Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. Hemos comenzado el tiempo de Adviento y la oración contemplativa nos llevará a meditar sobre el mismo.
El Adviento es un tiempo de espera, tiempo lleno de Presencia. Es la celebración de una llegada ya acontecida, cuya plenitud aún aguardamos. Es la tensión de vivir entre la memoria de un nacimiento en Belén y la expectativa de una venida gloriosa. No es una espera ociosa, sino una preparación activa, una vida orientada por la promesa. El Adviento nos invita a empezar de nuevo. Se nos ofrece una nueva oportunidad de romper inercias, de dejar atrás lo viejo y explorar algo nuevo en nuestra existencia.
Adviento nos habla de esperanza, de algo mejor que está por llegar. Esta esperanza es como la huella, el anhelo, que Dios ha puesto en nuestro corazón. Dios ha soñado al hombre y el hombre anhela a Dios. Es la «esperanza que no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha sido dado» (Rm 5:5).
Adviento, es tiempo de velar, de dejar de estar dormidos, es hora de levantarse, porque la salvación está cerca de nosotros. Adviento nos invita a desprendernos de la oscuridad y salir a la luz… «Que vuestra vestidura sea Cristo”. El Adviento cristiano tiene un nombre y un rostro: el de un Dios que entra en la historia, para compartir nuestra espera desde dentro. María es la figura del Adviento, la que acoge la Palabra y responde: “Hágase en mí”.
Vigilad y orad, se nos dice, para descubrir el Cristo, que viene en las circunstancias actuales y a afrontarlas como proceso necesario de una liberación total de la humanidad, para dejar de ser esclavos y vivir la conversión del corazón.
Los místicos viven el Adviento, como un tiempo de gestación interior, donde Cristo se forma dentro del alma. Es un tiempo de espera gozosa y contemplativa.
Al comenzar el tiempo de Adviento, el Maestro Eckhart decía: “Entramos en el tiempo del nacimiento eterno, por el cual Dios Padre ha engendrado en la eternidad y no cesa de engendrar a fin de que ese mismo nacimiento se produzca hoy en el tiempo, en la naturaleza humana. Pero el que se produzca siempre ese nacimiento ¿de qué me sirve, si no acontece en mí? Que acontezca en mí, eso es lo que importa… El propósito principal de Dios es dar vida y no está satisfecho hasta que no engendre a su Hijo en nosotros. Y tampoco el alma estará nunca satisfecha, hasta que el Hijo nazca en ella”.
Esta es la verdadera esencia de este tiempo de Adviento: una espera activa, amorosa y llena de esperanza. Es el tiempo en que Dios llama suavemente a la puerta del corazón y el alma aprende a decir: “Ven, Señor Jesús”. “Maranatha».
Nuestra vida debe ser un constante Adviento, porque Adviento es aprender a reconocer al Dios que viene, viene, viene siempre…
Oración on line:
Día 4.12.2025 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBP
Textos Orantes:
Santa Isabel de la Trinidad, OCD. Francia 1.8880 -1.906, mística contemplativa.
De una carta a un sacerdote.
“El santo tiempo de Adviento… es muy especialmente el tiempo de las almas interiores, el tiempo de las almas, que viven constantemente y en todo lo que hacen “escondidas en Cristo” (Col. 3,3), en el centro de sí mismas. A la espera del gran misterio. Hagamos en nuestra alma un vacío, que le permita venir a ella para comunicarle su vida eterna… Y luego, escuchémosle en el silencio de la oración… Pidámosle que nos haga veraces en nuestro amor”.
Dietrich Bonhoeffer, Alemania, 1906-1945, pastor y uno de los grandes teólogos protestantes del siglo XX.
(cartas y documentos desde la prisión)
“Celebrar el Adviento significa saber esperar. Esperar es un arte, que nuestra época impaciente ha olvidado”.
Mientras haya personas, Cristo caminará la tierra como tu prójimo, como Aquel por medio de quien Dios llama, te habla, te demanda. Esa es la gran seriedad
y la gran bendición del mensaje de Adviento.
El Adviento crea personas nuevas”.

