

Bienvenida Sept 2023
El presente hace único cada Bienvenida. Sintamos así lo que el Espíritu trae ahora. El presente es una perla inspiradora en el texto que nos va acompañar de Franz Jalics j.s.
Continuamos la propuesta de Oración en el Silencio Contemplativo, camino esencial del espíritu carmelita, por tanto, del CEI (carmelo ecuménico e interreligioso) y de otras muchas tradiciones. Esta propuesta solo busca facilitar un Espacio y Tiempo, quizás más consciente, en la relación personal con quien sabemos que nos ama antes, ahora y siempre … hagamos lo que hiciéramos. Vamos atisbando que un sorbo de esa relación “por experiencia” sacia “la sed”. Esto es contemplación; relación personal en Dios. Las tradiciones de los múltiples caminos espirituales y de nuestra cultura nos señalan “el Silencio” como la fértil tierra llena de vida para dar un paso más en el encuentro. Esta es la propuesta que miramos desde los ojos singulares; el interreligioso, ecuménico, carmelita. Vamos avanzar con la maestra “por experiencia” Sta. Teresa de Jesús y sus textos del libro “Camino de Perfección” que inspira y contagia esta senda contemplativa. Hoy también utilizaremos un textos ecuménico que conocemos de Khallil Gibra, lleno de vibración.
Parece conveniente dejar señalado por escrito el programa de esta mañana por sus novedades:
Una vez acondicionado nuestro espacio;
. Entorno a las 10,15-30h Bienvenida y repaso del programa.
. Primera parte: de 50 a 60 mit
a-Sintonización corporal-Relajación, lectura del 1º texto, 20 mit meditación-oración en el silencio junt@s. 3 mit de pie para soltar el cuerpo con unos ligeros ejercicios.
b-Seguimos otros 20 mits meditación- oración silencio junt@s.
c- Breve compartir, 10-15 mit.
. Descanso donde podemos hablar con moderación.
. Segunda Parte: unos 90-100 mit
- Canto de interiorización, lectura de los textos, 20 mits medit-oración en Silencio junt@s.
- Meditación- Oración libre a solas o juntas ( en la naturaleza, en la capilla,… libre) en Silencio entorno 45 mit a 1 hora.
- Compartir libremente, 15 mit.
. Comida los apuntados a partir de las 14h.
Queremos seguir expresando el marco, la atmósfera en la que seguimos viviendo este encuentro, este espacio y tiempo que facilita muchas virtudes de nuestra rica tradición. Así manifestamos un habiente; en el Dios Amor, en la Naturaleza, en el Silencio y la soledad Sonora. Un Espacio seguro, confidencial, donde cuidar y cuidarnos. Donde disponer de pequeñas dosis de formación contemplativa. Donde habilitar pequeños tiempos, suficientes, para compartir nuestra experiencia en la oración, con palabras cortas, moderadas, que quepan todas. Palabras que contagien de Espíritu. Donde lo importante es la Presencia, las/os otras/os.
Continuamos apoyando un camino de contemplación que ineludiblemente nos lleva y sustenta las “obras” que diría Teresa. Queremos repetir la posibilidad de que, a mitad del año, el fin de semana 9-11 de febrero, disponer más tiempo de mayor dedicación a la relación con Dios. La Hermana C.M Beatrice nos facilitara su apoyo.
Nosotr@s estrenamos esta casa y queremos dar gracias por su existencia. Una casa cargada de mucha historia en la relación con Dios, en el camino espiritual de esta tierra, que no es ajena a la pelea de hoy. Hoy en la “relación” con Dios, priorizan a las personas que la sociedad aparta a las cunetas, para que tengan un espacio y tiempo de dignidad de hijo@s de Dios gracias a la fundación San Martin de Porres de los dominicos.
Rumi maestro sufí también por experiencia dice; “Tu sed atrae a Dios porque tu anhelo por Dios es el anhelo de Dios por ti”.
Hoy, ahora, aquí, podemos permitirnos, segura y confiadamente vivir en la experiencia.

Primer texto;
“Camino de Perfección” de ST. Teresa de Jesús
Extracto de los capt;19,20,21 y 22 utilizados
- “Hay unas almas y entendimientos tan desbaratados como unos caballos desbocados, que no hay quien las haga parar. Ya van aquí, ya van allí, siempre con desasosiego… Heles mucha lástima, porque me parecen como unas personas que han mucha sed y ven el agua de muy lejos, y cuando quieren ir allá, hallan quien las defienda (obstaculice) el paso al principio y medio y fin… estaban dos pasos de la fuente de agua viva que dijo el Señor a la Samaritana, que quien la bebiere no tendrá sed.” C.P. 19,2
- “Mas ¡con qué sed se desea tener esta sed! Porque entiende el alma su gran valor, y aunque es sed penosísima que fatiga, trae consigo la misma satisfacción con que se mata aquella sed, de manera que es una sed que no ahoga sino a las cosas terrenas, antes da hartura, de manera que cuando Dios la satisface, la mayor merced que puede hacer al alma es dejarla con la misma necesidad, y mayor queda (ganas) siempre de tornar a beber esta agua.” (cp 19,2)
- “otra propiedad del agua es que harta y quita la sed. Porque sed me parece a mí quiere decir deseo de una cosa que nos hace gran falta, que si del todo nos falta nos mata…¡Oh Señor mío, y quién se viese tan engolfada en esta agua viva…” (cp. 19,8)
- “¿Para qué pensáis, hijas, que he pretendido declarar el fin y mostrar el premio antes de la batalla, con deciros el bien que trae consigo llegar a beber de esta fuente celestial, de esta agua viva? Para que no os congojéis del trabajo y contradicción que hay en el camino, y vayáis con ánimo y no os canséis…. pensando no tendréis fuerza para llegar a él y que no sois para ello.” (cp.19,14)
- “Mirad que convida el Señor a todas. Pues es la misma verdad, no hay que dudar. Si no fuera general este convite, no nos llamara el Señor a todas,…no les faltará esta agua viva.” (cp. 19,15)
- “(…) públicamente nos llama a voces. Mas, como es tan bueno, no nos fuerza, antes da de muchas maneras a beber a los que le quieren seguir, para que ninguno vaya desconsolado ni muera de sed. Porque de esta fuente caudalosa salen arroyos, unos grandes y otros pequeños, y algunas veces charquitos para niños, que aquello les basta, y más sería espantarlos ver mucha agua; éstos son los que están en los principios.
Así que, hermanas, no hayáis miedo muráis de sed en este camino. Nunca falta agua de consolación tan falto que no se pueda sufrir. (…) Y con ir siempre con esta determinación de antes morir que dejar de llegar al fin del camino, si os llevare el Señor con alguna sed en esta vida, en la que es para siempre os dará con toda abundancia de beber y sin temor que os ha de faltar.” (cp. 20,2)
- “Ahora, para comenzar este camino que queda dicho de manera que no se yerre desde el principio, tratemos un poco de cómo se ha de principiar esta jornada, porque es lo que más importa; … No digo que quien no tuviere la determinación que aquí diré le deje de comenzar, porque el Señor le irá perfeccionando; y cuando no hiciese más de dar un paso, tiene en sí tanta virtud, que no haya miedo lo pierda ni le deje de ser muy bien pagado.” (cp. 20,3)
- “No es ya tiempo, hermanas, de juego de niños, que no parece otra cosa estas amistades del mundo, aunque sean buenas; (…) de «si me queréis», «no me queréis»,” (cp. 20,4)
- “Ahora, tornando a los que quieren ir por él y no parar hasta el fin, que es llegar a beber de esta agua de vida, cómo han de comenzar, digo que importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájase lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera llegue allá, siquiera se muera en el camino o no tenga corazón para los trabajos que hay en él, siquiera se hunda el mundo, como muchas veces acaece con decirnos: «hay peligros», «fulana por aquí se perdió», «el otro se engañó», «el otro, que rezaba mucho, cayó», …, «no es para mujeres, que les podrán venir ilusiones», «mejor será que hilen» …,” (cp. 21,)
- “hijas mías, todos caminamos para esta fuente, aunque de diferentes maneras. Pues creedme vosotras y no os engañe nadie en mostraros otro camino sino el de la oración. Yo no hablo ahora en que se vocal o mental para todos; (…) Peligro será no tener humildad y las otras virtudes;” (cp.21)
- “Sabed, hijas, que no está la falta para ser o no ser oración mental en tener cerrada la boca. Si hablando, estoy enteramente entendiendo y viendo que hablo con Dios con más advertencia que en las palabras que digo, junto está oración mental y vocal. (…) Mas si habéis de estar, como es razón se esté, hablando con tan gran Señor, que es bien estéis mirando con quién habláis y quién sois vos, siquiera para hablar con crianza (con educación). (…) Pues nunca Vos, Señor, permitáis se tenga por bueno que quien fuere a hablar con Vos, sea sólo con la boca.” (cp. 22,1)
- “¿Quién puede decir es mal, si comenzamos a rezar las Horas o el rosario, que comience a pensar con quién va a hablar y quién es el que habla, para ver cómo le ha de tratar? Pues yo os digo, hermanas, que si lo mucho que hay que hacer en entender estos dos puntos se hiciese bien, que primero que comencéis la oración vocal que vais a rezar, ocupéis harto tiempo en la mental. Sí, que no hemos de llegar a hablar a un príncipe con descuido…” (cp. 22,3)
- “Esta es oración mental, hijas mías, entender estas verdades. Si queréis ir entendiendo esto y rezando vocalmente, muy enhorabuena. No me estéis hablando con Dios y pensando en otras cosas, que esto hace no entender qué cosa es oración mental.” (cp. 22,8)
Segundo Texto de Khalil Gibran *
Vuestro corazón conoce en silencio los secretos de los días y de las noches.
Mas vuestros oídos ansían oír lo que vuestro corazón sabe.
Deseáis conocer en palabras aquello que siempre conocisteis en pensamiento.
Deseáis tocar con los dedos el cuerpo desnudo de vuestros sueños.
Y es buen que así lo deseéis.
La fuente secreta de vuestra alma necesita brotar y correr; murmurando hacia el mar.
Y el tesoro de vuestras profundidades ilimitadas necesita revelarse a vuestros ojos.
Pero no uséis balanzas para pesar vuestros tesoros desconocidos.
Y no procuréis explorar las profundidades de vuestro conocimiento con varas ni con sondas.
Porque vuestro Yo (ser) es un mar sin límites y sin medidas.
No digáis: encontré la verdad. Decid mejor: encontré una parte de la verdad.
No digáis: encontré el camino del alma. Decid mejor: encontré el alma andando por mi camino.
Porque el alma anda por todos los caminos.
El alma no marcha en línea recta, ni crece como una caña.
El alma se despliega, como un loto de innumerables pétalos.
Y si tu corazón, tu alma, te lo sugiere, da gracias a Dios porque te creó así, como eres.
*del libro El Profeta(1.883-1931), cristiano maronita, poeta influido especialmente por el misticismo sufí.

Tercer texto: La Percepción (atención) de Franz Jalics
Extracto del libro “Ejercicios de contemplación”
“No hay que ser un gran maestro espiritual para saber que el camino hacia Dios se abre por medio de la percepción (atención; el concepto que usan otras escuelas o tradiciones) y no por el pensamiento discursivo. Dios está presente, pero no lo percibimos. En el desarrollo de la fe religiosa desempeña un importante papel el pensamiento reflexivo, sobre todo al principio. Si tomamos el camino de la contemplación, es imprescindible un cambio radical del pensar discursivo a la percepción.
El ser humano está hecho de tal manera que su comportamiento se desarrolla en tres pasos: percibir, pensar, hacer. Al principio siempre está la percepción. Existen percepciones de los sentidos, como oír, palpar, gustar, ver y oler. La percepción espiritual se denomina toma de conciencia, comprensión, descubrimiento. Corresponde a la palabra latina «perceptio» y consiste en que nos damos cuenta de algo de la realidad.
A la percepción le sigue el pensar. Es nuestra primera reacción ante lo percibido. Incorporamos lo percibido. Esto se efectúa a través del pensamiento discursivo de la razón (inteligencia, intelecto): reflexionar, comparar, analizar, planear y elegir o decidir.
El tercer paso es la realización. Ponemos en práctica lo que hemos aprendido. Nos activamos y actuamos. Estas tres formas de comportamiento se suceden necesariamente. Nadie puede cambiar su estructura.
En nuestro mundo moderno y vertiginoso este proceso pierde con frecuencia su estado de equilibrio. Los dos últimos pasos se sobrevaloran y hacen retroceder en forma notoria la percepción. En cuanto percibimos algo, nos ponemos a pensar, a reflexionar, a considerar, a juzgar y muchas veces a cavilar. La conclusión de estas reflexiones suele ser que no estamos conformes con muchas cosas y queremos cambiar todo. Con eso aparece en nosotros el gran «tipo activo» que cae en una sobreactividad agitada. La percepción pierde terreno. No obstante, la percepción es la que al fin y al cabo nos lleva hacia Dios. Contemplación es mirar y es este el significado de la palabra latina «contemplari».
En la vida eterna no pensaremos en Dios, sino que lo contemplaremos. Tampoco estaremos comprometidos con Dios por medio de actividades externas, únicamente lo contemplaremos y amaremos. Lo que en la vida eterna será nuestra única actividad empieza aquí en la tierra. Pero en el primer momento no percibimos a Dios, porque nuestra mente inquieta y nuestra actividad agitada nos distraen de la percepción. A fin de prepararnos para la gracia de la contemplación debemos aprender a percibir.
Percibir significa volverse consciente. La percepción es una cuestión espiritual. Es una actividad de la conciencia. Los órganos de los sentidos llevan conocimientos a la conciencia, que nosotros llamamos percepciones de los sentidos: contemplar con los ojos, escuchar con los oídos, oler con la nariz, palpar con los dedos y gustar con la lengua. Empezamos nuestros ejercicios con estas percepciones sensoriales, porque son muy concretas y fáciles de entender. Paso a paso llegaremos así a percepciones más espirituales.
Permanecer en la percepción significa también permanecer en el presente. Al pasado y al futuro nos podemos trasladar por medio de pensamientos y deseos. Lo que existe en este momento es el presente. El pasado fue. De él solamente quedan el recuerdo y los resultados. El futuro todavía no ha llegado. Ser realista significa permanecer en el presente. Dios es accesible a través del presente. Por eso, la espiritualidad benedictina describe la meta del camino espiritual como un «caminar en la presencia de Dios». Pero como vivimos intensamente en el pasado y en el futuro, debemos aprender a permanecer en el presente. El estar constantemente atentos al presente nos llevará a la presencia de Dios.
Percepción, conciencia, existencia y permanencia en el presente son prácticamente sinónimos. La percepción no fatiga. En cambio, el pensar y el hacer cansan. Si hemos trabajado con nuestras manos o con nuestra mente. debemos concedernos un descanso para poder recobrar fuerzas. La percepción es la perfecta forma de descanso. (…) reanima y regenera nuestras fuerzas. El que realmente descansa entra lentamente en la contemplación. Y el que entra en la contemplación recobra fuerzas.
Aprenderemos a percibir, intentando permanecer más y más en el presente, sin pasar al pensamiento ni a la acción. En esto consiste la dificultad de nuestro proceso de aprendizaje. Todas las personas perciben por necesidad. Pero después de una fracción de segundo nuestra mente empieza a funcionar. De esta manera apartamos nuestra atención de la percepción, llevándola hacia nuestras ideas. Debemos aprender a permanecer en la percepción.
Esto presupone un gran cambio. Se nos propone dejar de lado por ahora nuestros pensamientos y quehaceres, para dedicarnos a la percepción. Cuando nos damos cuenta de que nos hemos distraído entrando en el mundo de nuestros pensamientos, volvemos de inmediato a la percepción. Se trata de un trabajo arduo y minucioso, que reclama al individuo en su totalidad (…). Es la tarea permanente que se profundiza más y más hasta el final de nuestro camino compartido.
Observemos el primer paso concreto de este proceso de aprendizaje. El gran maestro de la contemplación es la naturaleza. Con ella comenzamos nuestro camino. Salgamos a la naturaleza y paseemos como de costumbre. Luego caminemos cada vez más lentamente y detengámonos. Observemos, por ejemplo, un árbol. Dejemos que el árbol actúe sobre nosotros. Es posible que de pronto nos preguntemos acerca de la edad del árbol. Es una pregunta que surge de la mente, de la razón. Con ella nos ubicamos en el plano mental; ya no estamos en la percepción pura. Si nos damos cuenta, volvamos a la percepción. Dejemos que el árbol siga actuando sobre nosotros. Puede ser que imperceptiblemente entremos a cuestionarnos la muerte de los bosques y el estado de este árbol. Otra vez estamos en el plano mental. Volvamos a la percepción.
Luego escuchamos un pájaro…”
