Nuestros textos y reseña de la mañana en el Silencio Contemplativo de Junio

Índice del artículo

. Bienvenida  

.Extracto LIBRO DE LA VIDA ; Capt. del 5 al 8

.Extracto IV: TERESA, PEDAGOGÍA DE LA ORACIÓN…

Miguel Márquez Calle.  ocd

.Texto del libro de “Lo esencialmente imprescindible para el discípulo” Maestro sufí  Ibn´Arabi

.Cantos de interiorización:
– En el silencio tú me encontraste,
en el silencio yo te encontré.
Nada dijiste, nada te dije,
en el silencio nada se oyó.
Tú me miraste, yo te miré,
en el silencio me abandoné.

antigua casa de ejercicios de los Dominicos en las Caldas

Bienvenida             Junio 2025

Gracias a cada una de las personas que estamos, nuestra presencia posibilita este encuentro, esta relación. Un encuentro que es Relación a la vista, cara a cara. Sabemos, así lo dicen l@s místic@s y la ciencia, que somos y estamos en permanente interrelación sintiéndola o sin sentirla, interrelación a la vista o sin ser vista, consciente o inconsciente, pero todo esta interrelacionado o entrelazado, se quiera o no. En esta interrelación, que es la vida, la Presencia de Dios es permanente y total. Orar, oración meditativa, meditación contemplativa es experimentar esta relación con la Presencia, Dios, el Universo.

Vamos a utilizar varios textos en este caminar: seguimos extractando los capítulos iniciales del libro de la vida de Sta. Teresa de Jesús,  (maestra de oración-meditación, maestra de relación), un texto en clave de formación meditativa de Miguel Márquez ocd y un texto del maestro sufí Ibn´Arabi.

Sigue siendo importante recordar algunos componentes esenciales que vamos reconociendo y configurando para este espacio y tiempo en el silencio contemplativo como son:

Silencio: donde el ritmo de un mantra o invocación personal acalla la mente y posibilita percibir en el silencio la infinita atención de Dios hacia cada un@. Silencio, senda, que abre la mirada de nuestra atención hacia los demás, hacia todo, hacia Dios.

Textos inspirados que lanzan hacia el infinito nuestro andar; el Carmelo tiene una riqueza singular de místic@s, sobre todo de mujeres, que comunican su camino y su encuentro. Textos de nuestra tradición cristiana, ecuménica, abiertos a la profundidad de todos los linajes y senderos. Y un anhelo de textos místicos de todas las tradiciones donde se refleja el camino de relación con Dios con otras palabras y maneras.

El cuerpo que somos; reconocer su hablar (hablares). Atender la respiración, la postura, el movimiento, la relajación, la quietud; en él habita la relación con Dios.

En soledad y en compañía donde la libertad de la experiencia personal se hace consciente y se cimentan las relaciones que somos, con todo.

La Naturaleza; los “vestidos” de Dios, ojos del amado, donde mirarla y ser miradas, donde sentirnos queridas en la Presencia.

El Amor Misterio de Dios sustenta y acoge todo y la “nada” de Juan de la Cruz. Donde la confidencialidad que cuida nos cuida y la sabiduría que nos legaron nos forma. Donde el intercambio de nuestras palabras es apropiada, suficiente y caben todas.

De nuevo estamos en esta casa que nació para el aprendizaje y encuentro de la relación consciente con la realidad espiritual. Hoy el espíritu la transforma en una casa que sostiene la vida de personas excluidas a través de la fundación S. Martín de Porres de los dominicos. Gracias por seguir sosteniendo la vida integral de las personas.

Extrac. LIBRO DE LA VIDA ; Cap. del 5 al 8

de Sta. Teresa de Jesús

CAPÍTULO 5

8. … la paciencia que Su Majestad me dio, que se veía claro venir de El. Mucho me aprovechó para tenerla haber leído la historia de Job…, que parece previno el Señor con esto, y con haber comenzado a tener oración, para que yo lo pudiese llevar con tanta conformidad [todos los años de enfermedad dolorosas que tuvo]. Todas mis pláticas eran con El.

CAPÍTULO 6

3. Gran cosa fue haberme hecho la merced en la oración que me había hecho [el Señor], que ésta me hacía entender qué cosa era amarle; porque de aquel poco tiempo vi nuevas en mí esta virtudes,…: no tratar mal de nadie por poco que fuese, sino lo ordinario era excusar toda murmuración; porque traía muy delante cómo no había de querer ni decir de otra persona lo que no quería dijesen de mí. … y así, a las que estaban conmigo y me trataban persuadía tanto a esto, que se quedaron en costumbre. Vínose a entender que adonde yo estaba tenían seguras las espaldas, y en esto estaban con las que yo tenía amistad y deudo, y enseñaba; aunque en otras cosas tengo bien que dar cuenta a Dios del mal ejemplo que les daba. 4. Quedóme deseo de soledad; amiga de tratar y hablar en Dios…; comulgar y confesar muy más a menudo, y desearlo; amiguísima de leer buenos libros; un grandísimo arrepentimiento en habiendo ofendido a Dios, …Todas estas señales de temer [respeto-admiración] a Dios me vinieron con la oración.

5. … Este es nuestro engaño, no nos dejar del todo a lo que el Señor hace, que sabe mejor lo que nos conviene.

6. … Y tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, … 7. … Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío. 8. … Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia  … y tenerle devoción. En especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas; … Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro y no errará en el camino.

CAPÍTULO 7                                                                                                                                                                                                    1. Pues así comencé, de pasatiempo en pasatiempo, de vanidad en vanidad, de ocasión en ocasión, a meterme tanto en muy grandes ocasiones…, que ya yo tenía vergüenza de en tan particular amistad como es tratar de oración tornarme a llegar a Dios. Y … comenzóme a faltar el gusto y regalo en las cosas de virtud. Veía yo muy claro, Señor mío, que me faltaba esto a mí por faltaros yo a Vos.

Este fue el más terrible engaño que el demonio me podía hacer debajo de parecer humildad, que comencé a temer de tener oración, de verme tan perdida; y parecíame era mejor andar como los muchos, … y rezar lo que estaba obligada y vocalmente, que no tener oración mental [meditación] y tanto trato con Dios…, y que engañaba a la gente, porque en lo exterior tenía buenas apariencias. 12. …tampoco era causa bastante para dejar cosa [la oración] que no son menester fuerzas corporales para ella, sino sólo amar y costumbre; que el Señor da siempre oportunidad, si queremos. Digo «siempre,» que, aunque con ocasiones y aun enfermedad algunos ratos impida …, no deja de haber otros que hay salud para esto; y en la misma enfermedad y ocasiones es la verdadera oración,

17. … Pasaba una vida trabajosísima, porque en la oración entendía más mis faltas. Por una parte me llamaba Dios; por otra, yo seguía al mundo. Dábanme gran contento todas las cosas de Dios; teníanme atada las del mundo. Parece que quería concertar estos dos contrarios … En la oración pasaba gran trabajo, porque no andaba el espíritu señor sino esclavo; y así no me podía encerrar dentro de mí (que era todo el modo de proceder que llevaba en la oración) sin encerrar conmigo mil vanidades.

Pasé así muchos años, que ahora me espanto …. Bien sé que dejar la oración no era ya en mi mano, porque me tenía con las suyas el que me quería para hacerme mayores mercedes. 18. … y miraba …, no los grandes pecados, sino los deseos que muchas veces tenía de servirle y la pena por no tener fortaleza en mí para ponerlo por obra.  19. … Con regalos grandes castigábais mis delitos. … mas verme recibir de nuevo mercedes, pagando tan mal las recibidas, es un género de tormento para mí terrible.

20. Gran mal es un alma sola entre tantos peligros. Paréceme a mí que si yo tuviera con quién tratar todo esto, que me ayudara a no tornar a caer,… . Por eso, aconsejaría yo a los que tienen oración, en especial al principio, procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo. Es cosa importantísima, aunque no sea sino ayudarse unos a otros con sus oraciones, ¡cuánto más que hay muchas más ganancias! Y no sé yo por qué … no se ha de permitir que quien comenzare de veras a amar a Dios y a servirle, deje de tratar con algunas personas sus placeres y trabajos, que de todo tienen los que tienen oración.

Porque si es de verdad la amistad que quiere tener con Su Majestad, no haya miedo de vanagloria;… Y creo que el que tratando con esta intención  lo tratare [de amistad a Dios] , que aprovechará a sí y a los que le oyeren y saldrá más enseñado; aun sin entender cómo, enseñará a sus amigos. …, las ha de hacer y no se han de dejar por miedo de vanagloria. 21. … Pues es tan importantísimo esto para almas que no están fortalecidas en virtud …que no sé cómo lo encarecer [animar]. 22. … Porque andan ya las cosas del servicio de Dios tan flacas, que es menester hacerse espaldas unos a otros los que le sirven para ir adelante. … le ayudará Dios, y crece la caridad con ser comunicada, y hay mil bienes que no los osaría decir, si no tuviese gran experiencia de lo mucho que va en esto.

CAPÍTULO 8

2. Por estar arrimada a esta fuerte columna de la oración, pasé este mar tempestuoso casi veinte años, con estas caídas y con levantarme y mal … Cuando estaba en los contentos del mundo, en acordarme lo que debía a Dios era con pena; cuando estaba con Dios, las aficiones del mundo me desasosegaban. Ello es una guerra tan penosa, que no sé cómo un mes la pude sufrir, cuánto más tantos años. Con todo, veo claro la gran misericordia que el Señor hizo conmigo: ya que había de tratar en el mundo, que tuviese ánimo para tener oración.

4. Pues para lo que he tanto contado esto es, … para que se entienda el gran bien que hace Dios a un alma que la dispone para tener oración con voluntad … en fin tengo por cierto la saca el Señor a puerto de salvación.

5. … De lo que yo tengo experiencia puedo decir, y es que por males que haga quien la ha comenzado [la oración], no la deje, pues es el medio por donde puede tornarse a remediar, y sin ella será muy más dificultoso. Y … quien no la ha comenzado, por amor del Señor le ruego yo no carezca de tanto bien. No hay aquí que temer, sino que desear; …que merezca los gustos y regalos que a estos da Dios, a poco ganar irá entendiendo el camino para el cielo; y si persevera, …, que nadie le tomó por amigo [al Señor] que no se lo pagase; que no es otra cosa oración mental [meditación], a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama. Y si vos aún no le amáis (porque, para ser verdadero el amor y que dure la amistad, hanse de encontrar las condiciones: la del Señor ya se sabe que no puede tener falta,…)

6. ¡Oh bondad infinita de mi Dios, …¡Oh, qué buen amigo hacéis, Señor mío! ¡Cómo le vais regalando y sufriendo, y esperáis a que se haga a vuestra condición y tan de mientras le sufrís Vos la suya!

Por esta fuerza que se hacen a querer estar en tan buena compañía, miráis que en esto a los principios no pueden más, ni después algunas veces; forzáis vos, Señor, … Sí, que no matáis a nadie … sino sustentáis la vida del cuerpo con más salud.

7. No entiendo esto que temen los que temen comenzar oración mental [meditación], ni sé de qué han miedo. … si con miedos me hace no piense en lo que he ofendido a Dios y en lo mucho que le debo … y en los grandes trabajos y dolores que pasó por mí.

Esta fue toda mi oración y ha sido cuando anduve en estos peligros,…  y muy muchas veces, algunos años, tenía más cuenta con desear se acabase la hora que tenía [de oración]…, y escuchar cuándo daba el reloj.

Y es cierto que era tan incomportable la fuerza que el demonio me hacía o mi ruin costumbre que no fuese a la oración, y la tristeza que me daba en entrando en el oratorio, que era menester ayudarme de todo mi ánimo… para forzarme, y en fin me ayudaba el Señor. Y después que me había hecho esta fuerza, me hallaba con más quietud y regalo que algunas veces que tenía deseo de rezar.

8. … Pues si a los que no le sirven sino que le ofenden les está tan bien la oración y les es tan necesaria, y no puede nadie hallar con verdad daño que pueda hacer, que no fuera mayor el no tenerla, los que sirven a Dios y le quieren servir ¿por qué lo han de dejar? Por cierto, si no es por pasar con más trabajo los trabajos de la vida, yo no lo puedo entender, y por cerrar a Dios la puerta para que en ella no les dé contento.

9. Porque de estos gustos que el Señor da a los que perseveran en la oración se tratará mucho, no digo aquí nada. Sólo digo que para estas mercedes tan grandes que me ha hecho a mí, es la puerta la oración. Cerrada ésta, no sé cómo las hará; porque, aunque quiera entrar a regalarse con un alma y regalarla, no hay por dónde, que la quiere sola y limpia y con gana de recibirlos. Si le ponemos muchos tropiezos y no ponemos nada en quitarlos, ¿cómo ha de venir a nosotros? ¡Y queremos nos haga Dios grandes mercedes!.

12. … Suplicaba al Señor me ayudase; mas debía faltar -a lo que ahora me parece- de no poner en todo la confianza en Su Majestad y perderla de todo punto de mí. Buscaba remedio; hacía diligencias; mas no debía entender que todo aprovecha poco si, quitada de todo punto la confianza de nosotros, no la ponemos en Dios.

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INDICACIÓN libre para la mañana

Los textos del libro de la vida de Teresa de Jesús nos ofrecieron indicaciones para nuestra oraciones-meditativas, pero siempre con libertad. En los dos encuentros anteriores hemos señalado:

1.Hacer memoria personal de la presencia de Dios en nuestra vida; recuerdos, impresiones, destellos.

2. Al día de hoy, darnos cuenta de lo deseos profundos que habitan el sendero de nuestro corazón y mente.

La INDICACIÓN que proponemos para este nuevo encuentro:

Experimentar la senda de Relación afectiva con/en Dios (que Teresa practico durante gran parte de su vida), con las palabras personales que habitan el corazón, en un camino sin límites hacia un silencio lleno de prójimos.

Extracto IV: TERESA, PEDAGOGÍA DE LA ORACIÓN…

Miguel Márquez Calle.  ocd

Si en algo coinciden los grandes maestros de oración de todas las tradiciones, no es en la complicación de sus formulaciones, sino en la simplicidad con la que expresan los elementos más esenciales del camino interior. …

Incluso en los grados más elevados de la mística, Teresa no abandona las simplicidades con las que se inició en la oración, aunque no le cueste trabajo ya imaginar, porque el Señor irrumpe sin que ella se canse. La máxima altura, hondura y santidad, coincide con la máxima simplicidad y llaneza.

Las cuatro maneras de regar el huerto nos llevan a centrar la vida en aquel que es fuente de todas ellas, del que dimanan todos los manantiales. …

Modo de oración

Teresa no tiene un método de oración articulado, sí un modo de oración, que describe de forma muy simple y no resulta nada difícil de enseñar,… . Su formulación es clara, aunque no sea tan claro el dinamismo posterior y los pasos siguientes, desde los primeros momentos de la meditación hasta la más alta experiencia de la contemplación:

“Procuraba lo más que podía traer a Jesucristo, nuestro Bien y Señor, dentro de mí presente, y esta era mi manera de oración V4, 8; Tenía este modo de oración: que, como no podía discurrir con el entendimiento, procuraba representar a Cristo dentro de mí, y hallábame mejor –a mi parecer- de las partes adonde le veía más solo (…) De estas simplicidades tenía muchas (…) Y tengo para mí que por aquí ganó mucho mi alma, porque comencé a tener oración sin saber qué era. V9, 4; Se esté allí con él, acallado el entendimiento. Si pudiere, ocuparle en que mire que le mira, y le acompañe y hable y pida y se humille y regale con él. 13, 22.”

            Realismo teresiano: oración es humanidad

La oración teresiana se discierne y sanea en lo real, entre los pucheros, se autentifica en las virtudes concretas. La mejor prueba de una oración verdadera es una persona saneada en lo humano, fortalecida en la capacidad de relación y el desprendimiento de sí, capaz de enfrentar las circunstancias dejándose labrar por ellas, sin evadirse, sin espiritualismos huidizos. El siglo XVI es rico en experiencias místicas, también en imposturas clamorosas, en mentiras extraordinarias, en milagros amañados, como en todos los tiempos, en búsqueda de mundos ideales, proyecciones y fugas de lo real.  …

Lo más importante de todo este camino de oración no son las realidades, los fenómenos extraordinarios, sino las virtudes: “La verdadera pobreza de espíritu, que es no buscar consuelo ni gusto en la oración –que los de la tierra ya están dejados-, sino consolación en los trabajos por amor del que siempre vivió en ellos, y estar en ellos y en las sequedades quieta.” V22, 11

            La Santa vive la oración en medio de circunstancias muy contradictorias, comenzando por su propia incapacidad para discurrir y sequedad, en toda clase de condicionantes, de enfermedad, críticas, murmuraciones, problemas familiares, problemas entre calzados y descalzos, etc. etc. Un acoso permanente desde dentro y desde fuera. Ahí se da la oración, en lo real, en el corazón del conflicto. Ella dice que en la misma enfermedad y ocasiones es la verdadera oración, “cuando es alma que ama, en ofrecer aquello y acordarse por quién lo pasa y conformarse con ello y mil cosas que se ofrecen”.V 7, 12

[El libro] “El Desierto en la Ciudad”, recoge un momento decisivo de la vida de Carlo Carreto, que marcó un antes y un después en su camino de oración. Él solía hacer diez horas de oración al día, se sentía dichoso, conocía las constelaciones de estrellas y tenía paz. Pero el abad le mandó a trabajar diez horas con los obreros. Obedeció. Pero al llegar la noche, descubrió que apenas le quedaban fuerzas y ganas de orar: “Me acordaba de la oración de mi madre, cargada con cinco hijos, o de los campesinos, obligados a trabajar doce horas al día durante el verano. Si para orar fuera necesario un poco de descanso, aquellas pobres gentes no hubieran podido nunca orar. Por eso el tipo de oración que yo había practicado abundantemente hasta entonces era la oración de los ricos, la de los cómodos y bien alimentados, dueños de su tiempo, que pueden disponer de su horario (…) No entendía nada, o, mejor, empezaba a entender las cosa verdaderas. ¡Lloraba! y las lágrimas corrían por la gandula que cubría mi fatiga de pobre. Y entonces, en ese estado de auténtica pobreza, es cuando logré hacer el descubrimiento más importante de mi vida de oración. ¿Queréis conocerlo? La oración es cosa del corazón, no de la cabeza. Sentí como si se me abriese en el corazón un torrente y por primera vez ‘experimenté’ una nueva dimensión de la unión con Dios. ¡Qué aventura tan extraordinaria me estaba sucediendo! Nunca olvidaré aquel instante”.*7

Descubre que lo cotidiano, sin revestimientos extraordinarios, sin devoción, encierra el secreto del camino interior: cuando no la tuvieren (devoción) no  se fatiguen, y que entiendan que no es menester, pues su Majestad no la da, y anden señores de sí mismos (…) importa mucho comenzar con esta libertad y determinación (…)V11, 14-15

Teresa es muy recelosa de una oración psicológica… exorciza permanente la tentación de dejarnos llevar de los gustos y no ir a la raíz, al desasimiento de sí en apertura a Él.                           ………………………………………………………………

*7 Carlo Carreto, El Desierto en la ciudad, Madrid, BAC 1979, p. 33-34.                       Descargado desde bcd.digicarmel.com, bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional  Teresa: pedagogía de la oración,

Texto del libro de “Lo esencialmente imprescindible para el discípulo”

Maestro sufí  Ibn´Arabi*

“A ti, que anhelas la belleza eterna…

Que Dios te conceda que consigas conocer cuál es el camino recto, lo encuentres y lo sigas.

Que Te emplee a ti y a nosotros en acciones que Le agraden y que se hagan por amor a Él. Pues el comienzo, el fin, y lo que se halla en medio, así como el éxito en todo ello, le pertenecen solo a Él.

Considera a toda la creación y, sobre todo, a la humanidad, con buena voluntad, aceptando, aprobando, perdonando, sirviendo, amando. Que ello sea lo que te caracterice en tus relaciones con el mundo. Escucha tu conciencia. Purifica tu corazón. En ese limpio corazón, ten siempre una oración por tus hermanos.

Busca un maestro perfecto que te conducirá por el recto camino.

Para avanzar por esta senda… tienes que estar ligero: ligero de bienes terrenales, ligero de preocupaciones de este mundo. Llévate cuidado, porque, si el amor de este mundo echa raíces en tu corazón, lo atenazará y será demasiado difícil extirparlo y arrojarlo. Mantén tu corazón ligado a Dios en humildad y en paz.

Lo primordial para ti es prestar atención en todo momento, estar atento a lo que llega a tu mente y a tu corazón. Reflexiona sobre esos pensamientos y sentimientos. Analízalos. Intenta controlarlos. Ten cuidado con los deseos de tu ego; salda tus cuentas con él.

Todo cuanto hagas, hazlo con el propósito de acercarte a tu Señor en tus actos de adoración y en las oraciones.

No te quedes satisfecho con tu estado espiritual. Avanza. Avanza sin descansar, sin detenerte. Con intención firme, ruega a Dios, la Verdad Última, que te eleve del estado en que te encuentras a un estado ulterior. Permanece con la Verdad Última. No te olvides nunca de Él. Siente siempre su presencia”.

* Murcia 1.165 – Siria 1.240. Místico musulmán, conocido por la tradición como el mejor maestro.

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