciamos que todo ello se cobija en este cuerpo que somos y habitamos. Nombramos a Pili y Rosa que conocimos en el retiro de Suesa y hoy por primera vez crean este encuentro de una mañana de sábado en el silencio contemplativo.
Si, todas creamos ente espacio y tiempo en el silencio, donde vivir la experiencia personal de relación y encuentro con Dios.
Quizás hoy, impulsar esto es la vocación más importante del CEI. Vamos reconociendo y configurando algunos componentes esenciales de este espacio y tiempo como son:
Silencio: donde el ritmo de un mantra o invocación personal acalla la mente y posibilitapercibir en el silencio, la infinita atención de Dios hacia cada un@. Silencio, senda, que abre la mirada de nuestra atención hacia los demás, hacia todo, hacia Dios.
Textos inspirados que lanzan hacia el infinito nuestro andar; el Carmelo tiene una riqueza singular de místic@s y sobre todo de mujeres que expresaron su camino y su encuentro. Textos de nuestra tradición cristiana, ecuménicos, abiertos a la profundidad de todos los linajes y senderos. Y con anhelo, textos místicos de todas las tradiciones donde se refleja el camino de relación con Dios con otras palabras y maneras.
Hoy, usaremos textos de Teresa de Jesús, de su libro autobiográfico de la Vida; nos habla de la huella de Dios en sus primeros años. Queremos que sirva para rememorar alguna huella de la presencia de Dios biográfica en cada una de nosotras. Un texto de Miguel Márquez nos servirá como resonancia. Y un texto luminoso y poético con la misma clave del sufí Yunus.
El cuerpo que somos; reconocer su hablar (hablares). Atender la respiración, la postura, el movimiento, la relajación, la quietud; en él habita la relación con Dios.
En soledad y en compañía donde la libertadde la experiencia personal se hace consciente y se cimentan las relaciones que somos, con todo.
La Naturaleza; los “vestidos” de Dios, ojosdel amado, donde mirarla y ser miradas, donde sentirnos queridas en la Presencia.
El Amor Misterio de Dios sustenta y acoge todo y la “nada” de Juan de la Cruz. Donde la confidencialidad que cuida nos cuida y la sabiduría que nos legaron nos forma. Donde el intercambio de nuestras palabras es apropiada, suficiente y caben todas.
Gracias por este lugar; casa conventual de distintos linajes. Recordar y honrar toda la experiencia acumulada de encuentro con el “Misterio” que en este lugar se ha vivido. Hoy, muchas voluntades comunitarias y personales permiten ser un sustento y casa de peregrinación. En nuestro caminar, aquí podemos sentir tantas huellas de la Presencia de Dios, ¡que nos inspiren en ver las nuestras sin desvalorar las más “pequeñas”!.

1º Texto: Extracto del LIBRO DE LA VIDA
de Sta. Teresa de Jesús
PRÓLOGO
1. Quisiera yo que, como me han mandado y dado larga licencia para que escriba el modo de oración y las mercedes que el Señor me ha hecho, …
CAPÍTULO 1 En que trata cómo comenzó el Señor a despertar esta alma en su niñez a cosas virtuosas.
4. … Tenía uno ( un hermano) casi de mi edad, juntábamonos entrambos a leer vidas de Santos … Concertábamos irnos a tierra de moros, … Y paréceme que nos daba el Señor ánimo … y gustábamos de decir muchas veces: ¡para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato … quedase en esta niñez imprimido el camino de la verdad.
8. ¡Oh Señor mío!, pues parece tenéis determinado que me salve, plega a Vuestra Majestad sea así; y de hacerme tantas mercedes como me habéis hecho, … Fatígame, Señor, aun decir esto, porque sé que fue mía toda la culpa; porque no me parece os quedó a Vos nada por hacer para que desde esta edad no fuera toda vuestra.
CAPÍTULO 2 Lo que importa en la niñez tratar con personas virtuosas.
1. … mi madre … Era aficionada a libros de caballerías … Yo comencé a quedarme en costumbre de leerlos; …
6. … Porque no me parece había tres meses que andaba en estas vanidades, cuando me llevaron a un monasterio …
8. Traía un desasosiego, que en ocho días -y aun creo menos- estaba muy más contenta que en casa de mi padre. Todas lo estaban conmigo, porque en esto me daba el Señor gracia, en dar contento adondequiera que estuviese, y así era muy querida. Y puesto que yo estaba entonces ya enemiguísima de ser monja, … y comenzó mi alma a tornarse a acostumbrar en el bien de mi primera edad y vi la gran merced que hace Dios a quien pone en compañía de buenos. Paréceme andaba Su Majestad mirando y remirando por dónde me podía tornar a sí.
10. Dormía una monja con las que estábamos seglares, que por medio suyo parece quiso el Señor comenzar a darme luz, como ahora diré.
CAPÍTULO 3 En que trata cómo fue parte la buena compañía para tornar a despertar su deseo
1. Pues comenzando a gustar de la buena y santa conversación de esta monja, holgábame de oírla cuán bien hablaba de Dios … . Comenzóme a contar cómo ella había venido a ser monja por sólo leer lo que dice el evangelio … Comenzó esta buena compañía a desterrar las costumbres que había hecho la mala y a tornar a poner en mi pensamiento deseos de las cosas eternas y a quitar algo la gran enemistad que tenía con ser monja, que se me había puesto grandísima.
2. Estuve año y medio en este monasterio harto mejorada. Comencé a rezar muchas oraciones vocales y a procurar con todas me encomendasen a Dios, que me diese el estado en que le había de servir. Mas todavía deseaba no fuese monja, que éste no fuese Dios servido de dármele, aunque también temía el casarme. … Miraba más el gusto de mi sensualidad y vanidad que lo bien que me estaba a mi alma. Estos buenos pensamientos de ser monja me venían algunas veces y luego se quitaban, y no podía persuadirme a serlo.
3. En este tiempo, aunque yo no estaba descuidada de mi remedio, andaba más ganoso el Señor de disponerme para el estado que me estaba mejor. Diome una gran enfermedad, que hube de tornar en casa de mi padre.
4. Estaba en el camino un hermano de mi padre, muy avisado y de grandes virtudes. Quiso que me estuviese con él unos días. Su ejercicio era buenos libros de romance, y su hablar era -lo más ordinario- de Dios y de la vanidad del mundo.
¡Oh, válgame Dios, por qué términos me andaba Su Majestad disponiendo para el estado en que se quiso servir de mí, que, sin quererlo yo, me forzó a que me hiciese fuerza! Sea bendito por siempre, amén.
5. Aunque fueron los días que estuve pocos, con la fuerza que hacían en mi corazón las palabras de Dios, así leídas como oídas, y la buena compañía, vine a ir entendiendo la verdad de cuando niña, de que no era todo nada, y la vanidad del mundo. Y aunque no acababa mi voluntad de inclinarse a ser monja, vi era el mejor y más seguro estado.
6. En esta batalla estuve tres meses, Y en este movimiento de tomar estado, más me parece me movía un temor servil que amor.
7. Habíanme dado, con unas calenturas, unos grandes desmayos, que siempre tenía bien poca salud. Diome la vida haber quedado ya amiga de buenos libros. Leía en las Epístolas de San Jerónimo, que me animaban de suerte que me determiné a decirlo a mi padre (de ser monja), que casi era como a tomar el hábito, porque era tan honrosa (orgullosa) que me parece no tornara atrás por ninguna manera, habiéndolo dicho una vez. Era tanto lo que me quería, (solo la permitió) … que después de sus días haría lo que quisiese. Yo ya me temía a mí y a mi flaqueza no tornase atrás, y así no me pareció me convenía esto, y procurélo por otra vía, como ahora diré.
………………………………………………………………………
INDICACIÓN PARA LA MAÑANA DEL SILENCIO CONTEMPLATIVO
Sabemos que estamos en un camino espiritual, estar aquí lo dice. La vida tiene esta dimensión si libremente la queremos vivir.
La percepción del Misterio, Dios, Presencia, es un camino de toda la vida. Sabemos como Jesús de Nazaret dice, que es un camino de encuentro con el agua viva que sacia la sed. Así mismo lo recuerda Sta. Teresa de Jesús.
Hoy seguimos en el libro de la Vida de Teresa, su primera y gran autobiografía, los primeros capítulos. Ella quiere contarnos como desde su presente adulto puede reconocer que Dios ha aparecido a lo largo de su vida de diferentes maneras. Esta es la invitación especifica para hoy. Queremos, como ella cuenta, recordar, reconocer en nosotras mismas, al menos algún momento, sensación, rayo, vislumbre … de cómo ha aparecido, lo hemos percibido o sentido o intuido la Presencia en nuestras vidas.
Hablamos de Dios, Misterio, Presencia, Jesús, las palabras que cada una ponga a si misma, en cada acontecimiento, es la adecuada.

2º Texto: Extracto II. «TERESA, PEDAGOGÍA DE LA ORACIÓN» *
Miguel Márquez Calle OCD
Hay tres ejes que pueden hacer de comprensión del conjunto de la pedagogía orante de la Santa, tres ideas motoras … No están reservados a un período específico del itinerario, a uno de los grados de oración, o modos de regar el huerto, sino que los dinamiza todos, en todas las fases y etapas. La Santa invita a aprender, simplificar y perseverar. Sin emplear siempre estas mismas palabras, …
¿Qué buscamos en Teresa hoy? ¿Hasta qué punto nos vale la pedagogía teresiana? ¿Qué nos vale de su propuesta? ¿A qué problema responde Teresa en su tiempo? ¿Cuál es nuestro problema hoy? …
Vivimos hoy … Nada es estable, ni perdurable, todo es cambiante, efímero, líquido. Lo sólido, las certezas y lo durable han visto su fin. …
Un cierto caos parece envolver el futuro y el presente de nuestras certezas, con el consiguiente peligro de divinizar palabras afiladas, discursos deslumbrantes o experiencias epidérmicas (en la piel) que nos sostengan aunque sea en una débil esperanza.
Inconsistencia, inestabilidad, indurabilidad, insatisfacción, caos… conforman algunas características de nuestro momento que hacen el camino de la oración harto dificultoso, y por ello mismo, urgente. En este contexto la palabra de Teresa es muchas veces certera, luminosa y oportuna.
El ser humano de hoy conoce mucho, pero necesita aprender a vivir en su propia biografía. Sabe muchas cosas, pero se desconoce a sí mismo.
Tiene el peligro de vivir en el desencuentro a base de encuentros depredadores, aniquiladores, epidérmicos. Está amenazado por una soledad y un miedo que le paraliza y le bloquea.
¿Qué propone Teresa al invitarnos a hacer un camino de oración? Meternos de lleno en este caos que nos asusta, para atravesar nuestras necesidades, descubriendo el deseo profundo de Dios hacia nosotros y de nosotros a Él, para ser alcanzados por esta fidelidad amorosa de Dios, que se hace agua (líquido) de gracia para esta sed de relación amorosa, sed de hogar y plenitud.
Tres actitudes claves: Aprender (verdad) a vivirse en Su Presencia; Simplificar (Unificar la mirada), recuperar una calidad de vida aquí y ahora; y Perseverar (Siempre comenzar) a amarle, amarnos. …
Ella confiesa con humildad, en un momento determinado, que “no sabía cómo proceder en oración, ni cómo recogerse” (V 4, 7); que no halló “maestro que la entendiese” (V4, 7).
La oración es escuela donde aprendemos a aprender, donde nos abrimos a una verdad que no conocemos, donde nos dejamos sorprender por lo inesperado de un Dios siempre mayor.
Aprender no sólo …, sino como actitud raíz de apertura, de receptividad, de escucha, atención, reconocimiento de la propia precariedad, aunque se haya llegado a la más alta cima de la experiencia mística.” No hay alma en este camino tan gigante que no haya menester muchas veces tornar a ser niño y a mamar –y esto jamás se olvide, quizá lo diré más veces, porque importa mucho-, porque no hay estado de oración tan subido que muchas veces no sea necesario tornar al principio, y en esto de los pecados (errores, desaciertos…) y conocimiento propio es el pan con que todos los manjares se han de comer, por delicados que sean, en este camino de oración, y sin este pan no se podrían sustentar” (V 13, 15).
La oración es el vehículo que conduce, encauza y alumbra esta necesidad que tiene Teresa de amar y saberse amada como base-raíz de su existir. Todos sus flirteos en la adolescencia, y en los primeros años de su vida religiosa son expresión de esta necesidad radical …, que está a la base de la oración, mirarse en un Tú amoroso, que da sentido y construye su vida permanentemente. …
“Procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos para amar; porque si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil y obraremos muy en breve y muy sin trabajo” (V22, 14). “Determinarse a seguir por este camino de oración es comenzar a ser siervos del amor”, seguir al que “tanto nos amó”, sin temor servil (V11,1).
*Descargado desde bcd.digicarmel.com, bajo licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-SinObra Derivada 4.0 Internacional Teresa: pedagogía de la oración, El Libro de la Vida de Santa Teresa de Jesús. Actas del I Congreso Internacional Teresiano
3º Texto
Texto de Yunus *
Voy corriendo largos caminos.
El amor me tiñó de sangre.
Ni sabio soy, ni loco estoy.
¡Mira lo que el Amor hizo conmigo!
A veces soplo como el viento,
polvo me vuelvo como el camino,
corriendo voy como los ríos.
¡Mira lo que El Amor hizo conmigo!
Canto como el agua que corre,
canto las penas de mi corazón.
Herido voy cual pájaro sin alas.
¡Mira lo que el Amor hizo conmigo!
* Entre ¿1238 – 1320? Uno de los más famosos místicos y con una gran experiencia personal de Dios.

