Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. En la oración de este jueves vamos contemplar la creación como un don de Dios y un sacramento de comunión.
La creación es un don recibido de Dios, un regalo de amor gratuito, que manifiesta la huella divina en el cosmos, e invita al ser humano a cuidarla y a vivir en actitud de profunda gratitud y contemplación. Contemplarla nos conduce a saborear el mundo como creación de Dios y sacramento de su Presencia.
El Salmo 19, 1: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos”. La naturaleza y el cosmos son un lugar de revelación, hogar común, espacio para encontrar a Dios y contemplar su hermosura.
Todos los místicos nos invitan a vivir la experiencia contemplativa de la creación en un encuentro de silencio interior, que nos permita escuchar el susurro del Espíritu Santo en el viento, en el agua, en el canto de los pájaros, en el corazón de cada persona, en todo lo que existe como reflejo vivo de su Amor. La contemplación nos ayuda a entrar en una comunión profunda con el origen de la vida y a responder con gratitud a su llamada.
Para Santa Hildegarda de Bingen, el universo no es un objeto inerte, sino una sinfonía viva, impregnada de la presencia divina.
San Francisco de Asís nos propone en el Cántico de las Criaturas reconocer la naturaleza, como un espléndido libro abierto en el que Dios nos habla. Francisco siente a todos los elementos del universo como hermanos y hermanas creados por el Señor: “Alabado seas, mi Señor, en todas las Criaturas….”
San Juan de la Cruz contempla la creación como un reflejo del amor divino, que lo sostiene todo, siendo las criaturas huellas de la hermosura del Amado, rastro del paso de Dios en ellas.
En Cántico Espiritual escribe: “Mil gracias derramando, pasó por estos sotos con premura, y yéndolos mirando, con solo su figura, vestidos los dejó de hermosura”.
San Ignacio de Loyola solía conmoverse hasta las lágrimas al mirar estrellas, contemplando cómo toda la creación es un flujo constante del amor divino: “Hallar a Dios en todas las cosas”.
También el Papa Francisco en la encíclica Laudato si’ dice: “La creación es un don…Cuidarla es un acto de fe, una respuesta agradecida al amor de Dios. Cuando destruimos la tierra, rompemos la armonía, que San Juan de la Cruz veía entre el alma y su Amado; cuando la protegemos, participamos en su unión con el Creador”.
La Creación no es algo estático, está haciéndose, es manifestación continua de la acción creadora de Dios a través de las criaturas, en un mundo en evolución. Es un signo a través del cual, el Misterio se nos revela.
Hoy nos unimos a nuestros hermanos judíos, que desde día 26 de septiembre al 2 de octubre, celebran Sukkot o Fiesta de las Cabañas o de los Tabernáculos. Es una fiesta de alegría y agradecimiento a Dios. Dt 16 dice: «celebrarás la fiesta de los Tabernáculos… te alegrarás en su festividad..”. Conmemora los 40 años de peregrinaje del pueblo de Israel por el desierto, tras su salida de la esclavitud en Egipto, periodo en el que habitaron en cabañas frágiles, protegidos por Dios.
Oración on line:
Día 24.9.2026 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm. La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom:
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ID de reunión: 837 1363 6409En la
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Del Salmo 103
“Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto.
Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
y no vacilará jamás;
la cubriste con el manto del océano
y las aguas se posaron sobre las montañas.
De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto.
Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
Cantaré al Señor mientras viva,
tocaré para mi Dios mientras exista;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor.
¡Bendice, alma mía, al Señor!
Baghabad Gita, 10. Texto sagrado hindú, siglos V a II a.C.
“Yo soy el Uno, origen de todo. La evolución de todo procede de mi.
Yo soy el alma que habita en el corazón de todas las cosas.
Yo soy el principio, el medio y el fin de todo cuanto vive.
Sábete además, que soy la semilla de todo cuanto es;
Y que ningún ser móvil o inmóvil puede ser jamás sin mi.
Mas ¿en qué te ayuda a ti conocer esta diversidad?
Sabe que con una simple fracción de mi ser,
penetro y sostengo el universo.
Sábete que Yo Soy”.

