Queridos amigos del Carmelo Ecuménico e Interreligioso, CEI. El hilo conductor de la oración de este jueves trata de la fraternidad y la sororidad: la mística de la cotidianidad.
La palabra latina “frater» significa “hermano” aplicable a toda la humanidad, mientras que la palabra latina “soror” significa “hermana” y sororidad es la hermandad y solidaridad entre mujeres. La fraternidad y la sororidad son una experiencia espiritual; nacen cuando descubrimos que Dios habita en cada persona y que el amor contemplado se convierte en amor entregado. Es en la vida cotidiana, donde Dios nos llama a contemplar, amar y servir.
Se hacen presentes, cuando descubrimos que el otro deja de ser un extraño para convertirse en un hermano; entonces el sufrimiento ajeno deja de ser algo lejano, para convertirse en una llamada.
Jesús vivió esta profunda unión entre contemplación y acción. Se retiraba al silencio para encontrarse con el Padre y, desde ese silencio, descendía a los caminos para sanar, escuchar y devolver dignidad a quienes la habían perdido. En Él no existía separación entre oración y compromiso: toda su vida era comunión con Dios y entrega a los demás.
Madeleine Delbrêl desarrolló una espiritualidad mística de lo cotidiano, desde abajo, desde lo humano. Nos recuerda que la contemplación verdadera no nos aparta de la realidad, sino que nos introduce más hondamente en ella.
En medio de una ciudad obrera, descubrió con otras compañeras, que las calles podían ser un monasterio y convertirse en tierra sagrada.
Ella misma escribe: “Nosotros, gentes de la calle, creemos que nada necesario nos falta en ella, porque si nos faltara algo necesario, Dios nos lo habría dado”.
Para Madeleine, la oración fue fundamental para mantener firme la fe en una sociedad, que va por otro camino y dice: “La oración nos pone en contacto con el Dios que nos da Vida”. Son los momentos breves de oración, los que conseguían reorientar su jornada y hacerle desear momentos de mayor silencio, para tener una escucha activa de Dios, que de sentido al amor por los demás.
Madeleine y sus compañeras supieron que seguir a Jesús era despojarse de todo y vivir donde hiciera falta, abandonadas en la manos de Dios.
Santa Teresa de Jesús nos recuerda que: “entre los pucheros anda el Señor”. Dios se deja encontrar en las tareas humildes, en el servicio escondido y en la vida compartida.
La mística no es un privilegio reservado a unos pocos. Es una manera de vivir unidos a Dios, que nos lleva a ser constructores de fraternidad y sororidad, a reconocer el rostro de Cristo en cada persona y donde toda vida es acogida y el amor tiene siempre la última palabra.
Hoy nos unimos a nuestros hermanos judíos y oramos con el profeta Jeremías, con un texto que recuerda los días más tristes de la historia judía: «Tisha Ve-Av”. Es el principal día de ayuno y abstinencia y reflexión del judaísmo rabínico.
Oración on line:
Día 30.7.2026 jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm. La duración será aproximadamente de 1,15h.
Unirse a la reunión Zoom:
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09
ID de reunión: 837 1363 6409
Código de acceso: 8CiBPK
Textos orantes:
Madeleine Delbrêl, Francia (1904-1964). Mística cristiana, laica. Considerada una de las personalidades espirituales más importantes del siglo XX. Declarada Venerable por el Papa Francisco en 2.018.
Del libro: “Una mística de la proximidad”. Mariola López Villanueva, RSCJ
“Dios no permite los encuentros inútiles y, si nos hemos conocido, es para encontrarnos la una en la otra, algo que nos haga avanzar en Él un poco más.…Dios, si es preciso, nos manda guías y la gracia de reconocerlos”
Profeta Jeremías, Lamentaciones.
“Porque el Señor no rechaza para siempre;
aunque aflige, se compadece con gran misericordia,
porque no goza afligiendo o apenando a los seres humanos.
Invoqué tu nombre, Señor, de lo hondo de la fosa:
oye mi voz, no cierres el oído a mis gritos de auxilio;
Tú te acercaste cuando te llamé y me dijiste: No temas.
Recuerda, Señor, lo que nos ha pasado,
mira y fíjate en nuestras afrentas.
Señor, tráenos hacia Ti para que volvamos,
renueva los tiempos pasados”

