Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. En la oración de hoy, queremos unir la festividad de María Inmaculada del día 8 y la celebración de San Juan de la Cruz, que celebraremos el 14 de diciembre. La oración de este jueves nos lleva con San Juan de Cruz, a caer en la cuenta de que somos habitados por la Santísima Trinidad.
La grandeza de María fue su FIAT. María, no puso ningún obstáculo a que lo divino, que había en ella, se desplegara totalmente, por eso llegó a la plenitud de lo humano. María es buena noticia para todos, nos enseña a desvelar lo que hay de Dios en cada uno de nosotros.
En el Ev. (Jn 14,23) se nos dice: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él”.
La experiencia trinitaria se manifiesta, como Misterio de Comunión y Amor, como flujo constante de Amor, donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se entregan y acogen mutuamente, y obran juntos en el alma para realizar esta unión. Es una realidad vivida y sentida en la interioridad, donde el alma humana, imagen y semejanza de Dios, es reflejo de la Santísima Trinidad por la acción de su Amor y participa de este dinamismo, donde ya no hay separación, sino participación en la vida divina.
San Juan de la Cruz lo describe como la unión íntima con Dios, tan profunda, que el alma, herida por la “llama de Amor Viva”, se convierte en morada de la Santísima Trinidad, experimentando la Presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como una llama suave que la transforma, no con dolor, sino con deleite y unión profunda y amorosa en su más profundo centro. Expone San Juan de la Cruz en Llama: “El alma, como las tres personas de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo son los que hacen en ella esta divina obra de unión.” (Ll 2,1).
Santa Teresa de Jesús nos habla de la inhabitación de la Trinidad en ella: «Estando una vez con esta presencia de las tres Personas que traigo en el alma, era con tanta luz que no se puede dudar estar allí Dios vivo y verdadero”. (R 56).
La espiritualidad cristiana consiste en despertar a la Presencia Trinitaria en el fondo del alma, que nos lleva a vivir la plenitud del ser que somos.
Hoy nos unimos a nuestros hermanos judíos en la festividad de Janucá, que se celebra desde el 14 al 22 de diciembre. También es conocida como la Fiesta de las Luces o Luminarias. Conmemora la re-dedicación del Segundo Templo de Jerusalén. Por aquel entonces, Judea estaba bajo el dominio del Imperio Seléucida. Antíoco IV, rey Seléucida, intensificó la opresión contra los judíos, prohibiendo sus prácticas y profanando el Templo de Jerusalén. La rebelión de los Macabeos y su victoria contra el Imperio les devolvió la independencia en el año 165 a.C. La tradición judía habla de un milagro, porque pudo encenderse el candelabro del templo durante ocho días consecutivos, ya que únicamente contaban con aceite para iluminarlo durante una noche. Por este motivo las velas de un candelabro de nueve brazos, se encienden de manera progresiva, una cada noche, hasta un total de ocho, para conmemorar el milagro. Al terminar de encender las luces, se recita una oración de acción de gracias por la protección y el amor de Dios a sus fieles.
Oración on line:
Día 11.12.2025 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm.
La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBP
Textos Orantes:
San Juan de la Cruz, OCD
Llama de amor viva.
“Y no es de tener por increíble que a un alma ya examinada, purgada y probada en el fuego de tribulaciones, trabajos y variedad de tentaciones, y hallada fiel en el amor, deje de cumplirse en esta fiel alma, en esta vida, lo que el Hijo de Dios prometió, conviene a saber: que si alguno le amase, vendría la Santísima Trinidad y moraría de asiento en él (Jn.14, 23); lo cual es ilustrándole el entendimiento divinamente en la sabiduría del Hijo, y deleitándole la voluntad en el Espíritu Santo, y absorbiéndole el Padre poderosa y fuertemente en el abrazo abisal de su dulzura”.
Corán (3, 37 y 21, 3).
“Y acuérdate de cuando los ángeles dijeron: ¡Oh María! Dios te ha elegido y te ha purificado. Te ha elegido sobre todas las mujeres de los mundos.
Y acuérdate de aquella que conservó su virginidad. Infundimos en ella parte de nuestro Espíritu. De ella y de su Hijo hicimos una aleya (signo) ante los mundos”.

