TEXTO JUNIO: Meditación-Orante en el Silencio Contemplativo. Mañana de sábado en las Caldas (antigua casa de espiritualidad dominica)

ÍNDICE: los textos utilizados en la mañana del sábado

  • Bienvenida- Presentación del encuentro.
  • 1º Texto: VII Extracto; CANTICO ESPIRITUAL (CA)   de S. Juan de la Cruz

* 2º Texto; Extracto I “DEL CANTAR BÍBLICO AL CÁNTICO DE JUAN DE LA CRUZ, por  Xabier Pikaza                   

  • 3º Texto; CANTAR DE LOS CANTARES 2 canción.
  • –Característica del Espacio y Tiempo en el Silencio Contemplativo

  Bienvenida        Junio 2026 Las Caldas

Hoy es y podemos vivir este espacio y tiempo en la relación con Dios con anhelos altos, deseos y alegría. Sintámonos bienvenidas también para ello.

Dice la gran estudiosa de S. Juan de la Cruz Luce López Barallt en su libro íntimamente personal “la cima del éxtasis”: “…caigo en cuenta que ser felices también es un acto de valentía extrema.  Pocos deciden serlo de veras y proceden a tomar medidas para conseguirlo: probablemente el dolor todavía se estila más en nuestra cultura religiosa (y aun civil) que el gozo aceptado como bendición. He aprendido aceptar la “cruz” de mi felicidad… Lo heroico en el fondo no solo es abrazar la felicidad como obligación gozosa sino -he aquí el gran reto- mantener la misma dicha el día que Dios nos retire la fuente de nuestra alegría. … lo que debo decir es que las personas que más han aleccionado mi alma en este extremo de la aceptación madura de las bendiciones de la vida han sido siempre personas felices. A veces heroicamente felices en medio de una desdicha que han tenido la valentía de superar … en una autentica armonía con Dios … cumplen en si mismos Su voluntad, irradiando una alegría redentora…” .Leamos también los textos de hoy desde esta mirada humanamente divina. Hoy traemos el VII extracto del Cantico Espiritual (A) de San Juan de la Cruz, un comentario sobre él de Xabier Pikaza y terminar con un texto del segundo cantar o segunda parte del poema del Cantar de los Cantares. Texto judío y ecuménico (común a todas las iglesias cristianos).

Una vez más estamos bajo el cobijo de esta antigua casa de espiritualidad dominica en las Caldas. Tantos encuentros y desencuentros en Dios nos arropan y sobre manera nos da esperanza tanta profecía cumplida al sostener hoy a las personas más abandonadas por ser y sentirse distintas. Gracias a la fundación San Martin de Porres por apoyar nuestra relación con Dios en el silencio contemplativo y por sostener la vida.

1º Texto;

2º Textos; Extracto I “DEL CANTAR BÍBLICO AL CÁNTICO DE JUAN DE LA CRUZ.”                      SOBRE EL PRINCIPIO DEL AMOR EN OCCIDENTE.  por  Xabier Pikaza

El Cantar de los Cantares, texto clave del amor humano y divino, es uno de los libros más bellos de la Biblia y de la literatura universal. Su argumento no es el mito de la teogamia [matrimonio de los dioses], … que aparece en casi todas las culturas tradicionales … El Cantar es ante todo un sorprendente, enigmático y profundo poema del amor humano, un estallido de enamoramiento y bodas, el poema vital de amor de una pareja que descubre en sí misma los valores y misterios de la creación originaria. No es un tratado filosófico, ni un himno religioso estrictamente dicho, ni un discurso teológico, sino el canto integral de la unión de un hombre y de una mujer, que se encuentran y «dicen» (se dicen) su amor personal, teniendo como fondo los motivos de la naturaleza y de la historia israelita. …  

… En San Juan de la Cruz, el tema y motivo del amor humano (experiencial, de encuentro mutuo y encarnado) del Cantar de los Cantares vuelve a situarse en el centro de la vida y pensamiento. …                                                                                                                                                   Ésa es, a mi juicio, la aportación suprema del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz.                                                                              

El Cántico Espiritual interpreta la vida como parábola de amor y así revela y canta su despliegue, en notas de pasión enamorada, pasión en la que Dios mismo aparece inmerso en el amor de comunión, como fondo y garantía, como verdad y «esencia» (en sentido radical, … ) del amor enamorado. Ese Cántico Espiritual es un cantar distinto, en el sentido externo, ni tiene pretensiones de originalidad literaria, pues San Juan de la Cruz no ha querido inventar algo que fuera no sabido, sino decir nuevamente con su voz lo que ya se venía diciendo en una larga historia de amor, cuya cumbre y «verdad» revelada es el Cantar de los Cantares (no Platón), … según su experiencia.

San Juan de la Cruz, en su Cántico Espiritual, ha recreado los poemas del Cantar bíblico, que están al fondo de la tradición amatoria del judaísmo y cristianismo. De esa forma, él ha querido reescribir desde su perspectiva cristiana y renacentista los motivos y temas del Cantar bíblico donde se encuentran los símbolos básicos y la inspiración de fondo de su obra. La Biblia le ha dicho que el amor humano se identifica en su verdad con el amor divino; por ella sabe, además, que ese amor no se demuestra, sino que se vive y canta, en palabras de belleza enamorada. El Cantar le ha enseñado que Dios es poesía: no se revela en una ley moral para cumplirse, ni por argumentos racionales o ritos sagrados, sino a través de una palabra y experiencia universal de amor de … (pareja), un amor que todas las religiones o culturas pueden compartir, pues subyace en todas ellas. Los grandes intérpretes judíos y cristianos supieron, en el fondo, que el Cantar expresaba en su forma humana el amor definitivo, que es el amor de Dios. El Cantar no era una «alegoría» (sombra, imagen lejana) del amor de Dios, sino el mismo amor de Dios, que es amor humano, de manera que su realidad (su argumento) era la historia del amor humano (que es el amor divino), desde la perspectiva del encuentro de dos enamorad@s. Por eso, sus cantos valen por igual para judíos y gentiles, cristianos y paganos e, incluso, para agnósticos o ateos. Todos los hombres y mujeres que despierten al amor y descubran en ese despertar una presencia de misterio podrán asumir este Cantar, escrito en hebreo, desde la perspectiva israelita, pero emparentado con diversas culturas de Oriente (Mesopotamia, Egipto…) y del conjunto de la humanidad. El Cantar no es un libro confesional (o de una religión exclusivista), sino un conjunto de poemas aplicables al conjunto de la humanidad. Todo es israelita en sus poemas, pero nada es exclusivamente israelita, porque es humano, de manera otros pueblos pueden asumirlo, desde sus propias perspectivas. Ciertamente, al fondo del Cantar se encuentra Dios, pero no es un Dios separado al que haya que subir, dejando atrás el mundo (la carne de la historia y del encuentro de un hombre y una mujer), sino el Dios de ese mismo amor apasionado, … es decir, de la encarnación: todo es humano en el Cantar (y en Jesús), siendo todo totalmente divino. Dios no está fuera de ese amor, sino en ese mismo amor de los amantes del Cantar.                                                     

Desde ese fondo ha vuelto a escribir San Juan de la Cruz, desde la tiniebla extrema de la cárcel toledana, el mismo Cantar de los Cantares (¡no otro, el mismo!), pero con libertad soberana, diciendo lo mismo, pero con sus propias palabras. Ésa es la verdad del Cántico Espiritual (poema), que San Juan de la Cruz toma como «escritura» (verdad inspirada), por encima de sus comentarios «teológicos», de los que él mismo dice que son secundarios (determinados por la ascética espiritual y por la escolástica oficial de su tiempo). De ese Cántico tratamos, no de sus interpretaciones posteriores (empezando por las del mismo S. J. Cruz). …                                                                                                                                                                                               

Como he destacado ya, muchos han dicho y siguen diciendo, en sentido peyorativo, que San Juan de la Cruz era un platónico, de manera que su Cántico era una versión algo renovada, pero en el fondo equivalente, del ascenso espiritual y desencarnado del alma, que Platón habría propuesto … Su camino de contemplación se entendería, según eso, como ascenso de la mente que se va elevando del plano sensible al espiritual, de la materia a las ideas eternas. … Ciertamente, en un sentido, Juan de la Cruz era platónico, como lo eran de algún modo los poetas y maestros espirituales de su tiempo. Pero en un sentido más hondo, él no es platónico, sino humano y cristiano, en la línea del Cantar de los Cantares, de manera que no le interesa el ascenso de las almas, sino el encuentro personal de la persona y Dios; no pretende la superación de la materia en sí, sino la purificación del alma o, mejor, de la persona, para el encuentro del amor de Dios, que es (se revela en) el mismo amor humano (según el Cantar de la Biblia, conforme al principio de la encarnación de Dios en Jesús). Por eso, él no busca a Dios en la jerarquía del mundo superior, sino por abajamiento de amor, simbolizado por la encarnación y por la cruz.

3º Texto; CANTAR DE LOS CANTARES, 2 cantar

Equivale a un superlativo: “el más bello de los cantares”, una de las más logradas expresiones del amor. Celebra el amor. Para el que ama todo es bueno y bello.

San Pablo ha podido ver en él, el símbolo profundo del amor de Cristo por su Iglesia. Bernardo de Claraval, Francisco de Sales, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús y muchos otros místicos acuden al lenguaje del Cantar para expresarse. Les sirve para traducir la experiencia mística de su amor sagrado.

El amor humano es, en la Biblia, la imagen que expresa mejor el amor de Dios a su pueblo, porque el amor humano es un reflejo de Dios, porque “Dios es Amor” (1ª Juan 4, 7). 

Cantar de los Cantares, 2

“¡Oíd que ha llegado mi amado

saltando sobre los montes,

brincando por los collados!

Es mi amado como un gamo

es mi amado un cervatillo.

Mirad: se ha parado

detrás de la tapia,

atisba por las ventanas,

mira por las celosías.

Habla mi amado y me dice:

¡levántate, amada mía

hermosa mía, ven a mi!

Porque ha pasado el invierno

las lluvias han cesado y se han ido,

brotan flores en la vega,

llega el tiempo de la poda,

el arrullo de la tórtola

se deja oír en los campos;

Apuntan los frutos de la higuera

la viña en flor difunde perfume.

¡Levántate, amada mía,

hermosa mía, ven a mi”

Características del Espacio y Tiempo “en el silencio contemplativo”

Nos gusta recordar en cada encuentro de meditación los elementos que vamos construyendo:

Silencio: donde el ritmo de un mantra o invocación personal acalla la mente y posibilita percibir la infinita atención de Dios hacia cada un@. Silencio como senda, hábito, que abre la mirada de nuestra atención hacia los demás, hacia todo, hacia Dios.

Textos inspirados: que quieren lanzar hacia el infinitito nuestro andar; el Carmelo tiene una riqueza singular de místic@s, sobre todo mujeres: Teresa de Jesús, Isabel de la Trinidad, Teresita de Lisieux … nos comunican su camino y su encuentro con Dios-Amor. Textos de nuestra diversa tradición cristina, ecuménicos, abiertos a la profundidad de todos los linajes y senderos. Y un anhelo, es nuestra identidad, también de textos místicos de otras tradiciones, en los que se refleja el camino y la relación con Dios, con otras palabras y maneras.

El Cuerpo que somos: reconocer su hablar, hablares. Atender la postura, la respiración, el movimiento, la relajación, la quietud; en nuestro cuerpo habita la relación con Dios.

En Soledad y en Compañía: donde la libertad de la experiencia personal se hace consciente y donde se cimentan las relaciones que somos con todo.

La Naturaleza: los “vestidos” de Dios, ojos del Amado, donde mirarla y ser miradas, donde sentirnos queridas en la Presencia.

El Amor Misterio de Dios: Hacemos consciente su Presencia como invocación, que sustenta y acoge todo y la “nada” que menciona Juan de la Cruz. Donde la confidencialidad que cuida, nos cuida y la sabiduría que nos legaron, nos forma. Donde el intercambio de nuestras palabras es apropiada, contagiosa, suficiente y caben todas como amigas de Dios que somos.

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